Así es la nueva Tertulia de Cali

Abril 23, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
Así es la nueva Tertulia de Cali

El museo que ha sido referente para el arte desde hace más de medio siglo entró en una nueva etapa de crecimiento. Así lo vemos en 2026.

El museo que ha sido referente para el arte desde hace más de medio siglo entró en una nueva etapa de crecimiento. Así lo vemos en 2026.

 

Las puertas  del Museo La Tertulia no dejan de girar. Desde que se abrieran las visitas guiadas nocturnas entre los días de  semana, miles de caleños y extranjeros llegan desde temprano para lograr un cupo que les llevará gratis a conocer las obras más famosas del mundo. 

Obras de Vincent Van Gogh, Salvador  Dalí y Pablo Picasso  llevan tres meses encantadas con la visita y admiración que les profesan expertos y curiosos.

Desde las exposiciones de Tejadita y de Rembrandt se ha incrementado el número de asistentes a las diferentes actividades que promueve el Museo, inaugurado en 1956, bajo el nombre Club Cultural La Tertulia.

Empezó actividades en la Carrera 5 No. 4-10. Ahí funcionó durante 12 años. En ese tiempo los únicos epicentros culturales eran el Conservatorio y la Universidad del Valle.

En los últimos años, los artistas más jóvenes han encontrado en este espacio un aliado para fortalecer sus carreras en espacios como el Salón Regional de Artistas, que años atrás solo generaban polémica, y por qué no decirlo, incrementó la curiosidad de muchos que llegaban hasta la sala en busca de debate. 

“Es un sueño que las exposiciones no se midan por la taquilla”, señala Ana Lucía Llano Domínguez, directora del Museo desde 2014, quien recuerda que  el Museo tuvo hace unos años una exposición de Raimond Chaves y Gilda Mantilla, que pocos visitaron aunque se trataba de una de las  mejores que había tenido el país en esa época. 

“Solo cuando vieron las obras expuestas en la Bienal de Venecia en 2015,  la ciudad se dio cuenta de lo que había tenido aquí en el Museo”, agrega.

Con la variada agenda diaria del Museo, este se ha proyectado para llegar a todos los habitantes de la ciudad, gracias a su relación con otros museos e instituciones culturales del mundo. 

“Somos un Museo que llega a oídos próximos y lejanos porque tiene algo que decir, un Museo que da espacio a voces singulares, hondas y potentes. Un Museo al que le han perdido miedo los habitantes de la ciudad,  que sienten suyo y del que hacen parte no solo como espectadores sino como artistas”, asegura Llano.

El Museo comparte hoy el optimismo que genera el proceso de los últimos años en la ciudad de reconstitución de las instituciones, fundamentales para dar estructura y crear confianza; y hace parte de una serie de proyectos, públicos y privados, que le están apostando a trabajar juntos para activar y potenciar el campo del arte y la cultura. 

Su proceso para convertirse en uno de los museos más reconocidos del mundo incluyó sobrepasar desafíos como fortalecerse en sus distintas líneas: Desarrollar su colección dando cuerpo a líneas específicas y potenciando la lectura de la misma con distintas investigaciones, exposiciones y publicaciones. 

Asimismo, generar un programa de exposiciones variado que diera cuenta de un punto de vista muy particular que tiene que ver con la historia y el territorio.

Dar cuenta del desarrollo del cine y de las artes en tiempos de cruces y mutaciones que borran las fronteras entre lo efímero y lo permanente, entre lo expositivo y lo performático. 

Expandir su actividad en los distintos formatos, medios y lugares; asumir una programación cultural variada que dé cuenta de los distintos géneros y que sea coherente y consistente con las problemáticas contemporáneas. 

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Y hacer parte de un proyecto educativo transformador en el que el arte ayude a repensar la educación como un todo. “Hemos buscado aprovechar bien todo el  potencial de la estructura física, adecuando bien los espacios y que estos sean apropiados por todos. Se busca que haya mucha más creación dentro del Museo, más dinámica. Y que haya más formas de interactuar con las colecciones, tanto de arte como de cine y de distintos tipos de documentos. En el espacio, se ha buscado desarrollar las maneras de llegar a la ciudad y a la región, crecer el programa de salas itinerantes, y pensar maneras nuevas de relacionarse con los caleños”, agrega la Directora.

Entre las más de 1500 obras del Museo,  Ana Lucía Llano Domínguez, una caleña  que  es  comunicadora social  con experiencia en gestión comercial, administrativa y creativa en el ámbito cultural no sabría elegir una como la más importante. 

“Siempre es peligroso señalar alguna”, asegura, “en este momento, como parte de la exposición de  Beatriz González, —que ya estuvo en 2016— está el segundo original de ‘Los suicidas del Sisga’, de esta artista bumanguesa, que hay que exaltar”, señala la Directora.  

Llano explica que a través de los archivos de la artista, “podemos internarnos en su forma de relacionarse con las imágenes impresas, y tener pistas de por qué le llamó la atención esa pequeña foto en blanco y negro de esa pareja que había decidido suicidarse, y qué hace que esa enigmática pintura de colores planos se haya convertido en un ícono de la historia del arte colombiano”.

La apropiación del Museo como cuna de la cultura en Cali ha empezado desde el hogar, donde son los padres los que incentivan la asistencia de sus hijos a este espacio.

Desde hace años se viene trabajando en una propuesta educativa que haga que las visitas de los niños al Museo constituyan una experiencia significativa que se comente en la casa, que los invite a volver. 

“El Museo debe hacer parte de todo un proyecto nacional de repensar la educación, de hacer que el arte más que una asignatura que se ocupa de unas técnicas particulares, ayude a transformar la idea de conocer y de crear”, explica.

Cuando Llano comenzó su labor en el año 2014, sus prioridades eran “continuar con la tercera fase de la reestructuración, la cual se debía ocupar de la Cinemateca, para que quedara acorde a las exigencias tecnológicas de hoy. La recuperación incluyó la parte de talleres y la adecuación de dos apartamentos con el fin de desarrollar residencias artísticas. Pienso que es importante fortalecer la parte de comunicación de la labor del Museo con su comunidad, para que la gente se apropie, cuide y haga crecer su Museo”, le dijo la Directora en entrevista a El País.

Uno de los trabajos más destacados de los últimos años el Museo es el que ha hecho en compañía de ‘Los hijos de la violencia’, donde descendientes de reinsertados y de víctimas del conflicto armado, realizaron piezas como fruto de su educación en artes plásticas, en las cuales representaban su experiencia durante los años de postconflicto. 

“Aprender un oficio y crear algo nuevo, a lo que se le da valor en el Museo, es una forma de dar vida después de tanta muerte. Es una forma de sanar”, asegura Jorge Ramírez, hijo de Javier Ramírez, quien fue asesinado por la desaparecida guerrilla de las Farc, mientras prestaba servicio militar en el Cauca.

La Casa Obeso Mejía, ubicada en la Avenida 4 Oeste 4-59, de Normandía, que también sirve como espacio para actividades de La Tertulia, desde hace once años, ha tomado sus propias alas y actualmente cuenta con una agenda cultural propia que incluye presentaciones de libros, jornadas de lectura infantil, cursos de pintura y manualidades y  pequeñas exposiciones. En su primer piso se encuentra el Café Obeso, en el cual se puede disfrutar de la brisa caleña al atardecer, acompañado de exquisitas bebidas.   ¿Cuándo fue la última vez que usted visitó el Museo? 

*Informe prospectivo realizado con datos aportados por Ana Lucía Llano Domínguez, Directora Museo La Tertulia. 

 

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