Así fue la noche conmemorativa de los diez años del Festival de Música de Cartagena

Así fue la noche conmemorativa de los diez años del Festival de Música de Cartagena

Enero 14, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera, enviada especial de El País.
Así fue la noche conmemorativa de los diez años del Festival de Música de Cartagena

Maestro Antonio Arnedo.

La Heroica celebró su primera década en la que se convirtió en el escenario que reúne a las jóvenes promesas de la música.

Con una noche a ritmo de bossa nova y de samba a cargo de la banda Mantiqueira, de Brasil; de las nuevas propuestas de música colombiana del Colectivo Colombia que dirige el maestro Antonio Arnedo y el concierto conmemorativo de los diez años con la Orpheus Chamber Orchestra como protagonista de fondo del Cartagena Festival Internacional de Música, La Heroica celebró su primera década en la que se convirtió en el escenario que reúne a las jóvenes promesas de la música con los más consagrados intérpretes y compositores de Colombia y del mundo.

Esta décima versión, llamada Hacia Tierra Firme, tuvo en la noche del pasado miércoles tres conciertos en seguidilla que pusieron a los asistentes a correr porque no se querían perder ningún acorde. Una música festiva llenó de entusiasmo al auditorio del Centro de Convenciones con aires representativos brasileños interpretados por esta big band de vientos y percusión que dirige el maestro Nailor Acevedo Proveta, en la que cada intérprete, desde el del trombón hasta el de la pandereta, tiene un espacio de solista que acaparó los aplausos del público. Hicieron vibrar con la más emotiva y alegre samba hasta con la nostálgica saudade de Salvador de Bahía, algo así como un bolero en bossa nova.

El maestro saxofonista colombiano, Antonio Arnedo, presentó su Colectivo Colombia, con una propuesta que rescata la música llanera, apoyado con los hermanos Sossa, Daniel y Juan Miguel, Jorge Sepúlveda y una extraordinaria voz de Lucía Pulido. Allí el cuatro, la guitarra, la bandola y el tiple llaneros se complementan con los saxofones y la flauta, la batería y la percusión, acercando la música folclórica colombiana a las nuevas generaciones. En vez de ponerse a confrontar con los nuevos formatos e instrumentos, los integra y hace una reinvención de los cantos y alabaos llaneros, revalorando la tradición y reelaborando para los jóvenes en el presente lo que sus abuelos dejaron como legado. Su aporte es históricamente valioso.

Y como cierre, la Orpheus Chamber Orchestra u Orquesta de Cámara Orfeo, de Estados Unidos, hizo las delicias con tres solistas magistrales. Primero, el primer arpa de la Ópera Nacional de París, Emmanuel Ceysson, interpretando obras del mexicano Carlos Chávez y del brasileño Radamés Gnattali. En segundo turno, el colombiano Santiago Cañón, ese joven que hace unos años debutaba como niño prodigio del violonchelo, en este mismo festival cuando apenas tenía 14 años, tocó tres movimientos del concierto para violonchelo en Fa Mayor de Antonio Vivaldi. La ovación fue unánime del público concentrado en la plaza de San Pedro, con la catedral de fondo.

Luego,  el maestro argentino Rodolfo Mederos, interpretando, bandoneón en mano, Las Cuatro Estaciones Porteñas, de Astor Piazzola, estuvo apoteósico. Y al cierre, el violinista ruso Maxim Vengerov arrancó aplausos con su interpretación de Tzigane, rapsodia de concierto para violín y orquesta de Mauricio Ravel. Su última nota se cruzó con una salva de aplausos y las luces centelleantes de los fuegos pirotécnicos que iluminaron la plaza de San Pedro con sus colores, como lo hicieron tan brillantes artistas.

Fue esta la noche magistral conmemorativa de los diez años del Festival que tiene a Cartagena lleno de turistas extranjeros, una torre de Babel unida por el idioma musical, donde todos recorren sus calles con un instrumento bajo el brazo, escriben de música, o sencillamente aprecian el arte de comunicar emociones traducidas solo por la pasión, el talento y la formación artística. 

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