Alabaos con los que las cantadoradas de Pogue no olvidan la masacre de Bojayá

Los alabaos con los que las cantadoradas de Pogue no olvidan la masacre de Bojayá

Septiembre 01, 2017 - 09:50 a.m. Por:
Redacción El País
Cantadoras de Pogue

Cantadoras de Pogue, Bojayá, Chocó.

Cortesía para El País

A las cantadoras del corregimiento de Pogue les duele hablar de la masacre de Bojayá, no les importa si tenían o no familiares legítimos entre los muertos, para ellas todos los que murieron ese día son su familia de sangre y de corazón. Por eso les cantan alabaos.

Las 37 alabadoras y 3 alabadores del municipio de Pogue son los protagonistas del documental Voces de Resistencia, proyecto audiovisual del Centro de estudios Afrodiaspóricos (CEAF) de la Universidad Icesi de Cali, que muestra el alabao como expresión musical de las comunidades afrocolombianas en el departamento del Chocó.

‘Voces de resistencia’ porque la comunidad de Pogue ha usado su más arraigada tradición de los alabaos no solo para despedir a los muertos, sino para hacer oír su voz de denuncia ante la la violencia que los ha sometido durante años de guerra sangrienta.

El 2 de mayo de 2002 dejó cicatrices en la vida de los bojayaseños. Aquel día, guerrilleros del frente 58 de las Farc, en medio de combates con paramilitares de las AUC, lanzaron un cilindro-bomba que impactó la iglesia de Bellavista, lugar donde se habían resguardado cientos de personas para protegerse de los enfrentamientos. 79 lugareños murieron y más de cien quedaron heridas en uno de los más cruentos capítulos de la guerra que ha vivido Colombia.

Los enfrentamientos entre guerrilla y paramilitares no cesaron durante días. Velar o enterrar a los muertos implicaba exponer la vida de los sobrevivientes. Así que los cuerpos fueron a parar en una fosa común y no pudieron ser despedidos como manda la costumbre: con alabaos.

Los alabaos son cantos tradicionales a capella que se interpretan en el Pacífico colombiano para despedir a los muertos. Hacen parte de una tradición oral de las familias y han sido transmitidos de generación en generación. Se cree que los alabaos crean un puentes entre vivos y muertos.

La tradición de los alabaos indica que cuando una persona muere y no se le canta, su alma no descansa. Por eso Máxima Asprilla, una de las cantadoras de Pogue, cree que las víctimas de la masacre de Bojayá no han descansado, “nosotros hemos exigido al gobierno la exhumación de los cuerpos de la masacre de Bojayá porque a ellos no se les ha hecho el ritual y para nosotros es preocupante”.

Fue después de la masacre de Bojayá, cuando en el corregimiento de Pogue, un grupo de cantadoras y cantadores decidieron usar los alabaos para cantarle al mundo su historia de abandono estatal y violencia.

“Somos de una comunidad muy pobre que ha sido víctima de la violencia. No teníamos cómo contarle al mundo lo que estaba pasando. Ahora con los alabaos es la forma de hacerlo”, dice Ana Oneida Orejuela.

Este grupo de alabadoras y alabadores transformaron esta tradición del alabao en una manera de cuidar tanto de los que se van, como de los que se quedan.

Alabadoras de Pogue

Los alabaos son una tradición que ha pasado de generación en generación en el Pacífico Colombiano.

Cortesía para El País

“Esto fue un golpe muy duro / Que a todos atemorizó / Formaron esa pelea / Y el campesino sufrió / Decimoquinto aniversario / Y esto quedó pa’ la historia / Díganle a los de la prensa / Que no borren la memoria”
entona Luz Marina Cañola, ‘la negra’, con su voz gruesa a todo lo que da, recordando el fatídico día.

En Pogue viven unos 600 habitantes que se dedican principalmente a la agricultura y a la pesca artesanal. Allí cuando alguien muere, acuden sin falta las alabadoras que cantan lo que dure el velorio y hasta que entierren al muerto.

“Somos muy unidos. Cuando se muere una persona y no está en el pueblo sino en la finca, uno le mete el motor y llega a acompañarlo. A todos se nos comunica cuando alguien muere. El dolor de uno lo sentimos todos. Sea o no sea familiar, uno va acompañarlo”, dice Máxima.

“Cuando uno canta el alabao siente como si el muerto fuera de uno, se siente el dolor, la tristeza”, confirma Rosmira Palacios.

Cantan los alabaos de toda la vida, los que aprendieron de sus padres y abuelos, pero también compusieron alabaos nuevos que honran a sus muertos al tiempo que denuncian el abandono y exigen el cumplimiento de las promesas del Gobierno.

“Nosotros vivíamos en nuestro territorio, trabajando la agricultura, había esa relación entre amigos, entre familias. Después de toda esa violencia que entró a nuestro pueblo, hubo una ruptura del tejido social, usted sabe, la violencia trae mucha división. Pero a través de los alabaos creamos resistencia y eso nos ha hecho ser más fuerte y más unidas”, dice Ereiza Mosquera, otra de las cantaoras de más tiempo en el grupo.

Ereiza hará parte del grupo de alabadoras que le cantará al papa Francisco en su visita a Colombia en septiembre. Aunque no puede revelar de qué se tratará el alabao que le cantarán, dice que será uno especial, lo compusieron entre ella y Luz Marina Cañola.

No será la primera vez que canta ante un público grande. En la tarde del 26 de septiembre de 2016, en el acto de la firma del acuerdo de paz entre Gobierno Nacional y las Farc, en Cartagena, diez cantadoras de Pogue, vestidas de blanco, cantaron frente a miles colombianos

Nos sentimos muy contentos / Llenos de felicidad / Que la guerrilla de las Farc / las armas van a dejar ”, entonaron las cantadoras.

Las alabadoras de Pogue le apostaron al acuerdo de paz. Sin embargo aún temen por el futuro del país y no se sienten seguros en sus territorios.

Con ojos entristecidos Máxima dice que “la guerra debe dejarnos descansar”.

Estreno del documental

El lanzamiento del documental ‘Voces de resistencia’ será este viernes 1 de Septiembre a las 5:00 p.m. en el Auditorio Manuelita de la Universidad Icesi.

En el marco de la creación de este proyecto, financiado por la Fundación Ford, y realizado en alianza con el Centro de Ética y Democracia (CED), se grabaron un documental y 12 canciones que conforman el volumen 1 de esta propuesta.

En este evento  la voz de las alabadoras y alabadores resonará
más allá de las orillas de sus ríos. Quince años después, la voz de los bojayaseños resuena más fuerte que nunca.

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