'Buscando a Sugar', entrevista con el director de una obsesión

Septiembre 03, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
'Buscando a Sugar', entrevista con el director de una obsesión

'Buscando a Sugar', además del Óscar a Mejor Documental Largo, también fue elegido como el mejor documental en los Premios Bafta, los Critics' Choice Movie Awards y en el Consejo Nacional de Crítica de Cine.

El director sueco Malik Bendjellou cuenta curiosidades sobre la realización de 'Buscando a Sugar', actualmente en cartelera.

La historia como ninguna otra engolosinó a Malik Bendjelloul, al punto que se volvió en una obsesión por la que recibió portazos y negativas pero que al final tuvo la mejor de las recompensas: el Óscar de la Academia a Mejor Película Documental. Sabía que la historia de Sixto Rodríguez, un músico que fracasó en Occidente pero se convirtió en la inspiración para los sudafricanos, que lo idolatraron, daba para algo más que un documental de TV. Así el sueco Bendjelloul dio el salto a la gran pantalla. En su trayectoria se cuenta haber dirigido documentales musicales durante 12 años: en 2001 dirigió el primer documental jamás realizado sobre los pioneros de la música electrónica alemana: Kraftwerk. También se encuentra una serie documental sobre la historia del Heavy Metal e incluso ha realizado cortos documentales sobre Björk, Sting, Elton John, Rod Stewart, Madonna, Mariah Carey, U2 and Kylie Minogue. Radicado en Estocolmo, Bendjelloul también ha trabajado con la televisión sueca dirigiendo y produciendo el Show Kobra, donde realizó documentales cortos, videoclips musicales y comerciales publicitarios.Por cortesía de Cine Colombia Distribución, El País obtuvo estas impresiones de Malik Bendjelloulm, el novel director sueco que le apostó a una historia que muchos desdeñaron por considerarla no apta para el cine. ¿Cómo y cuándo fue la primera vez que supo de la historia?En 2006, después de cinco años haciendo documentales de TV. en Suecia, gasté seis meses viajando por África y Suramérica buscando historias. En Ciudad del Cabo conocí a Stephen 'Sugar' Segerman, quien me contó sobre Rodríguez, quedé estupefacto porque nunca había escuchado una historia tan buena. Y desde ese día hemos estado trabajando en el proyecto. ¿Cuál fue su primera impresión cuando escuchó de Rodríguez?Me sentí totalmente enamorado de la historia y sentí temor en escuchar su música y lanzarme a trabajarla porque pensaba que si no era buena perdería el tiempo. Empecé a escucharlo y no podría dar crédito a lo que escuchaba y reconocí que mis sentimientos por la historia estaban influenciados por mis prejuicios y necesitaban ser confrontados con la reacción de la gente. Esas reacciones me convencieron porque las canciones estaban al nivel del mejor trabajo de Bob Dylan. Hay quienes llaman la música de Rodríguez 'folk' pero yo creo que es más que eso, aunque no es tan popular como Los Beatles. Las canciones de Rodríguez son muy diferentes: algunas son ' folk', otras rock, pop y otras son blues. Como un gran artista, es difícil clasificarlo porque todas las canciones son muy diferentes.¿Cuáles fueron los retos de esta película?Lo más difícil fue conseguir la gente adecuada que creyera en el proyecto. Al final atrajo a muchas personas pero a pocos inversionistas, tal vez porque yo era un director nuevo. Una vez llegó a mi correo un 'e-mail' de un renombrado productor a quien le envié un 90 % de la película. Me dijo que él no veía una película, que tal vez sí había materia prima para un documental de TV., por ello no me dio recursos. Quedé devastado y creo que sin ese apoyo la producción nunca iba a salir a la luz pública porque yo no había recibido un salario en tres años y debía buscar un trabajo y seguir buscando la forma de conseguir un editor, un compositor para hacer la música y un animador para las ilustraciones y completar el proyecto. Pero un día decidí que yo podía hacer desde la animación hasta la edición: Para la primera usé la mesa de la cocina como pizarra e hice algunos bocetos y reduje el trabajo del ilustrador; en la música, usé un software de US$500 e hice un demo. Luego entré en contacto con los directores Simon Chinn y John Battsek, quienes encantados con el trabajo y cuando les consulté sobre cómo finalizar la edición, la animación y la música, ellos me dijeron que ya todo estaba. Así que sin saberlo, completé la película. ¿Qué siente ahora que ve la producción? ¿Fue lo que usted imaginó cuando se embarcó en ella?Cuando me embarqué en el proyecto creí que esto podría ser un documental de media hora en TV., similar a lo que estaba acostumbrado a hacer. Pero me enamoré de la historia, trabajé sin parar y gasté mucho más tiempo del que usualmente empleaba para un proyecto, que generalmente era de un mes: fueron 200 días. Después de los primeros seis meses tenía el 80 % y los últimos 3 años los he dedicado a completar el último 20 %. La diferencia la hicieron Simon Chinn y John Battsek cuando decidieron unirse al proyecto, ellos le dieron un impulso extra porque es difícil para un director novato convencer a la gente adecuada para tu historia. De hecho, la primera vez que abordé a Simon le dije que tenía una historia tan buena como 'Man of wire'. ¿Qué lecciones le dejó este rodaje?Aprendí que es posible vivir la vida en tus propios términos. Incluso si hay que hacer un sacrificio enorme, hay que intentarlo. Rodríguez no se conformó con las reglas de la formalidad, dijo lo que quería decir y luego esperó que la gente acogiera su música y su espíritu, no al revés; y eso deberíamos aprenderlo. Rodríguez decía y repetía la frase “No debes recibir caramelos de extraños”. Eso debía aplicarse a la producción. Muchos realizadores creen que todos sus problemas se resuelven con un productor, pero eso implica sacrificios porque tal vez tienes el dinero pero pierdes la inspiración y la pasión. Además, si quieres que sea verdad o realidad, tu mismo debes seguir tus propias reglas para lograrlo. En ese sentido, Rodríguez se mantuvo firme en sus ideales. Tanto es así que parecía que estaba casi a propósito escondido su talento y quería evitar el éxito. Pero al final, resultó ser al revés. Su creatividad se ve comprometida, por lo impecable. Creo que esto es realmente algo que cualquier artista necesita considerar: Su verdadero tesoro es su propia integridad, la dignidad, la inspiración y la pasión y siempre protegerla a toda costa, al precio que sea.

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