Cine: En el reino de la mente

Julio 05, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez l Especial para GACETA
Cine: En el reino de la mente

‘Intensamente’, la nueva producción animada de Disney-Pixar, narra la historia de una niña que experimenta extraños cambios emocionales que solo se pueden explicar desde su mente y su inconsciente. Una película muy entretenida y con original temática.

‘Intensamente’, la nueva producción animada de Disney-Pixar, narra la historia de una niña que experimenta extraños cambios emocionales que solo se pueden explicar desde su mente y su inconsciente. Una película muy entretenida y con original temática.

En términos de películas infantiles a veces es fácil prever lo que la industria tiene para ofrecer a su público. Las temáticas de superación, convivencia y el desprendimiento de los prejuicios suelen ser recurrentes y por lo mismo, poco sorpresivas. 

Tampoco importa mucho que su protagonista sea un animal, un juguete, un medio de transporte, una partícula o un alimento porque, al mejor estilo de una fábula, estas tramas siempre irán  amarradas  a  una suerte de moraleja predecible desde su comienzo. 

Entonces encontrarse con una película de trama diferente es una sorpresa, que se acrecienta cuando se trata de una historia realmente original y nunca antes vista. Doble porción de alegría cuando uno asiste a la sala más por resignación que por verdadera fe en el título.  ‘Intensamente’ es un nombre que  bien podría tener cualquier tipo de película, pero que suena extraño y un tanto fuera de lugar cuando se trata de una para niños. Sin embargo, pocos minutos de trama bastan para entender su elección.  

Esta historia ocurre dentro de la mente de Riley, una niña de doce años, hija única y amante del jockey sobre hielo, que tiene una vida feliz en Minnesota.  En su cabeza y durante toda su niñez,  las emociones conviven en aparente armonía, comandados siempre por Alegría, un personaje positivo e incansable que siempre sabe solucionar todo de la mejor manera. 

Disgusto, Desagrado, Miedo y Tristeza son algunos de los compañeros de Alegría e intervienen en ciertos momentos de la vida de la niña, logrando así fijarse en su memoria y convertir sus vivencias en momentos memorables que, al cabo de los años,  la convertirán en una mujer feliz.  En su mente,  sus recuerdos se almacenan en unas islas muy importantes: la de la familia, la del jockey, la de las bobadas, la de la amistad y la isla de la honestidad. 

Sin embargo tanta armonía se altera en el momento en que sus padres y ella se mudan a San Francisco. Entonces su mundo cambia.  Lejos de sus amigos, de su equipo de jockey y de su casa, la niña empieza a hundirse en sus silencios y su nostalgia. Casi sin proponérselo,  Riley empieza  cuestionar todo, a mezclar sus emociones entre nostalgia, rabia y desinterés que hacen que las islas empiecen a desaparecer. 

Todos estos cambios tiene su explicación y origen en su cabeza, donde  sin proponérselo, Tristeza empieza a ganar movimiento y poder. El control que mantiene Alegría se altera ante las acciones de Tristeza, quien con solo tocar los recuerdos bellos de la niña, los tiñe de nostalgia.

Esto crea un terrible desequilibrio en el reino de la mente que se convierte en caos cuando, en su afán de remediarlo, Alegría y Tristeza terminan entrelazadas en una situación  que las lleva por accidente  al inconsciente de Riley. Alejada del centro de control, Alegría ve impotente cómo el mundo de la niña que tanto ama se cae por pedazos ante una desazón que no se sacia con ningún recuerdo pues, de repente, todo parece haber perdido sentido. 

Entonces la película empieza a narrarse con dos protagonistas diferentes, pero que están ligadas en todo momento. Claro, a estas alturas los espectadores empezamos a comprender que lo fascinante de esta producción de Pixar, que con esta llega a su decimoquinta película, no está ni en lo graciosa ni mágica que pueda ser la aventura, ni en las bellas animaciones. 

Aunque también hay mucho de esto, lo interesante está en el tema que tenemos frente a nuestras narices y que tanto afecta a los niños de hoy: la depresión.  En medio de tanto muñequito colorido y situaciones chistosas, un tema álgido subyace: los cambios emocionales, químicos, hormonales propios de esa edad. 

Así, la película en apariencia es una inocente ocurrencia de los creadores que muestran a través de la aventura un par de emociones. Pero mientras ellas tratan de regresar a su lugar de siempre, la niña se aísla, desconociendo lo que en realidad le sucede y dando paso a una nueva sensación que nunca había tocado, pero que se mueve entre la nostalgia, la insatisfacción y la tristeza.  

Mientras tanto, en su interior las emociones más opuestas unen esfuerzos para poder avanzar dentro del inconsciente de la niña por algunos espacios de nombre e imágenes maravillosas: la ‘sala del pensamiento abstracto’, ‘el tren  de la imaginación’ y ‘la fábrica de sueños’, donde se encontrarán con personajes entrañables como los amigos imaginarios, las pesadillas y el olvido.  

En esta aventura y, tras superar varios inconvenientes, surge la moraleja, esa que tiene que ver con el equilibrio de la mente. Con saber reconocer que todas las emociones son necesarias y que es importante tender puentes de comunicación entre unas y otras.  Que los recuerdos se construyen con emociones ambiguas y que de la tristeza también surge la alegría. Que solo reconoce la calma quién  ha vivido la tempestad. 

No hay duda, con ‘Intensamente’ Disney-Pixar salió de su zona de confort y dio un paso adelante en la creación de argumentos comprometidos con su público. 

Claudia Rojas Arbeláez es docente de la Universidad Autónoma de Occidente l @kayarojas
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