Crepúsculo, más que una historia de amor de vampiros
ENTRETENIMIENTO

Crepúsculo, más que una historia de amor de vampiros

Noviembre 27, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez y Adolfo Ochoa
Crepúsculo, más que una historia de amor de vampiros

Número uno en taquilla y fenómeno literario de la década, la saga ‘Crepúsculo’ es mucho más que una historia de amor entre un vampiro y una mortal.

Fenómeno es tal vez la palabra que mejor podría definir la saga de ‘Crepúsculo’, que consta de cuatro libros que son bestseller, cinco películas con récord en taquilla y dos relatos cortos.Desde 2005, cuando se lanzó la primera novela (con más de 500 páginas) la ‘vampiromanía’ ha sido una constante en entregas de premios, listas de los más vendidos y, por supuesto, en Internet y las redes sociales. Stephanie Meyer, la creadora de esta serie de amor entre una adolescente humana y un vampiro que quedó eternizado en la edad de 17 años, admite que cuando escribió el primer título de esta historia pensó que había enloquecido. ¿Qué editorial iba a querer vender una historia que consiste en un triángulo amoroso entre seres sobrenaturales, que siempre han sido los protagonistas de historias de horror?Y es que hasta la génesis de esa historia es particular: la autora tuvo un sueño en 2003 en el que vio a una joven que discutía con un hombre que le confesaba que la amaba aunque también sentía un tremendo deseo de matarla para beber su sangre.Sólo con esa imagen, y luego de cinco años de trabajo, Meyer, una madre de familia con un bebé recién nacido, publicó sus novelas y logró convertirse en una suerte de referencia obligada de la literatura para jóvenes y niños de la actualidad y en la piedra angular de la cultura pop desde 2005 hasta la fecha: ha ganado premios MTV, ha sido elegida escritora del año por The New York Times, ha sido entrevistada por Al Jazzira, la BBC y Disney Channel.A este día ha vendido más de 70 millones de copias de sus libros en todo el mundo, que han tenido traducciones en 37 idiomas y que le han dejado ganancias por más de US$1.000 millones, aparte de los US$2 billones que han recolectado las cuatro adaptaciones cinematográficas. Pero, es precisamente ese triunfo fenomenal en las salas de cine y las estanterías de las librerías lo que se ha convertido en la cruz de Meyer y su saga.Desde 2005, cuando la primera novela protagonizada por Isabella ‘Bella’ Swan (Isabella es el nombre de una de las hijas de la escritora) y el vampiro Edward Cullen, las críticas de expertos en literatura no se han detenido.Muchos la acusaron de haber banalizado a autores como Bram Stoker, quien creó en el Siglo XIX al personaje del conde Drácula, y también se le señaló de haber tomado una fórmula demasiado comercial para vender libros.Sin embargo, hoy, seis años después del primer libro de ‘Crepúsculo’, hay quienes han encontrado un valor literario en la obra e incluso hablan de que estos libros han logrado lo que muchas escuelas han venido intentando en sus aulas sin éxito: que los más chicos lean.El escritor y especialista en literatura juvenil, Gustavo Aragón, dice que acusar a ‘Crepúsculo’ de banalizar la literatura puede ser exceso de crítica, ya que para él, esa serie de libros responde a su naturaleza propia: ser un ‘bestseller’.“Por supuesto que ‘Crepúsculo’ no se parece a los clásicos literarios. Su lenguaje no es muy elaborado y parte de unos personajes (vampiros y hombres lobo) que ya existían antes. Pero eso no significa que sea malo. Por el contrario, su naturaleza es esa, de ser una historia liviana para jóvenes que se han enamorado de esa lectura. Hay que celebrar que niños de 11 años dejen a un lado el Facebook para leer un libro real”.Aragón dice que ‘Crepúsculo’ es directo ‘heredero’ de las Crónicas Vampíricas de Ann Rice, quien escribió famosos textos como ‘Entrevista con el Vampiro’ y ‘La Reina de los Condenados’ (adaptados al cine con mucho éxito).“Allí la narración era del vampiro en primera persona, entonces dejó de ser un monstruo sediento de sangre para humanizarse, tener problemas, enamorarse. Eso hizo Stephanie Meyer, mezcló la angustia juvenil con el vampiro y logró un hit”.Opinión similar tiene el escritor y crítico de literatura gótica Rodrigo Argüello, quien dice que la obra de Meyer tiene muchos elementos que la hacen un buen trabajo, con más elaboración de la que muchos admiten.“En la obra de Meyer sus ambientes góticos (sus atmósferas) son casi perfectos, incluso es interesante el contraste que siente Bella cuando se traslada de Phoenix a Forks, un sitio tan cerrado atmosféricamente, al punto que ella siente claustrofobia. Hay un tono indiscutible de melancolía y de misterio en el libro. La inconformidad de Bella, su especie de marginalidad… Ahora, si me preguntan como escritor, en la actualidad hay escritos elevados a estatus de obras maestras que en su momento fueron criticadas igual que Crepúsculo, como la versión de ‘La condesa sangrienta’, del gran escritor español Javier García Sánchez: ‘Ella, Drácula’”.Por su parte, el autor Ricardo Silva Romero defiende la saga de vampiros al afirmar que en ningún momento promete ser algo más de lo que es: una novela fantástica.“‘Crepúsculo’ está provista de una tremenda sinceridad. Desde el principio los lectores saben a qué se enfrentan y eso obtienen ni más ni menos”.Silva agrega que los libros son una especie de placer culposo que quien lo desee, debe poder disfrutar a sus anchas.“Nadie tiene por qué decirle a uno que no lea algo. Es válido leer esos libros con placer culposo, sentirse inmaduro, reírse de sus deslices romanticones, de sus alardes metafísicos y, al mismo tiempo, reconocerlos como propios”.El docente de literatura de la Universidad del Valle, Hernando Urriago, dice que el concepto de obra de arte no sólo se construye con base en los expertos sino también con lo que piensan quienes la consumen.“Los libros tienen entre sus objetivos divertir. Si una obra como la de ‘Crepúsculo’ tiene aventura y buena descripción, hay literatura”.El docente añade que, al final de cuentas, el único juez será el tiempo.“Las películas sirven para mantener la vigencia. Pero, cuando pase la fiebre cinematográfica veremos qué tanto perdura el libro. Yo creo que bastante”.

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