Antonio Dorado lleva de nuevo al cine la Cali de los años 80

Octubre 01, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Moncada Esquivel I Periodista de El País
Antonio Dorado lleva de nuevo al cine la Cali de los años 80

Juanita Arias, hija de la periodista Amparo Pérez, es una de las protagonistas de la nueva película caleña. Ella estudió actuación en la Academia de Lee Strasberg.

La Cali de los años 80, permeada por la mafia, seducida por el lujo, por el poder, por el dinero fácil, es la que veremos retratada en ‘Amores Peligrosos’. Una saga comenzada con ‘El Rey’, por el director ‘Toño’ Dorado.

En marzo del 2009 el cineasta Antonio Dorado vivió junto a su esposa un terrible episodio que le marcó la vida. Como si fuera sacado de una secuencia de su ópera prima ‘El Rey’, ambos fueron víctimas de un asalto de fleteo cuando ingresaban a su residencia.Tiempo después, el recuerdo de aquella violenta experiencia lo llevó a retomar un proyecto que había dejado, luego de terminar aquella primera película.Para entonces Dorado estaba promoviendo su documental ‘Apaporis’, que lo había llevado a la odisea de recorrer la selva amazónica en una zona infestada de bichos, ‘paras’ y guerrilla, para seguir la huella del etnobotánico Richard Evans Shultes. La cinta rinde un homenaje a la sabiduría de los aborígenes que pueblan esos territorios.Durante varias semanas el cineasta y su equipo fueron dejados abandonados por una avioneta en medio de la nada para enfrentarse a la dura tarea de filmar la selva con su terrible y bella majestuosidad y de la cual emergió con una producción que cautivó a quienes la vieron.Pero el proyecto que se había quedado en el tintero era la segunda parte de una trilogía que se propuso iniciar con ‘El Rey’. De hecho, en un primer momento se llamaría ‘La Reina’, pero de forma más acertada, Dorado decidió llamar ‘Amores Peligrosos’, la película que estrenará en Colombia a partir del próximo 11 de octubre.Aunque ‘Toño’ Dorado, como todos conocen a este cineasta de mil batallas, tiene muchas razones para explicar el título que le ha dado a este nuevo proyecto, tal nombre se convierte en un potente espejo de la manera en que ha tenido que afrontar su carrera, esa pasión peligrosa por el cine, sobre todo en un país como Colombia donde este oficio sigue siendo un gran salto al vacío, del cual no siempre ha podido salir ileso.La idea originalEl punto de partida de la continuación de la Saga de ‘El Rey’, fue el guión ‘La Dura’, que el escritor Umberto Valverde había retomado de su libro ‘Quítate de la vía perico’, publicado en 2001 y que recogía relatos inspirados en hechos reales del ambiente de los barrios y discotecas caleñas.Junto al propio Valverde, el cineasta desarrolló el proyecto con el que quería relatar de manera visual y sonora un periodo de la ciudad que vivió y que corresponde a la década de 1980, especialmente en sus años finales, cuando se vio sometida por la guerra entre los carteles de la droga de Cali y Medellín.Sentado en el Centro de Consulta del diario El País, 'Toño' Dorado recuerda que fue allí, investigando en la hemeroteca, que halló un artículo que registraba que tan sólo en 1989 se colocaron 300 bombas en Cali. “En la trama surgen unas claves que hacen referencia a tales momentos, en algunos casos están subterráneas y en otros son evidentes. Creo que muchos no tienen la conciencia de que nosotros en esta ciudad vivimos una guerra. Si uno hace el listado de lo que pasó, se da cuenta de que hubo mucha gente, la mayoría inocente, que murió en una guerra que no le correspondía”.La bella antiheroínaDorado se refiere entonces a Sofía, la bella y sensual heroína de esta trama. “Lo que planteo es una mirada de la ciudad a partir de un personaje que es bien particular, porque no es una muchacha de origen popular, sino que pertenece a la clase media. No es alguien que tenga la necesidad de prostituirse para comer o cubrir alguna necesidad básica. No es un asesina, ni narcotraficante. Por eso le quité el nombre de la Reina, porque ella no quiere ser una gran mafiosa”.El director define a su antiheroína como “una pelada que corresponde al lugar común de la gran mayoría de colombianos, una mujer que sin querer meterse en ese mundo, está a la sombra, porque le gusta vivir bien, porque le gusta la rumba, el cuento de ser bonita, porque está buena y porque sexualmente es una joven que quiere vivir experiencias y entonces, en ese sentido, está planteando esos amores complicados, peligrosos, de ahí el nombre”.El director detiene la descripción de su personaje para señalar que el filme da cuenta de una serie de amores peligrosos en el sentido de que los amores con el narcotráfico siempre lo son, pero que de alguna manera muestra una época en que la misma ciudad empezó a vivir amores peligrosos con la mafia, la política, la economía, en todos los sentidos. “El fútbol es un buen ejemplo de esa relación que cada vez se hizo más evidente. La película hace una reflexión a esas contradicciones, conflictos y tragedias que caracterizaron ese momento determinado de nuestra historia”.Mujeres y mafiaMientras que en ‘El Rey’ Dorado se remite a los orígenes del narcotráfico con la historia de El Grillo, un hombre que levanta un imperio de la nada, a partir de su asociación con un norteamericano que se inventa el negocio y se adueña de él, en esta segunda parte la historia recrea el auge del negocio a través de la protagonista, una joven que empieza a tener a través de sus historias de amor la proximidad con un sector de la mafia que no tiene ese entorno popular.Y es que para el director, una de las cosas más claras que tiene la película se refleja en la dirección de arte, porque se recrea una estética de los nuevos ricos que no es de mentira, sino de gente que de verdad tenía plata, que estaba convencida de que el mundo de la mafia era una opción de negocio.Pero, ¿cómo queda la figura de la mujer en un contexto como este? “Es una imagen compleja, porque por un lado teníamos la iniciativa de generar la figura de un personaje irreverente que pudiera tener una opción más liberadora y más independiente, pero en la práctica lo que uno ve es otra cosa. En este contexto resulta extraño una joven que luche decididamente contra estas circunstancias”.En el ‘trailer’ de la película el novio de la joven protagonista le pregunta quién le regaló la moto que conduce, haciendo referencia a esas motos que en ese tiempo denominaban “polvo de mafioso”, por que era como el señuelo que ellos usaban para organizar a estas chicas.Dorado explica que en ese sentido la película genera mucha incertidumbre. “Uno no sabe en qué va a terminar y hay unas apuestas, unos caminos que parecen obvios, pero lo obvio no es siempre lo que ocurre y ese era otro elemento que quería trabajar en la película, la incertidumbre que tiene que ver también con lo que yo interpreto como el estado de ánimo de un personaje que, como ella, en esa edad, aún no tiene claro a dónde va".Juego eróticoDorado asume los riesgos de plantear en la gran pantalla una relación lésbica entre las dos protagonistas, en este caso entre Sofía, una joven acomodada, y Carolina, una señora adulta y rica, que también busca seducir a la ambiciosa muchacha haciéndole costosos regalos y entre quienes se genera una relación de ambigüedad Dice que en Colombia siempre ha habido temor a trabajar el desnudo, porque es complicado. “En el caso de la película hay secuencias directamente eróticas, entonces hacer el ridículo o caer en la pornografía obvia es lo más sencillo. Lo que hemos hecho es apelar a la música, pero sobre todo a otro elemento que entra en juego, el diseño sonoro, porque a veces te puede sugerir más un suspiro una respiración entrecortada que un desnudo de una parte del cuerpo. Es mucho más el impacto erótico cuando el oído es estimulado que a través del ojo”.Entre dos mundosAntonio Dorado se forjó como realizador en tiempos en que el cine arte era la aspiración de cualquier cineasta. Ese criterio, sin embargo, con el paso de loa años, ha ido cambiando. “No me gusta hacer películas para unos pocos amigos. Yo sí creo que es nuestra responsabilidad de ampliar los públicos, de pensar en plantear estructuras narrativas que puedan tener una fuerza emocional con distintos públicos”, aseguró.En su opinión, ‘Apaporis’ llegó a un sector más amplio de lo que habitualmente llega un documental y ese es el caso también de ‘El Rey’ y de ‘Amores peligrosos’.El director asegura que ‘El Rey’ fue la primera película de ficción que se hizo conscientemente en el género de cine ‘gangster’ en Colombia. “’Amores peligrosos’ es una historia de cine negro, de ‘gansters’ locales donde priman más las historias subterráneas, oscuras, que la historia de amor, pero es una película pensada para un gran público, que toca temas como la violencia, la sexualidad, la bisexualidad, que pone sobre el tapete una serie de temas que últimamente no se han tocado en el cine colombiano".¿Por qué arriesgarse a hacer otra película de narcotráfico? “La razón está en que hace parte del proyecto que comencé con ‘El Rey’. Creo que el problema no está en lo temas, sino en el tratamiento. El narcotráfico ha tenido una carga muy fuerte sobre la historia del país y la sigue teniendo. Pienso que los mejores libros sobre este tema no se han escrito ni las mejores películas se han hecho. No creo que el narcotráfico sea un tema que se agote sino que es un proceso de catarsis”.El director opina que le ha apostado a un género, “entendiendo que en ese género puede plantear una impronta personal, una autoría. “Eso está en la historia del cine. Creo que es importante que son películas absolutamente independientes y películas que no necesariamente estén buscando un gran público”.Dorado aseguró, sin embargo, que le parece muy peligroso que tenga que hacer una película enfocado en cómo le pueda ir en un festival y ajuste su propuesta a la evaluación de los jurados en esos certámenes. “Es una opción respetable, pero también hay otras que tienen igual validez. Yo he abordado las dos cosas, pero me parece que uno tiene que pensar en que ojalá la película funcione”.Y ahí viene el salto al vacío. La dificultad de lograr promover y hacer circular una película a la que se le ha apostado todo o casi todo. “Lo que ocurre es que uno termina una película con un nivel de deuda muy grande. En nuestro caso hemos inventado una metodología para buscar su financiación, dentro del contexto de la industria cultural, pero que todavía hace falta refinar”.El presupuesto del director es alto. “La idea es que la película pueda pagar sus deudas y que ojalá genere los cimientos económicos para pensar en otro proyecto, tal vez el inicio de la última parte del tríptico”.Dorado ya sueña su historia en la que luego de estas dos tramas de violencia y ambición, surja una historia más optimista que aborde la etapa por el desencanto y la resaca de una comunidad narcotizada.Baile y música se combinan en este nuevo proyecto. “Pienso que esta tercera parte debería ser un musical que está inspirado en una serie de personajes de la ciudad. Parece ser que viene un trabajo excelente ahora con ‘Ciudad Delirio’, pero la idea no es hacerla en referencia con un observador externo, sino justamente visto desde los mismos grupos protagonistas.Por lo pronto el director ‘Toño’ Dorado, se alista para enfrentar en la oscuridad de las salas de cine a los espectadores con esta historia en la que, de nuevo, expresa esa pasión que le ha ocupado por más de dos décadas, ese amor peligroso, el amor por el cine.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad