Asturias, el Nobel olvidado

Asturias, el Nobel olvidado

Julio 06, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Flor de María Pérez *| Especial para GACETA
Asturias, el Nobel olvidado

Asturias criticó las dictaduras de su país. Eso lo obligó a exiliarse en Argentina, Chile y España. Falleció en Madrid en 1974.

A pesar de haber sido una de las mejores y más críticas plumas de su país, el pasado 9 de junio, al cumplirse 40 años de la muerte del Nobel Miguel Ángel Asturias, pocos lo recordaron en su natal Guatemala.

Era domingo en la tarde y mientras casi toda Guatemala veía el partido del Mundial entre Argentina y Bosnia - Herzegovina, una fotografía desconcertante recorría las redes sociales. Una motocicleta fue captada en plena carrera en el área verde del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, donde se ubica el Teatro Nacional, una de las obras arquitectónicas más bellas e icónicas del país. El repudio fue inmediato cuando se supo que las autoridades del lugar habían autorizado una carrera de motocicletas en este espacio nombrado Patrimonio Cultural de la Nación.Los daños en el centro cultural fueron tomados por la población como símbolos de la intransigencia y el desinterés de las autoridades en el arte y la cultura del país. También lo fue que el lugar afectado llevara el nombre del único Premio Nobel de Literatura de Guatemala, el escritor que puso al país en el mapa mundial de las letras y que ahora, a 40 años de su muerte, se empeña en seguir contribuyendo a su nación a través de sus obras. El 9 de junio, siete días antes de la carrera de motocicletas, el nombre de Miguel Ángel Asturias ya había aparecido en titulares de prensa, pero esta vez por el olvido institucional del 40 aniversario de su fallecimiento en Madrid. El Ministerio de Cultura y Deportes fue criticado por no realizar algún acto conmemorativo para recordar al escritor. Intelectuales, escritores y familiares de Asturias manifestaron su molestia por la desatención a la memoria del autor.Sandino Asturias Valenzuela es nieto de Miguel Ángel Asturias y coordinador del Centro de Estudios de Guatemala. Su trabajo lo combina con proyectos que preservan el legado de su abuelo. Con su familia ha organizado eventos sobre la vida y obra de Asturias y ha publicado sus libros en ediciones de calidad, pero a bajo costo para mayor accesibilidad. Entre sus próximos planes está la traducción de la novela ‘Hombres de Maíz’ a idiomas mayas, pues la literatura de Asturias puede encontrarse en 50 idiomas, pero ninguno de estos es uno de los 22 idiomas mayas de Guatemala, cuya cultura exaltaba el Premio Nobel en sus obras.El trabajo de la familia Asturias responde a un compromiso afectivo, pero también a la necesidad de visibilizar la obra del escritor en un país en el que no es prioritario ni conocido por toda la población. La responsabilidad recae especialmente en el gobierno, opina Asturias Valenzuela, y el olvido no solo se circunscribe al Premio Nobel de Literatura, sino a todos los referentes culturales, políticos y sociales del país, como la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú o los expresidentes, Jacobo Arbenz y Juan José Arévalo. “A los gobernantes les preocupa que se les cuestione y no les conviene recordar a la gente que critica el sistema. En Guatemala, uno de ellos fue Miguel Ángel Asturias, quien en sus libros denunció las dictaduras militares de su tiempo, mismas que lo obligaron al exilio”, dice el nieto del escritor.La falta de referentes históricos, causada también por la guerra civil donde fue asesinada o exiliada una generación de líderes e intelectuales, repercute en una falta de identidad y división de la sociedad, lo que beneficia a las élites económicas, políticas y militares del país, reflexiona Asturias Valenzuela.Un país que no leeHace ocho años, Elie Estrada cursaba tercero básico (secundaria) y fue obligado a leer ‘Leyendas de Guatemala’, de Miguel Ángel Asturias, en su curso de sociología. El libro era obligatorio para toda la clase y había que presentar un informe al final. “Al principio no tenía mucho interés en la obra, pero conforme fui avanzando, me empezó a gustar porque describía nuestra cultura. Pero tuve otros compañeros que decían que la forma de escribir de Asturias era muy pesada y que no lo entendían, a otros simplemente no les gustaba leer”, relata Elie. La experiencia de Elie fue similar a la de miles de jóvenes guatemaltecos que se enfrentan a un sistema educativo que no ha logrado fomentar la lectura como un hábito placentero. Como prueba, los datos del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, Cerlalc, revelan que en Guatemala solo el 1% de la población lee por placer y que, en promedio, se lee menos de un libro por un año, uno de los peores indicadores de Latinoamérica. Asturias es de los autores “obligatorios” en colegios e institutos, pero leerlo sin acompañamiento del maestro, sin explicación del fondo y la forma, genera malestar en los jóvenes, y el posterior etiquetamiento del escritor como “aburrido” o “incomprensible”.Para José Cal, profesor de historiografía en la Universidad de San Carlos de Guatemala, Miguel Ángel Asturias tiene una presencia relevante en los círculos de artistas e intelectuales y en la agenda cultural del país, pero no existe una política cultural del Estado que lo lleve a amplios sectores de la población. “Muchas personas conocen a profundidad la obra de Asturias, pero no tienen espacios para difundir su conocimiento. Los medios de comunicación también tienen responsabilidad en este hecho, pues no ceden espacios de calidad a la cultura. Los noticieros no pasan de la mera anécdota y la mención”, opina Cal.Uno de los escritores guatemaltecos influenciado por Asturias es Francisco Morales Santos, director de la Editorial Cultural del Ministerio de Cultura y Deportes y ganador, en 1998, del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias. Para Morales Santos, la presencia de Asturias es visible e importante en el país; de hecho, él contribuyó a la distribución de la obra del Nobel en todas las bibliotecas del país. La entrega del Premio Nacional de Literatura, que lleva el nombre de Asturias, es un evento prestigioso que hace que cada año la figura del literato se recuerde. Pero lo más importante es la publicación de la obra, y Morales Santos está al frente de la edición de ‘Páginas de Lumbre’, una antología del autor que ahora está en imprenta. El editor opinó que “sería ideal tener colaboración del Ministerio de Educación para que los libros de autores nacionales lleguen a los estudiantes”. Un referente ineludible Han pasado más de cuatro décadas del fallecimiento de Asturias, su tumba está lejos de Guatemala, en el cementerio Père-Lachaise de París. Su contribución al realismo mágico, que desarrolló antes que Gabriel García Márquez (uno de los autores más conocidos en Guatemala), el surrealismo y la simbología en sus obras, tomadas como precedentes del ‘Boom’ latinoamericano, han quedado en sus libros y lo han convertido en referente ineludible de las letras nacionales.Pero la literatura guatemalteca ha evolucionado y se ha alejado de Asturias, sin que esto signifique que se le haya olvidado completamente, opina Carmen Lucía Alvarado, poeta y editora de autores contemporáneos en Catafixia Editorial. “Creo que Asturias es el único escritor guatemalteco que la gente tiene en mente. No sé si una gran cantidad de guatemaltecos lo lean, pero seguramente sus lectores superan en número al resto de autores nacionales”, indicó la escritora. Alvarado cree que existe un olvido o negación de la obra de Asturias de parte de escritores contemporáneos que ya no se sienten identificados con él o que lo desconocen. “Lo mismo sucede con otros escritores esenciales como Cardoza y Aragón, Francisco Méndez, Luis Alfredo Arango, Antonio Brañas, Isabel de los Ángeles Ruano, por mencionar algunos de una lista inmensa”, refiere Alvarado.Pese al alejamiento, en la generación más reciente de escritores se percibe interés y sensibilidad que confluye en la obra de Asturias y otros autores nacionales. “Estoy casi segura de que todos mis compañeros de generación han leído ‘Clarivigilia primaveral’ y se han sentido rotundamente conmovidos ante lo que puede ser uno de los poemas más contundentes y hermosos que ha dado este país”, refiere la escritora.Aunque la literatura de Guatemala haya evolucionado, el país que Asturias describía en sus obras parece no haber cambiado mucho. Sus “hombres de maíz”, siguen luchando por preservar la riqueza de la cultura maya, amenazada por un sistema discriminatorio y desigual. Los problemas sociales y políticos que denunció en ‘El señor presidente’ o en su ‘Trilogía bananera’, son muy parecidos a los actuales. Leer a Asturias no solo serviría como referente histórico, también sería una explicación de los tiempos que vivimos, opina Sandino Asturias. “En 1972, dos años antes de su muerte, viví con mi abuelo en Madrid y París. Lo recuerdo como un hombre absolutamente guatemalteco, con una pasión y añoranza increíbles por su país. Él narraba y explicaba Guatemala sin cansancio y de forma crítica, porque a pesar de estar en el exilio, no pasó ni un solo día en que no pensara en su país. Ojalá Guatemala siempre lo recuerde de la misma manera”, concluyó.

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