A propósito de Bourdain, una selección de cuatro libros para sobrevivir a la depresión

A propósito de Bourdain, una selección de cuatro libros para sobrevivir a la depresión

Junio 08, 2018 - 10:26 a.m. Por:
Paola Guevara - Editora de Gaceta
Anthony Bourdain

El popular chef estadounidense y estrella de televisión Anthony Bourdain fue hallado sin vida este viernes en una habitación de un hotel en París.

Agencia EFE

El mundo despertó este viernes con la noticia del suicidio del chef estadounidense, autor, divulgador gastronómico y estrella de la televisión Anthony Bourdain, quien sufría depresión severa.

Tenía 61 años y se encontraba en París, donde trabajaba para un nuevo programa de la cadena CNN.

A continuación, comparto una reflexión sobre la depresión, la literatura, la sensibilidad y la muerte, y una selección de libros muy actuales que invitan a mirar desde adentro la depresión, la resiliencia y la capacidad de seguir adelante pese a las adversidades.

Tengo una tendencia natural a la felicidad, baja propensión a los estados depresivos, y creo que eso se lo debo en buena medida -aparte de un par de benditos genes irremediablemente optimistas- a dos escritores a quienes sus biógrafos y estudiosos han descrito como “depresivos”. Cuando inevitablemente agobia la tristeza, o la decepción, busco por instinto la soledad y me refugio en ella con una antología poética del portugués Fernando Pessoa en la mano. Sus poemas plantean de entrada el asunto de la alteridad, esa sospecha de saberse habitado por varios seres en uno mismo. Sus poemas se asemejan a ecuaciones que no están hechas de números sino de palabras. Resolverlas, desentrañar las metáforas ocultas y dejarse acariciar por ellas, es la forma más directa de reconciliación con la vida.

Cuando ataca la tristeza no hay lugar para el pánico: Pessoa ya estuvo allí con su lámpara, e iluminó las zonas oscuras. Pessoa ya atravesó como un valiente los surcos más profundos del desconsuelo. No hay dolor, no hay cansancio, no hay estado de insignificancia, no hay sensación de abandono o de ruptura del jarrón del alma que Pessoa no haya descrito antes con extraordinaria sensibilidad. Así que no hay nada qué temer. A dónde voy, Pessoa viajó antes. No hay miedo a extraviarse, porque sus poemas han dejado un rastro de migas de pan para recordarnos el camino a casa. Y los pájaros no los comerán.

Vea también: 'En fotos: el día que el chef Anthony Bourdain visitó un restaurante de San Antonio, en Cali'.

Otras veces, cuando la decepción amenaza con desbordar sus aguas amargas, busco el auxilio del novelista francés Marcel Proust. Leer y releer ‘En busca del tiempo perdido’ obra alguna suerte de milagro creador en la mente. ¿Cómo es posible que alguien haya invertido tanto tiempo y tanta lucidez en escribir algo tan hermoso, complejo, sutil y perfecto? La obra de Proust lo pone todo en perspectiva, porque desnuda la belleza y la poesía de lo cotidiano. En Proust, hasta probar una magdalena y una taza de té se convierte un acto de creación universal. En Proust, todo recuerdo es susceptible de ser transformado en un estado habitable a través de la palabra y la memoria.

Pero hay otro tipo de libros, más directos, más testimoniales, más de nuestra época, que demuestran el poder del arte para transformar realidades atroces.

Recomiendo cada uno de ellos, no solo por tratarse de historias de vida excepcionales sino por la aún más excepcional manera que hallaron sus autores para desentrañar las herramientas necesarias para seguir viviendo tras una tragedia:

Instrumental - James Rhodes
James Rhodes

Portada del libro Instrumental, de James Rhodes.

Archivo de El País

El profesor de boxeo de James Rhodes abusó de él. “Abuso” es una palabra que, para el autor, se queda muy corta. Abuso es gritarle al oficial de tránsito y tantas otras ofensas que no se parecen para nada a lo que él vivió de niño. Prefiere usar una palabra más exacta: Violación. Sí, su profesor de boxeo no solo lo violó sino que lo convirtió en su juguete macabro a los 5 años de edad. Rhodes intentó suicidarse varias veces y, pese a todo, fue salvado por el arte: por la música, pues se convirtió en un renombrado concertista de piano; y por las letras, pues relató su experiencia en una autobiografía donde denuncia lo que sufrió y cómo luchó por sobreponerse a esta experiencia. Aparte de todo, tuvo que acudir a un tribunal para poder publicar su libro pues, por tratarse de una historia verdadera y por ser muy explícito en sus denuncias sobre personas de carne y hueso, quisieron impedir la publicación. Así que si alguien sabe de batallas, humanas, artísticas, legales, es el británico James Rhodes, quien escribió una extraordinaria obra que reconfirma la capacidad del arte para explicar el mundo, sobre todo el mundo interior.

Me acuerdo… - Boris Cyrulnik
Boris Cyrulnik

Boris Cyrulnik, eurólogo, psiquiatra, psicoanalista y etólogo francés.

Archivo de El País

Este es un testimonio tan breve como extraordinario. Cuenta la historia real de un niño que, con solo 7 años, vio cómo su familia, emigrantes judíos de origen ruso, eran deportados a campos de concentración donde, por supuesto, perecieron. Cyrulnik, en un destello increíble de lucidez e inteligencia, logró fugarse mientras los otros niños eran conducidos a la muerte. A este francés, que vivió para convertirse en un brillante neurólogo, psiquiatra, psicoanalista y uno de los fundadores de la etología humana, le debemos el concepto de “resiliencia”, o capacidad de los seres para resistir experiencias traumáticas excepcionales y convertirlas en algo sublime, como el arte, por ejemplo. En un país como Colombia, cómo convendría leer a Cyrulnik. Sugiero empezar a leerlo por ‘Me acuerdo’, que narra su infancia’, seguir con (Super)Héroes’ y avanzar por toda su obra cargada de sabiduría, que contiene conclusiones liberadoras como: “La memoria no consiste en el simple regreso de los recuerdos, sino en una representación del pasado. La memoria es la imagen que nos hacemos del pasado”.

‘No tendrán mi odio’ - Antoine Leiris
Antoine Leiris

Vista de libro ‘No tendrán mi odio’, de Antoine Leiris.

Archivo de El País

“El viernes por la noche ustedes me robaron la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo”. Con esta frase demoledora comienza la carta de Antoine Leiris, un periodista que perdió a su esposa en los atentados de 2015 que el Estado Islámico perpetró en París y donde murieron 128 personas. Su carta de cinco párrafos publicada en Facebook, donde les dice a los terroristas que él y su hijo de 17 meses de edad son más fuertes que todos los ejércitos y que su venganza será vivir libres y felices, pronto se viralizó por las redes sociales y se convirtió en el símbolo de la resistencia francesa ante el terrorismo. Luego, Leiris convirtió la carta en una confesión autobiográfica titulada ‘No tendrán mi odio’, que relata la forma en que él y su familia se enteraron de los atentados, los días de incertidumbre, la confirmación de la muerte de su esposa y lo que vino después: el intento de recomponer sus vidas. Página por página la narración de Leiris nos conecta con su dolor, pero mientras expone su herida nos deja un testimonio de grandeza: su decisión de no odiar. Leiris no tuvo incidencia sobre lo que ocurrió, pero sí decidió cómo asumir su tragedia. No odiar es una elección. Siempre es una elección.

‘Razones para seguir viviendo’ - Matt Haig
Matt Haig

El libro ‘Razones para seguir viviendo’, de Matt Haig.

Archivo de El País

He aquí un gran, gran libro. Su título no necesariamente promete, pues podría parecer que se trata de algún manual de autosuperación lleno de fórmulas cliché. Pero ‘Razones para seguir viviendo’ es una sorprendente y valiente radiografía sobre la depresión, contada desde adentro por quien la padece, de la forma más sincera y valiente posible. No es un libro que solo quienes sufren depresión clínica deban leer, porque no trata sobre un asunto médico sino sobre la condición humana, sobre la tristeza, sobre la soledad, sobre la forma en que algunos seres con sensibilidad excepcional son permeados, incluso, por el tipo de luz de los espacios y por la belleza de los objetos que los rodean. Matt Haig, a los 24 años de edad, sintió que un mundo se derrumbaba, y en este testimonio relata la forma en que superó la depresión, aprendió a conocerla, aprendió a hablarle y a convivir con su tendencia natural sin dejarse gobernar por ella. La lucidez y la extraordinaria belleza de sus reflexiones deja, por momentos, sin aliento. Y es, quién lo creyera, una oda a la alegría, al amor y a la esperanza. No hay que juzgar un libro por su portada, definitivamente.

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