‘Aires de esperanza’, la nueva apuesta del director Jason Reitman

‘Aires de esperanza’, la nueva apuesta del director Jason Reitman

Marzo 30, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez* | Especial para GACETA
‘Aires de esperanza’, la nueva apuesta del director Jason Reitman

Fotografía tomada una escena de la película 'Aires de esperanza' ('Labor day')

Se trata de una película de amor dulcísimo y casual. Protagonizada por Kate Winslet, esta adaptación literaria es asumida por Reitman, un director con un pasado interesante y con un presente desconcertante. Las féminas lo rondan de nuevo.

El nombre de la película con la que nos encontramos esta semana no podría ser más venturoso y dulzón (¿o acaso sería mejor decir cursi?). Se trata de uno que luce más apropiado para una telenovela o bien para un grupo de superación personal, de conversión o de intercesión. Juzgue usted mismo: la película lleva por nombre ‘Aires de esperanza’ y sí, es de ese estilo de películas en la que el espectador sabe que se encontrará con un final feliz.Bueno, si por este se entiende el triunfo del amor como una gran recompensa que se alcanza después de mucho perseverar. Este tipo de argumentos tiene su aceptación entre la gran mayoría del público acostumbrado, como está, a sufrir para después liberarse de su tensión a través de un final sabrosito y placentero.Eso es seguro, sin embargo lo que resulta un tanto molesto es la escogencia de este título para una película que en inglés lleva por nombre ‘Labor day’ (un día festivo, algo así como nuestro día del trabajo), y que en otros países se llamó ‘Una vida en tres días’. Sin embargo, aquí la encontramos como ‘Aires de esperanza’, un título que le sienta mal y que anticipa una trama que se nos presenta de una manera tan particular. Pero superando la contingencia del título, centrémonos en aquello que nos concierne. Esta historia que se centra en narrarnos el cambio que sufre la vida de una mujer deprimida (Kate Winslet) cuando ella y su hijo son ‘secuestrados’ por un convicto (JoshBrolin, ‘American Ganster’ y ‘No country foroldmen’ ) que acaba de fugarse. Aquel encuentro ocurre de manera fortuita pero altera para siempre el rumbo de estos tres personajes que se cruzan en un supermercado.El hombre que busca un lugar dónde pasar la noche y recuperarse de las heridas provocadas por una cirugía y por su intento de huida, escoge y obliga a esta madre separada y a su hijo a que lo ayuden en su propósito. Es un fin de semana festivo y el tren en el que pretende huir está restringido, entonces los planes cambian y el hombre que solo pretendía pasar una noche en esta casa termina quedándose más.Durante el encierro, el hombre empieza a conocer a esta mujer solitaria, depresiva y nerviosa que vive en una casa que se desploma a pedazos por falta de manos masculinas reparadoras. Entonces, a manera de agradecimiento, empieza a transformar aquel espacio y la vida de este par de seres abandonados por un padre que, en el pasado, huyó cuando su mujer más lo necesitaba.Entre tanto, en el país la alerta del prófugo cunde en los noticieros y las autoridades de la zona toman las precauciones del caso. Allí lo describen como un hombre peligroso, alguien muy diferente al que nos presentan en la cotidianidad. Una decisión poco acertada por parte del director, quien no juega con la incertidumbre ni la duda y por el contrario lanza un gancho directo a la nariz, mostrándonos a un coprotagonista plano y positivo, uno bueno, buenísimo, al que jamás vemos como una amenaza para Kate y su hijo. Mala cosa esta de pensar por el espectador y de no dejarle nada a la imaginación. Así las cosas, y mirando un poco hacia atrás en la filmografía de Reitman, podríamos pensar que la actual luce un poco más madura que ‘Juno’ (2007), de la que conserva el universo maniqueo de sus personajes buenos, equivocados e intensos, pero está sin duda un paso atrás a lo que nos dejó ver con ‘Up in the air’ (‘Amor sin escalas’, 2009). Porque en ‘Aires de esperanza’ hizo falta escarbar más en sus personajes, tal como lo hizo en aquel entonces con Ryan Bingham (George Clooney). Es verdad, cada apuesta es distinta y esta vez el director quiso construir una película con otros intereses, tal vez los románticos. Por esto nos encontramos con el que el ‘Peligrosísimo asesino’ logra integrarse de manera armónica en aquella familia de dos y no despertar ninguna sospecha ante los demás. Y claro, de la misma gratuita manera, por no decir patética, hace gala de sus mejores dotes culinarias, preparando un pie. Ups, qué parte no entendí… ¿Acaso no era un reo? ¿En qué momento resultó ser tan bueno para masas, frijoles y asados?Pero bien, podríamos decir que el fin justifica los medios y como de enamorarse se trata la cocina, el baile y el encierro funcionan de maravilla entre un par de personajes heridos por el pasado y temerosos del futuro. Por eso la película se endulza a medida que avanza con situaciones corrientes, obvias. De ahí que ningún intento de demostrar tanta armonía termine siendo creíble, ante una historia que carece de conflicto y cuya única tensión dramática proviene de afuera en donde el hombre es perseguido por sus delitos. Y como en el más clásico melodrama: ‘Se le acusa de manera injusta, porque tal vez si es malo, pero no más tantito’.El propósito del director es claro en mostrarnos solo la miel que se derrama sobre las hojuelas y que no parece afectarse ante un falso suspenso, ni ante las erráticas y recurrentes sorpresas que terminan resolviéndose de la forma más barata. Al final la historia se tiñe con el tinte moralista de la justicia, propio de este tipo de películas en las que los malos no pueden ni deben triunfar. Y allí va de nuevo, la moraleja, el mensaje categórico del deber ser y de la obra que alecciona. *@kayarojas

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