Alfredo Vanín y Antonio Bolívar, prosa y poesía

Abril 09, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Moncada Esquivel? Periodista de GACETA
Alfredo Vanín y Antonio Bolívar, prosa y poesía

Antonio Bolívar, escritor vallecaucano galardonado con el Premio Jorge Isaacs 2012, de Novela y Poesía, por su obra 'De Soles y De Hielo'.

Alfredo Vanín y Antonio Bolívar, dos consagrado autores de la región, fueron los ganadores del 17 Premio Jorge Isaacs 2012, de Novela y Poesía, que otorga la Secretaría de Cultura del Valle del Cauca. La obra narrativa 'El día de Vuelta' y el libro de poemas 'De soles y de hielos', acaban de ser publicados para engrosar la biblioteca de la Colección de Autores Vallecaucanos.

Tras ser galardonadas las obras de Alfredo Vanín y Antonio Bolívar ahora reposan en la emblemática Colección de Autores Vallecaucanos. Gaceta presenta una reseña de ambos textos: 'El día de la vuelta', páginas plasmadas con la esencia del Litoral Pacífico, y 'De Soles y De hielos', un recital poético inspirado en el amor, la vida y la muerte.El Litoral de Alfredo VanínUna historia escenificada en el Litoral Pacífico recorre las páginas de ‘El Día de vuelta’, con la cual el escritor caucano Alfredo Vanín se hizo al Premio Jorge Isaacs de novela. La obra cautivó al jurado calificador, integrado por Lucía Villamizar, Fernando Cruz Kronfly y Medardo Arias, por su magistral estructura y lenguaje. “La pureza de la técnica narrativa en esta novela solo puede venir de la pluma de un autor maduro, que denota destreza y sabiduría. También es sobresaliente el gran conocimiento del autor sobre el mundo del mar como ese gran espacio humano y cultural. Junto al resto del jurado elogiamos la preciosidad de su lenguaje y el haber conseguido una novela con una estructura cerrada”, explicó Cruz Kronfly. Nacido en Guapi, en 1950, este escritor, poeta y etnólogo se ha consolidad como uno de los autores del Litoral que han continuado el alto vuelo poético y narrativo alcanzado por figuras como Sofonías Yacup Carabalí, Arnoldo Palacios y Óscar Collazos. A través de la palabra, Vanín reconstruye no solo el paisaje y su cultura sino que reivindica con vehemencia, los derechos negados a sus comunidades, aspecto que se refleja en libros suyos como ‘Los restos del vellocino de oro’, ‘Cimarrón en la lluvia’ o ‘Jornadas del tahur’.El autor guapireño asegura que el premio es también un reconocimiento al Pacífico. “La novela recrea en este espacio una historia particular enmarcada entre las décadas de 1940 y 1980, cuando llegan las transnacionales de la madera a la región, para explotar sus territorios con total gratuidad. Pero ese es solo el marco en el que se desenvuelve la trama”, agrega. Durante 20 años Vanín rumió la manera de contar su historia. “Si bien el argumento cambió mucho, sí evolucionó la estructura narrativa, los tiempos, los ritmos, aspectos que me costaron mucho concretar. Me dediqué a estudiar las grandes novelas cortas de nuestro tiempo como ‘Muerte en Venecia’, de Thomas Mann; ‘El viejo y el mar’, de Ernest Hemingway o ‘El coronel no tiene quien le escriba’, de Gabriel García Márquez, para desentrañar su magia. Por eso me alegra mucho la referencia que hizo al jurado a este aspecto de mi obra y a la construcción de personajes perdurables”, cuenta el autor.Vanín reconoció el peso de su vena poética en la novela. “Quien la lea se va dar cuenta de que es la novela de un poeta. No digo que no tenga los suficientes elementos narrativos, por el contrario hay un fluir del tiempo y los acontecimientos, pero está impregnado del lenguaje de la poesía”. Conocedor profundo de su región, el escritor guapireño señaló que en su narrativa busca la universalidad. “Si bien es una historia que sucede en el Pacífico, esta puede ocurrir en cualquier otro lugar del mundo. Al conseguir esta universalidad de nuestro territorio lo estamos sacando de esa marginalidad con que tanto el Estado como el poder colonial lo ha estigmatizado. Es, de cierta manera, una forma de resistencia al construir el lenguaje a partir de la metáfora y de elementos que recrean el acontecer humano”, reflexiona el autor.El canto poético de Antonio BolívarEl amor, la vida y la muerte, fueron los temas abordados por el poeta Antonio Bolívar en su libro ‘De soles y de hielos’, a la postre ganador del Premio Jorge Isaacs de poesía 2012.La claridad y decantación del lenguaje y el sentido estético de sus versos, fueron algunos de los argumentos que tuvo el jurado calificador integrado por Amparo Romero, Fernando López y Felipe García para destacar la obra de Bolívar. “Los jurados anotamos que este libro se destacó por que sus versos contienen el asombro y se impone la tarea de enfatizar el universo tácito del hombre. A la postre el premio celebró la obra de un poeta consagrado”, señala la poeta Amparo Romero. Nacido en El Cairo, Valle, Bolívar estudió el bachillerato en Cartago, donde comenzó a descubrir su amor por la poesía y luego se graduó en Derecho en la Universidad del Cauca. Desde la década del 1970 viene publicando sus versos, a través de poemarios como ‘Pasos’, ‘Flor de agua’, ‘De piel a piel’ y ‘Claves del Silencio’.Para el poeta cairolés, recibir esta distinción tiene un alto significado. “Es interesante, pues llega una etapa que me permite mostrar un proceso sólido de mi ejercicio en la poesía y me siento muy halagado por el resultado que se muestra”.Compuesto por cerca de medio centenar de poemas, Bolívar explicó que su libro tiene el propósito de abordar los grandes temas de la poesía: la vida, la muerte, el amor, el desamor, la violencia o las injusticias sociales. “Pretendemos llamar la atención sobre este transcurrir del ser humano. Pienso que la poesía justifica a la humanidad en la medida en que siempre lo ha acompañado, porque ella puede ser el espejo o la sombra de su transcurrir. Como digo en la introducción este libro encierra la miel y la sangre de la vida”. Estas marcas indelebles se hacen evidentes en los versos plasmados por Bolívar en su libro ganador. Por ejemplo, cuando toca el tema del amor: “Cuidaré tu sueño, /Te regalaré/ la madrugada/ con sus trinos/ después/ de que pastoree / -amorosamente-/ en la noche/ tus luceros/”.Pero también su poesía roza la violencia: “El helicóptero artillado /despega hacia el sitio / del combate / En el vuelo sus aspas/ van cortando el cuello/ de innumerables ángeles/”.El libro premiado corresponde a una suma de poemas escritos por el autor en diversas épocas, pero que tenían en conjunto ese eje de las grandes preocupaciones humanas y el título surgió de un verso de su poema ‘Vida que palpita’: “Oro ante el altar / de la existencia / que arde de soles / y de hielos”. Para Bolívar son muchas las asignaciones que se hacen cuando se trata de definir el poder de la poesía. “Para mí es un reto, pero sobre todo la manera de interpretar al hombre en todos sus conflictos, la soledad, la angustia, las opciones de vida. Un instrumento que permite al ser humano señalar su destino, orientarlo, pero también denunciar lo que ocurre con la posibilidad de su existencia”, concluye.

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