Calamaro bohemio

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Andrés Calamaro, el mítico músico argentino, vuelve a la escena principal con ‘Bohemio’, un álbum que sabe a blues, a country y a rock. GACETA habló sobre esta nueva aventura musical y sus raíces sonoras. Palabras de un bohemio confeso.

Calamaro bohemio

Octubre 01, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Juan Andrés Valencia I Periodista de GACETA
Calamaro bohemio

Andrés Calamaro, el mítico músico argentino, vuelve a la escena principal con ‘Bohemio’, un álbum que sabe a blues, a country y a rock. GACETA habló sobre esta nueva aventura musical y sus raíces sonoras. Palabras de un bohemio confeso.

Su voz es inconfundible. Es ronca,desparpajada, nasal. De la calle, de arrabal. Puro ‘feeling’. Pasión pura. Y su último disco así lo demuestra, dimensionando la versión más genuina de ese Andrés Calamaro que ha editado más de 40 discos con los Abuelos de la Nada, Los Rodríguez y como solista. Así también fue esta entrevista, en la que queda reflejada su consabida “honestidad brutal”.¿Cómo nació 'Cuando no estás' y por qué la escogió para que fuera el primer sencillo de 'Bohemio'?‘Cuando no estás’ alumbra el simbólico nacimiento del disco; la elegimos por sus visibles cualidades cristalinas y armónicas; en las armonías descansa la geometría que transforma las melodías en sentimiento. ‘Cuando no estás nació como "cuando no estoy". La solución del problema se encuentra entre los versos. (Para escuchar el disco, clic AQUÍ)¿De qué manera se siente la bohemia en su último disco?En un mundo donde la actualidad rabiosa "a la carta" la sirve la televisión, escuchar un disco es un episodio de luminosa bohemia. Como cantar todos los días un poco. Vivir al margen de ciertos dictados sociales no implica, necesariamente, atiborrarse con tequila en la mesa del rincón. Tampoco se descarta si la ocasión lo amerita.¿Cómo describiría a 'Bohemio'?El disco no me deja mentir. Es muy bueno. Transita en él cierta solemnidad luminosa y un espíritu de disco respetuoso de los sonidos litúrgicos del rock, el blues y el country, no sin cierto sabor nuestro.¿Por lo general sus canciones surgen de vivencias personales o busca volver canción situaciones que le pueden pasar a cualquiera?Por lo general sí y por lo general no. Cada canción es un mundo particular, y el texto es (en el mejor de los casos) la mitad del contenido de una canción. La experiencia personal también surge en las guitarras del blues y en la combinación de las notas musicales sonando al mismo tiempo, la dulce cacofonía.Una interpretación de su obra musical es que es consistente y conserva, a través del tiempo, "el sonido Calamaro", sin aparentemente tomar muchos riesgos o incluir giros musicales radicales. ¿Se trata de una zona de confort, de la conservación de un estilo que le gusta a usted y a la gente o simplemente "si suena bien, por qué cambiar"?Yo tomo riesgos y celebro muchos estilos, algunos de los cuales son ásperos y vanguardistas. Son las orejas de los otros, las conservadoras y acomodadas; recuerde que los músicos ponemos huevos y los críticos cacarean. Este año dispuse de dos mil artefactos musicales en el ‘streaming’ de Internet, cualquiera puede escucharlas, todas son apuestas arriesgadas y contemporáneas, "alejadas" del aparente sonido aceptable.¿Es mi impresión o la nostalgia es una sensación recurrente en muchos de sus álbumes?La nostalgia es herencia de The Beatles y el tango. No puedo tomarme en serio a la nostalgia porque la nostalgia en inglés no está catalogada como nostalgia. Construir una teoría sobre el desconocimiento de otros idiomas se me antoja algo arriesgado. Temerario. Hay melancolía en la música instrumental, la de las armonías sensibles. No sabemos si las guitarras del blues y el flamenco están llorando o se están riendo.Hablemos del arte de tapa: en 'Palabras más, palabras menos', con Los Rodríguez, y en 'La lengua popular', como solista, usted ya había acudido a las ilustraciones. Y ahora en 'Bohemio' también están presentes. ¿Qué tienen los dibujos de especial como para usarlos como recurso gráfico?Todas son decisiones mías, y respetar el talento de mis colaboradores también es una decisión. Evitar el retrato, y los gestos promocionales (en el arte gráfico, en los videos o en la grabación misma) siempre es refrescante o interesante. Recuerde usted que, estas y aquellas, fueron obras de talentos muy importantes en el universo del arte gráfico. Oscar Mariné, Liniers, Robert Freeman, Zona de Obras y Dr. Alderete. Lógicamente soy un consumidor entusiasta del arte fotográfico, y un fotógrafo aficionado y avanzado –concentrado en la tauromaquia–. Los retratos de Ricky Dávila, Javier Casas o Claudio Divella, dan la cara por mí. Así voy a ser recordado por la memoria visual colectiva. Por el arte de los artistas del pincel, la lente y el ratón.¿Extraña las épocas de Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez? ¿Hay mucha diferencia entre ser parte de una banda y ser solista?Ni Los Abuelos de la Nada, ni Los Rodríguez, sobrevivimos a la "maldición del cuarto disco". Pero cumplí 27 años sin darme cuenta, y sobreviví a la experiencia. La lógica supone que un grupo reúne más talento que el resultado de la suma de los talentos individuales que lo conforman. En el ensayo y en el desarrollo formal, sigo trabajando respetuoso del talento de mis compañeros, cada uno toca mis canciones como quiere. Hablo poco y canto todas las canciones. Es un trato justo.Usted ha sido protagonista y testigo de excepción de casi todas las etapas del rock en español. ¿Cómo ve su evolución? ¿Cuál es su estado actual?La opinión crítica practica la nostalgia más que yo en mis canciones. Hay una tendencia a valorar lo ausente, aquello que ya no existe o se ha perdido. También nos ocurre con la libertad y el amor. En Argentina hay una tendencia crítica que no despega de la "línea fundadora", contrasta con generaciones que recuerdan los años ochenta con nostalgia y fervor histórico. Personalmente crecí escuchando el rock fundacional argentino, el del lustro 67/68 al 73/74. Soy contemporáneo al estallido del rock en los ochenta y considero valiosos algunos sonidos grabados en aquellos años. La última década del siglo la vi con la perspectiva (única) que ofrece la distancia, viviendo en Madrid. La de la televisión musical global, la huella de Soda Stereo en América Latina, y la cumbre popular de artistas colombianos (como Aterciopelados) y mexicanos (como Café Tacuba y Molotov). El principio de siglo me encuentra en las trincheras creativas, en los márgenes de la ortodoxia discográfica, buscando las mil canciones del milenio perdido. La fuerza que tiene el rock en Argentina no la tiene ningún otro país de habla hispana. ¿A qué se debe este fenómeno? ¿Sigue siendo su país el referente de este género?Y Cali tiene a Don Andrés Caicedo. Ocurre que el tango estaba en declive, o ya lo había demostrado todo, cuando los primeros ademanes del rock de Argentina. En Colombia, meritorio, tienen mil ritmos registrados, además de los géneros apropiados como… el tango. En el Perú hay un profundo conocimiento de la salsa, que representa emblemáticamente Héctor Lavoe, y eso convive con un interesante planteo psicodélico de ritmos tropicales desde los años setenta. La orilla oriental del Rio de la Plata tiene mucha más cadencia afro en la cuerda de tambores del candombe. Ni hablar de Brasil y su legado musical universal. El rango cultural de México es inabarcable, hay miles de músicos populares, estelares y callejeros. Se puede suponer, entonces, que Argentina tiene más rock porque no se inventó nada mejor. Porque hacía falta.

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