Clayderman: el pianista del romance

Julio 16, 2017 - 08:11 a.m. Por:
Isabel Peláez R. / Reportera de El País
Richard Clayderman

Richard Clayderman llegará a Cali, en agosto, con su Tour de Aniversario 40. Hablamos con el pianista más comercial de los últimos tiempos, con un récord de 200 actuaciones en un año, más de 70 millones de álbumes vendidos, 267 discos de oro y 70 de platino.

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Philippe Pagès, más conocido como Richard Clayderman (París, 1953), uno de los pianistas más famosos del mundo, llegó a tener sus manos aseguradas en los años 90, pero como él mismo cuenta, “la prima del seguro se hizo tan alta que decidí asumir el riesgo. Ahora presto mucha atención para evitar que estas se lesionen. A menudo uso guantes”, dice el llamado ‘Príncipe del romance’.

El próximo 18 de agosto, a las 8:00 p.m., el francés se presentará en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura. Hablamos con el intérprete de ‘Balada para Adelina’ —sencillo del que vendió 22 millones de copias en más de 30 países—, y de 1.500 piezas musicales como ‘El vals del recuerdo’, de Marcelo Boasso; ‘Yesterday’, de The Beatles; ‘The Sound of Silence’, de Simon and Garfunkel y hasta ‘Querida’, del mexicano Juan Gabriel.

¿Qué significa ser considerado el pianista más masivo de su clase?
No soy ni un pianista clásico ni un pianista de jazz, tengo mi propio estilo y poca competencia. Conté con la suerte de que mi música ha gustado a tanta gente en muchos países.

¿De qué experiencias de la niñez se privó por sus estudios de piano?
Mi padre era profesor de piano, así que viví rodeado de música desde que nací. Y aunque a veces lamentaba no poder jugar al fútbol con mis amiguitos, me la pasaba practicando en el piano.

¿Cómo vivió eso de ser elegido entre los pianistas más jóvenes de Europa para interpretar ‘Balada para Adelina’?

Fue hace 40 años. Dos famosos productores discográficos buscaban un pianista para tocar una pieza de música, una balada, y yo hice una prueba en París. Fui seleccionado entre quizá 10 pianistas, algo inesperado. Por lo que dijeron después, no hubo dudas al seleccionarme.

¿Creyó que siendo tan joven iba a romper récords en ventas?
Ni mis productores ni yo imaginábamos que ‘Balada para Adelina’ marcaría el comienzo de una carrera de 40 años. Mi productor, Olivier
Toussaint, dijo que estaríamos contentos si vendiéramos 10.000 o 20.000 sencillos y si eran más, sería un logro que ni podríamos soñar.

¿Se considera un prodigio?
Por supuesto que no. Soy un pianista regular y hay miles de pianistas en el mundo que tocan mucho mejor que yo, pero he encontrado mi estilo, mi sensibilidad y eso me hace un poco especial, pero no soy un prodigio.

¿Lo suyo con el piano fue amor a primera vista?
Mi padre era un maestro de piano, este instrumento era parte del mobiliario de la casa. Podía oírlo por la mañana cuando él daba sus clases, por la tarde y por la noche, cuando lo tocaba para mi madre, mi hermana y para mí. No fue amor a primera vista, sólo viví rodeado de pianos.

¿Quién le regaló su primer piano a los 8 años? ¿Qué melodía tocó?
Mi padre me compró un órgano electrónico con el que fui muy feliz. En el conservatorio estudiaba piezas de músicos y compositores como Mozart y Beethoven. No recuerdo la primera pieza, seguro fue una melodía simple, que es lo que tocan los muchachos.

¿Fue difícil estudiar en el Conservatorio de París a sus 12 años?
No puedo decir que el ambiente del conservatorio no era bueno, pero mi padre se enfermó cuando yo era joven y no podía permitirme ir a estudiar con frecuencia ya que tenía que ganarme la vida y tocar con otros músicos el sábado o el domingo por la noche. Pero fue una experiencia positiva el aprender a foguearme con profesionales.
¿Tuvo algún profesor que le dijera que no iba a servir para esto?
Nunca tuve ese problema, pero honestamente, ningún maestro me dijo que algún día actuaría en tantos países como lo he estado haciendo en los últimos 40 años. No había forma de prever tal destino.

¿Qué críticas ha recibido a lo largo de su carrera?
La crítica más difundida es que toco música de ascensor. Es cierto que no hago música clásica o de jazz. A veces, el crítico asiste a los conciertos especializados en música clásica y se decepciona ya que no toco clásico o va a verme un crítico de jazz y tampoco toco jazz. No hay críticos especializados en la música que toco. Supongo que por eso los críticos son un poco injustos conmigo, porque tienden a ‘matarme’ sin reconocer que hay millones de personas en el mundo que aman esta música.

¿Qué otros instrumentos toca, además del piano?
Cuando era joven solía tocar el órgano, porque su teclado es muy similar al del piano, pero al comenzar mi carrera me enfoqué en el piano. Me encantaría tocar guitarra o flauta, pero debo concentrarme tanto en el piano que no puedo dedicar tiempo a otro instrumento.

¿En qué piano prefiere tocar?
Tengo un poco de preferencia por Yamaha, pero aprecio más contar con un piano joven con tonicidad clara y que responda bien, en lugar de uno de marca, pero viejo.

¿Ha sufrido alguna enfermedad que le haya impedido tocar?
En 1980 estaba haciendo tantos conciertos en el curso de un año y me sentía tan cansado que planeaba parar durante dos años, pero mi mánager se dio cuenta y decidió que realizara menos funciones en el año. Y he sido más feliz así.

¿Pero con tantas actuaciones en un año no sufre de estrés?
Si el piano es malo, el sonido en mis monitores es malo, entonces me pongo un poco nervioso.

¿Qué piensa su esposa de tantas giras?
Ella es violinista y solía acompañarme en las cuerdas, así la conocí, viajó mucho conmigo. Ahora tenemos un perro y es muy frágil, por lo que ella se queda acompañándolo mientras yo viajo. Comprendemos la situación.

¿Si no fuera pianista, qué hubiera sido?
Cuando tenía 16 años hice una pasantía en un banco, ¡fue una pesadilla! Vivía muy triste, imaginando mi vida haciendo ese trabajo. Conté con la suerte de que siendo muy joven pude ganarme la vida con el piano, acompañando a cantantes o músicos y luego inicié mi carrera. Uno de mis sueños habría sido ser un tenista, siento gran admiración por genios como Federer o McEnroe. Y aunque jugué mucho tiempo tenis, no tenía tan alto nivel.

¿No se le dio el don de cantar?
Mi voz es terrible y no hay esperanza para mí de cantar.

¿Qué tan bueno es con los pies?
¿Bailando? Muy bueno.

¿A ellas las seduce el piano?
Las mujeres son muy sensibles a este. Es un instrumento mágico, le permite a uno tocar notas en solitario y con acompañamiento. No pasa con otros instrumentos.

¿Qué enseñanza le dio su padre?
Él era muy gentil, nada agresivo. Me enseñó que es esencial practicar todos los días para tocar lo mejor que se puede.

¿Su hijo siguió su legado?
No, aunque él tenía buena voz y era muy talentoso, pero no quería ser músico, ahora es supervisor financiero en un laboratorio farmacéutico.

¿Qué piensa del silencio?
Sabe, yo vivo fuera de París en un lugar tranquilo, mi casa tiene bosques alrededor y es bastante silenciosa. Hace días tuve que ir a París y, mientras caminaba, me sorprendió lo ruidosa que es la calle.

¿Qué sonido le molesta?
Los automóviles generan un ruido terrible. Pero pasar por un patio donde hay 40 niños jugando puede ser inquietante. ¿Recuerda la canción ‘El sonido del silencio’? Eso es algo que yo aprecio mucho.

¿Cuál es el secreto de su eterna juventud y de su vigencia?
Bueno, como todo el mundo, crezco cada día, pero nunca he fumado ni bebido alcohol, tomo mucha agua y jugo de naranja en las mañanas, no como demasiado. Tal vez todo eso me ayuda a no llegar a viejo demasiado rápido.

¿A qué países inimaginables, para usted, ha llegado con su música?
Cuando comencé, hace 40 años, no podía imaginar que mi música sería tan bien recibida en América, Asia, Europa o Australia. El éxito de mi carrera en China me sorprendió, no podía imaginar tener una audiencia tan grande allí.

¿Lo han censurado en algún país?
Los únicos países que me piden que proporcione a los promotores la lista de títulos que voy a presentar son China y los Emiratos Árabes Unidos. Creo que el Ministro de Cultura quiere asegurarse de que no soy un artista subversivo.

¿Quién le llama Philippe?
A mis productores no les gustaba mi nombre, porque no es tan fácil de pronunciar en inglés o en español, y tomamos el de mi bisabuelo, Clayderman, y como no les gustaba Phillipe, elegimos Richard. Mi familia y amigos me llaman ‘Fifi’.

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