"Creo que a Santos le duele mucho su impopularidad": Vicky Dávila

"Creo que a Santos le duele mucho su impopularidad": Vicky Dávila

Abril 30, 2018 - 11:55 p.m. Por:
Anderson Zapata - redactor de El País
Vicky Dávila, periodista

A Vicky Dávila los colombianos la conocen desde que tenía 18 años, cuando empezó a trabajar en el canal regional Telepacífico.

Foto: Especial para El País

A Vicky Dávila los colombianos la conocen desde que tenía 18 años, cuando empezó a trabajar en el canal regional Telepacífico. La vallecaucana poco a poco fue escalando hasta llegar a convertirse en una de las periodistas más reconocidas del país.

Dávila, de 44 años y madre de dos hijos, dice que le debe un especial agradecimiento al decano Álvaro Rojas de la Universidad Autónoma de Occidente, institución de donde es egresada como comunicadora social y periodista: “Él no me cortó las alas y me permitió trabajar y estudiar al mismo tiempo. Cuando me llamaron de Bogotá para hacer las prácticas, él no me puso ningún problema y gracias a eso soy lo que soy hoy”, dice esta bugueña, amante de cantar karaoke en familia y de hacer cosas simples que le llenen el alma.

Vicky fue corresponsal en Washington, presentadora de Noticias RCN, trabajó en Radiosucesos, dirigió el espacio de la mañana de la emisora La FM y actualmente trabaja con Julio Sánchez Cristo en un espacio al medio día en la estación de radio La W. Además, el pasado domingo 29 de abril, presentó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá su libro ‘El Nobel Santos, un presidente que se quedó solo’.

En diálogo con El País, la periodista de 26 años de carrera, explica por qué decidió escribir este libro y cuáles fueron las sorpresas que se llevó en medio de su elaboración. También, recuerda los sucesos que la han marcado como periodista y dice que, en honor a la verdad, volvería a publicar toda la información respecto al escándalo de homosexualidad en la Policía, más conocido como el de ‘la comunidad del anillo’, situación que terminó con su salida de La FM.

¿Cuándo nació la idea de escribir ‘El Nobel. Santos, un presidente que se quedó solo’?

Empecé a observar desde hace varios años el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la gran paradoja de ver a un hombre que llegó de la mano de Álvaro Uribe, y que tuvo la votación más alta de un presidente en la historia de Colombia.

Santos fue quien firmó el proceso de paz con las Farc y se ganó el Premio Nobel, pero, a pesar de todo eso, es el más impopular de la historia reciente del país. Por esta razón me pareció que valdría la pena empezar a navegar buscando las razones de esa impopularidad.

Hace ocho meses comencé a indagar con quienes lo quieren suceder en la Casa de Nariño, con quienes ya han sido presidentes de la República y con quienes han sido sus contendores en las campañas políticas. Me encontré con teorías increíbles y respuestas muy acertadas.

De esas teorías increíbles de las que usted habla, ¿cuál fue la que más le llamó la atención?

Encontré muchas sorpresas en cada candidato. Me sorprendió Gustavo Petro cuando dijo que se sentía traicionado por Juan Manuel Santos. Encontré a una Piedad Córdoba que, aunque no escoge entre Uribe y Santos, dice que por lo menos ella de Uribe sabía que esperar. Por su parte, Humberto De la Calle que dijo que “a Juan Manuel Santos le gusta jugar en varios tableros, aunque no sé si ese defecto era necesario para poder lograr llegar hasta donde se pudo en el proceso de paz”.

Encontré a un Sergio Fajardo que fue capaz de reconocer lo que este gobierno hizo en Antioquia, pero también lo castigó muy duro con respecto a la corrupción.

En el libro, Iván Duque fue capaz de decir que Santos tenía un complejo de inferioridad, y que por eso desde el principio se había empeñado en tratar de borrar la obra de Álvaro Uribe.

Fueron una cantidad de teorías sobre el fracaso de Juan Manuel Santos en materia de popularidad. Si usted resume, encuentra que lo ven como un desleal y que su forma de hacer política lo ha hecho muy lejano a la gente.

Usted en el libro dice que trató de entrevistar al Presidente varias
veces pero no fue posible…


Me hubiera gustado tenerlo porque ese es un principio del periodismo. Yo no podía dejar de tener al Presidente de la República, o por lo menos no podía dejar de buscarlo. Lo busqué y él no quiso una entrevista conmigo y lo lamento mucho.

El libro es muy fuerte porque hay miradas que pueden venir de los amigos o enemigos políticos de Santos, pero todos confluyen en que la forma de hacer política del Presidente es muy particular, desleal, de jugador, de estratega y de hacer lo que sea para lograr sus objetivos.

¿Por qué cree que el Presidente no quiso hablar con usted?

No sé. No podría contestar eso porque sus motivos los tiene solo él. De pronto no le gustó el tema y creo que a él le duele mucho su impopularidad. Enfrentar a varios políticos no era placentero para él.

"Uno no se puede volver loco y creer que porque tiene
un grado de reconocimiento todo el mundo
lo quiere".
Vicky Dávila,
periodista

En el libro usted escribe que fueron muchas horas de llamadas, encuentros y esperas, ¿cuál de todas las entrevistas la marcó más?

No me gustaría decir cual me marcó más y cual no porque todos los entrevistados fueron muy amables. Sus formas de ver a Santos fueron muy particulares y por eso todas están en el libro. Cada persona contó su propia historia.

Cuando llegaba a su casa y escuchaba una y otra vez lo que le decían sus entrevistados, ¿qué se le pasaba por la mente?

Hay muchas entrevistas que están tal cual como ocurrieron. Me quedaba impresionada. Debe ser muy triste para Juan Manuel Santos leer el testimonio de Juan Carlos Pinzón porque fue muy cercano a él y lo describe de una manera que yo quedé con la boca abierta.

Es importante aclarar que no soy yo la que critica a Santos en el libro, pues algunas personas me dicen que escribí acerca de él porque estaba resentida. Esto está alejado de cualquier situación. Yo simplemente hice lo que hace cualquier periodista: consultar varias fuentes. Yo no tengo ningún resentimiento contra el presidente Santos.

Mucha gente sigue pensando que debido a su salida de La FM, por revelar el escándalo de ‘la comunidad del anillo’ en la Policía, usted tiene rencor contra Santos...

No. Eso no es así y por eso lo busqué para que me diera esa entrevista, pues me parecía que él debía tener esa oportunidad de expresarse en el libro. Lo respeto a él como Presidente. La historia tendría que reconocerle a Juan Manuel Santos que desarmó a las Farc, pero yo no sé qué pase con el proceso de paz, pues es algo similar a un camino insospechado.

¿Cuando mira hacia atrás y recuerda todo lo que ocurrió con el escándalo qué piensa?

Tengo una mezcla de sentimientos. El Premio Pulitzer (galardones por logros en el periodismo) se lo acaba de ganar un grupo de periodistas por denunciar a un acosador sexual como lo es Harvey Weinstein. Aquí nosotros denunciamos una red de corrupción y prostitución dentro de la Policía y nos tuvimos que ir del trabajo.

Yo volvería a publicar lo que publiqué, a denunciar lo que denuncié, volvería a hacerlo como lo hice y el video volvería a salir. Lo volvería a hacer todo como se hizo porque trabajamos como periodistas y no como nos convenía. En ese caso escuchamos a las víctimas y todo terminó en un desastre para ellos y para los periodistas denunciantes. Es una paradoja.

Vicky Dávila, periodista 01

El domingo pasado Vicky Dávila presentó su libro en Bogotá. Allí compartió algunos momentos con el público que asistió al evento.

Foto: Especial para El País

Hablemos de Vicky Dávila en La W, su espacio en radio al medio día. ¿Este programa fue una pipa de oxígeno para su carrera?

El programa es una combinación de las redes sociales más la radio tradicional. Nos ha ido muy bien y ha sido aceptado. Hago el programa todos los días como si fuera el primero, con mucha ilusión y empeño. A la gente le ha gustado mucho.

El programa lleva un año y cuatro meses gracias a que Julio Sánchez Cristo me llamó y me contó sobre la idea. Estoy muy agradecida con él porque me ha dejado tener el espacio que yo soñaba.

¿Considera que ese tiempo alejada de los medios, desde su salida de La FM y aparición en La W, era necesario?

Sí porque uno debe aprender de todo. Eso me enseñó mucho como profesional y como persona, aunque dolió y me hizo daño. Al final, cuando uno actúa de manera correcta como lo hice en la investigación, eso se nota y por ese motivo la gente sigue acogiendo mi trabajo.
Muchos la ven como una mujer valiente por encarar a tantos políticos.

Hace poco en su programa le hizo pedir perdón a Germán Vargas Lleras por aquel coscorrón a uno de sus trabajadores...

Yo no me siento valiente y solo hago lo que me corresponde. Creo que la valentía va mucho más allá y es una característica de las colombianas. Mujeres valientes son las que son capaces de sacar adelante solas a sus hijos, las que todos los días madrugan a trabajar en cualquier cosa para poder llevar el pan a la casa, o las que al final de la vida pueden mirar a sus hijos de frente y decirles: hice lo correcto. Ese es un calificativo que es muy grande para mí.

¿Cómo cataloga esta etapa suya como periodista?

La veo con mucho agradecimiento. En los mejores y en los peores momentos uno siempre tiene que tener los pies en la tierra.

Vivo satisfecha con lo que hago, pero cuando estuve por fuera de los medios también estaba feliz porque fue de mucha aceptación el libro que publiqué en aquellos días. También abrí mi canal de YouTube que sigue adelante.

Siento que todas las personas evolucionan y estoy segura que eso es lo que ha pasado ahora con mi carrera. Lo importante es seguir haciendo la labor con toda la decencia posible. Estoy en modo agradecida.

En estos 26 años de carrera, ¿qué suceso la han marcado más?

Muchos. Yo siempre recuerdo el terremoto del Eje cafetero porque me estremeció el alma. Uno en 26 años de carrera vive todas las emociones.

He cubierto todas las elecciones en el país, cubrí la guerra contra las Farc, contra el Cartel del Cali, masacres y secuestros de policías y militares. Cada suceso me queda en el alma. Lloré con las imágenes de Ingrid Betancourt secuestrada y se me escurrieron las lágrimas el día que le dispararon al profesor Luis Fernando Montoya por robarlo.

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