Así nació la Biblioteca Centenario, la primera que tuvo Cali

Así nació la Biblioteca Centenario, la primera que tuvo Cali

Julio 30, 2017 - 08:21 a.m. Por:
Carolina Sánchez Fuertes / Especial para El País
Biblioteca Centenario

Sala principal de la Biblioteca Centenario, ubicada en el barrio El Peñón.

José Luis Guzmán / El País

Hacer una retrospectiva de los 107 años de la primera biblioteca pública de Cali, me embarca en un viaje entre muchísimas páginas con algunas de mis manías como historiadora.

Años atrás, en el 2008, junto a mi amiga Diana Jovanna Romero, se nos encomendó la tarea de recopilar la memoria histórica de la primera biblioteca pública de la ciudad. Hoy, diez años después, vuelvo a fascinarme con este proyecto de ciudad que -pese a múltiples peripecias- ha sobrevivido y se impone como una de las instituciones patrimoniales de Cali.

Estas líneas están dedicadas a hablar especialmente de los primeros 50 años, aquellos que marcaron y dieron identidad a la Biblioteca y donde surgieron proyectos literarios y culturales que evidenciaron y destacaron la actividad intelectual de la ciudad a nivel nacional e internacional.

No hay mejor ocasión para hablar sobre la Biblioteca Centenario que el marco de los festejos del 20 de julio y el cumpleaños de Cali, pues es precisamente allí donde empieza la historia de este recinto.

Sus orígenes bien podrían remontarse al Instituto Literario de Cali, integrado por jóvenes estudiantes y egresados del Colegio de Santa Librada que compartían inclinaciones y dotes literarias. De ellos nace la idea de crear una biblioteca pública.

Sin embargo, el proyecto tendría que esperar años. El contexto propicio fue la celebración de los 100 años de la Independencia Nacional y la necesidad de Cali de adquirir fisonomía de ciudad y dejar de verse como una simple provincia.  La fundación de una biblioteca pública, entonces, respondía al interés de dotar a la ciudad de instituciones culturales como las que tenían las capitales europeas, bibliotecas, museos y clubes, los referentes de una ciudad moderna.

En 1910, el Concejo Municipal creó la Junta Departamental del Centenario, encargada de la organización de los eventos en la ciudad. La Junta estaba integrada por Oswaldo Scarpetta, Evaristo García, Juan de Dios Borrero, Mario de Caicedo y el general Lucio Velasco. Dentro de los preparativos y las obras que se realizaron en la ciudad estuvo la inauguración del Parque del Centenario y el Parque del barrio San Nicolás, la construcción de la estatua de Fray Damián González, la restauración de la Casa Municipal y la fundación de la primera biblioteca pública de la ciudad, llamada Biblioteca del Centenario en honor a la conmemoración de los 100 años de Independencia Nacional.

El fondo bibliográfico con el que se inauguraría la biblioteca había sido pedido a diferentes librerías de Colombia y a países como Francia y España pero, ante la tardanza, el Instituto literario donó 800 volúmenes, con los cuales empezó la colección principal de la Biblioteca, ubicada en pleno corazón de la ciudad: Carrera 4 con Calle 12, antigua Casa Municipal, frente al Parque de Caycedo, hoy Palacio Nacional.

Blas S. Scarpetta, primer bibliotecario, abrió las puertas a la comunidad caleña entusiasmado y convencido de la labor social que cumplía. Estuvo al frente del cargo 19 años y desde el día de su posesión invitó a la comunidad a colaborar con la Institución, por lo que la Biblioteca siempre recibió y aún sigue recibiendo donaciones permanentes.
En aquella época, Santiago de Cali era una ciudad pequeña y los espacios literarios eran escasos, por lo que la Biblioteca del Centenario se convirtió en lugar de conferencias, homenajes y exposiciones alusivas a personajes del Valle del Cauca y de Colombia.


También fue lugar de reunión y tertulias sobre temas de cultura. Poco a poco este tipo de encuentros gestó nuevas instituciones, como por ejemplo el Centro Vallecaucano de Historia y Antigüedades, que pasó a convertirse en la Academia de Historia del Valle del Cauca.

Biblioteca Centenario

El edificio fue remodelado y cuenta con nuevos espacios para la lectura.

José Luis Guzmán / El País

Dichas actividades consolidaron a la Biblioteca como centro cultural de la ciudad. Allí confluían distintas personalidades de la intelectualidad caleña.

Para 1935 ocuparía el cargo de Director de la biblioteca el padre Alfonso Zawadzky, quien dejaría una huella profunda en su historia. Zawadzky era conocido por su trabajo intelectual de corte liberal, escritor prolijo y fundador del periódico Dios y Patria, en Sevilla, Valle.
La Diócesis de Cali lo había retirado de la labor sacerdotal por haber escrito la oración del Padre Nuestro con frases alusivas a Simón Bolívar, de quien era ferviente admirador.

Al llegar a la Biblioteca, el sacerdote se propuso incrementar los 2.900 ejemplares que encontró en ese momento y hacerlos accesibles a las personas. Su campaña se llamó ‘La Penetración Social del Libro’. Sobre ella basó todos sus programas y proyectos como bibliotecario.
Implantó un programa de canje internacional con Centroamérica y Suramérica.


Además sostenía relaciones cordiales con varios consulados de diferentes países, lo que contribuyó a su proyecto. A solo dos meses de haberse implantado el programa de canje empezaron a viajar numerosos libros de escritores locales y nacionales por América, deteniéndose en las bibliotecas públicas más importantes.

En menos de un año el servicio de canje había alcanzado excelentes resultados, colocando el nombre de la Biblioteca del Centenario en la lista de las más importantes de América.

El servicio logró extenderse hasta España, Francia, Italia, Inglaterra y Alemania, y resultó ser “un vehículo admirable para la vida activa de la biblioteca”. Así lo expuso el padre Zawadzky en una de las cartas que aparecen en la correspondencia del centro cultural.  Los beneficios del programa de canje fueron también para muchos autores colombianos que, gracias al programa, lograron ser conocidos en el exterior.

Otra de las iniciativas desarrolladas en la gestión del padre Zawadzky fue el ‘Martes de la Biblioteca’, iniciado en 1935. Se trataba de un programa radial que funcionaba en la Radiodifusora de Colombia y que se emitía todos los martes a las 5:00 p.m.

En ese espacio se hacía una lectura del movimiento de la Biblioteca, estadística de lectores, obras consultadas y volúmenes que habían entrado a la institución. Finalizado el proyecto radial, Zawadzky empezó a escribir e imprimir desde la Imprenta Bolivariana la revista Bibliotecas y Libros, que comenzó a circular justo cuando Cali conmemoraba el nacimiento de Jorge Isaacs, el primero de marzo de 1937.

Se trataba de una publicación mensual que contenía alrededor de 50 a 65 páginas según los temas de la edición, artículos, notas, poesías, cuentos, reseñas y disertaciones, algunos escritos por el mismo padre y otros productos de la pluma de autores o escritores invitados.

También había una sección llamada ‘Informaciones’, donde se publicitaban las actividades culturales de la ciudad y se mencionaban datos curiosos y de interés sobre la actividad cultural y el canje que mantenía la Biblioteca del Centenario con bibliotecas de otros países.
Por tratarse de un órgano cultural, la revista participaba en las festividades de la ciudad, dedicando artículos y publicando algunos documentos importantes de Cali, como por ejemplo las ‘Actas del Cabildo’.
La revista viajó miles de kilómetros y sirvió para fortalecer el programa de canje que se extendió a varias revistas culturales, nutriendo entonces el intercambio cultural hasta 1939, año en que dejó de publicarse.

Hoy por hoy, es una de las joyas de la Biblioteca y hace parte de la colección especial. Ha sido consultada por diferentes historiadores e investigadores interesados en el tema debido a la riqueza de información histórica, literaria y sobre cultura escrita en general. Actualmente se encuentra digitalizada y es accesible a la comunidad.
Se quedan muchas cosas en el tintero sobre la gestión del padre Alfonso Zawadzky y sobre la historia de la Biblioteca. Será tema para otra ocasión, pero lo cierto es que la dedicación que tuvo él para la Biblioteca fue de tiempo completo, tanto así que su biblioteca personal, por petición suya, pasó después de su muerte a las estanterías de la Biblioteca del Centenario.
Peleaba con la administración municipal y debió sortear toda clase de dificultades e insistir en la labor social y cultural de la Biblioteca en la sociedad.

De seguro, por ello estaría complacido al saber que hoy en día su obra ocupa una sede propia que ha ido modernizándose con las dinámicas de la época y que trabaja diariamente por conquistar lectores; que es reconocida como la primera biblioteca pública de Santiago de Cali, que continúa trabajando por conservar, promover y divulgar el patrimonio bibliográfico e histórico de la ciudad y que en su cumpleaños 107 le rinde un homenaje y celebra su aporte a la historia, recordándolo en estas letras y exponiendo en las salas de la Biblioteca algunas fotografías de su gestión.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad