Columna: Dos titanes en el Teatro Municipal

Septiembre 13, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Ossiel villada | Jefe de redacción de Elpais.com.co

El pianista dominicano Michel Camilo y el percusionista Giovanni Hidalgo (acompañados por el contrabajista Lincoln Goines), demostraron por qué la historia del Jazz latino en las últimas tres décadas no puede escribirse sin sus nombres.

¿Qué sucede cuando se juntan dos genios de la música en una misma partitura? Que el arte encuentra caminos insospechados. Y quien lo aprecia recibe, así sea por pocos momentos, un pedazo de cielo. Eso fue lo que vivimos quienes asistimos el pasado martes al concierto de Ajazzgo en el Teatro Municipal. El pianista dominicano Michel Camilo y el percusionista Giovanni Hidalgo (acompañados por el contrabajista Lincoln Goines), demostraron por qué la historia del Jazz latino en las últimas tres décadas no puede escribirse sin sus nombres. Mirando hacia atrás, resulta casi imposible pensar que pueda caber tanta belleza, tanta imaginación en 120 minutos. Con su estilo lírico, emotivo, preciosista y glamuroso, inundado de todas las notas posibles, Camilo hizo derroche de un virtuosismo casi impensable para sólo diez dedos.Él, que mantiene la humildad y el histrionismo de sus primeros años junto a Tito Puente, extrae del teclado sonidos tan completos y complejos que el espectador desprevenido pareciera escuchar a toda una orquesta en su piano. Y es que Michel Camilo es un arco iris. A diferencia, por ejemplo, de pianistas como Chucho Valdés, cuya música suena a tormenta. Y nos deslizamos por esa enorme paleta de colores que Camilo extraía de su piano mientras nos llevaba, casi sin darnos cuenta, del blues al mambo, del bebop al bolero, y de allí a la bomba. A su lado el gran brujo de la percusión Giovanni Hidalgo, que es siempre un viaje hacia la sorpresa. Un hombre que reparte sus manos entre siete congas y un timbal, y que logra extraer música de todas partes, hasta de dos bolsas de plástico enrolladas entre sí, no es de este mundo. Camilo e Hidalgo juntos: una experiencia sensorial que Cali merecía vivir.

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