Creo en el amor, pero no en la fidelidad: Mónica Bellucci
ENTRETENIMIENTO

Creo en el amor, pero no en la fidelidad: Mónica Bellucci

Noviembre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
Creo en el amor, pero no en la fidelidad: Mónica Bellucci

Solo dos grandes amores se le han conocido oficialmente a Mónica Bellucci, una de las mujeres más deseadas del planeta y la ‘Malena’ de belleza mediterránea de Giuseppe Tornatore que en su juventud, dada su poderoso atractivo físico, también era acosada por los hombres y envidiada por sus vecinas en su natal Città di Castello.  El primer amor fue el fotógrafo de moda Claudio Carlos Basso, con quien se casó muy joven,  con solo  19 años, por los días en que era la niña consentida de los diseñadores de moda de la ciudad de  Milán. El idilio, sin embargo, duró solo un año y se acabó justo cuando Bellucci hacía sus pinitos en la gran pantalla y lograba un discreto papel en la película ‘Vita coi figli’.  De esa experiencia le quedaría no solo su primer papel y su entrada al cine, sino un noviazgo breve con su compañero de set, Nicola Farron.    Desde ese momento, la prensa rosa ha querido seguirle los pasos y  la ha unido sentimentalmente con otros actores, esta vez más reconocidos, entre ellos Bruce Willis, con quien actuó en el filme ‘Lágrimas de sol’  y Clive Owen, con quien compartió el protagónico de ‘El punto de mira’. Con Owen   se le vio incluso paseando por el festival de cine de San Sebastián, España, en el verano del año 2008, lo que alimentó la especulación de un posible romance. Para entonces ya era la esposa de otro actor reconocido, el francés Vincent Cassel, con quien se había conocido durante el rodaje de ‘El apartamento’. Tres años después de esa experiencia cinematográfica se casaron en 1999 y tuvieron a sus dos hijas, Deva y Léonie, de once y cinco años, a quienes la diva trajo al mundo a una edad que muchos consideran tardía para la maternidad: los 40 años.  El matrimonio se prolongó durante catorce años con varios altibajos. Tras conocerse la ruptura, la actriz confesaría: “Lo que pasa es que el tiempo lo destruye todo, incluso el amor y la pasión”.    Rumores infundados o no de deslices durante su matrimonio, lo cierto es que la propia actriz aseguró en cierta ocasión que creía en el amor, pero no en la fidelidad. “A mí lo que me interesa es el amor, del resto, mejor no preguntar. Lo que importa es el amor, stop. Saber que la persona que una necesita, está. Creo más en la fidelidad del corazón  que en la del cuerpo, porque traicionar carnalmente es menos grave. Desgraciadamente no hay una ley que mantenga juntos a dos personas, o un contrato que les obligue”, afirmó meses después de su ruptura con Cassel. Pero durante el tiempo que permaneció con al actor francés  alimentó el misterio para la prensa del corazón pues la suya era una relación marcada por la distancia y los constantes viajes y el hecho de no compartir el mismo techo: ella vivía en Londres con sus hijas y él en un apartamento de  París. “Lo que sorprende en la carrera de Bellucci es que a pesar de tratarse de una de las mujeres más hermosas del mundo, no ha sido una actriz de escándalos a lo Liz Taylor, que a la par de su vida como actriz se dedicó a acumular matrimonios, pieles, joyas y maridos”, asegura Samuel Castro, crítico de cine del diario El Colombiano, guionista y miembro de la Online Film Critics Society. Y agrega que “si bien no ha sido una actriz de grandes papeles, sí ha sido disciplinada y eso es algo poco usual en actrices que, como en su caso, solo existe una manera de explicarlas: por su físico”. ¿Una gran actriz?“Mentiría si dijera que no. Empecé a trabajar en esta profesión porque los directores vieron mis fotos en las revistas de moda. Es difícil pasar de ser modelo a actriz. Aquí lo que sucede es que puedes hacer las dos primeras películas gracias a tu físico, pero luego tienes que demostrar algo más”. Mónica Bellucci siempre lo ha tenido claro. Que en la industria del cine —sobre todo en Hollywood— no basta  solamente con un buen físico. Es un mundo donde solo sobreviven los talentosos.   Lo explica el director de cine caleño Antonio Dorado, creador de celebradas películas como ‘El rey’. Si bien no reconoce en Bellucci a una actriz extraordinaria, Dorado le abona el mérito de permanecer vigente en el medio, así fuera a costa de una fórmula que a sus ojos de cineasta parece clara: “ella vive de saberse bella y lo explota porque sabe que hace parte de una industria que venera la belleza. Es un ejemplo de ese modelo prefabricado de Hollywood que funciona como las crispetas, todo el mundo las pide, todo el mundo las paga”.   En eso coincide el crítico de cine Samuel Castro, quien advierte que Bellucci no es precisamente una actriz que se arriesgue en sus personajes. Siempre ha interpretado a una mujer fatal con diferentes nombres.  Y señala que, pese a que la actriz dice seguir los pasos de grandes artistas del cine como Shopia Loren, su carrera dista mucho de la gran diva italiana de todos los tiempos.  “Para la muestra, Loren se quedó con un premio Oscar por la película ‘Dos mujeres’, que narra la historia de una madre que intenta proteger a su hija de los horrores de la Segunda Guerra Mundial y que fue dirigida por Vittorio De Sica. Allí hizo un papel memorable”. Bellucci en cambio no ha llegado a esas esferas. “El papel por el que más se le conoce es el de Malena, pero a mi gusto es solo una película bonita, bien contada y con la música maravillosa de Ennio Morricone”.  Para Antonio Dorado, sin embargo, el de Bellucci es un raro caso que pareciera demostrar “que Hollywwod intenta volver a los tiempos del ‘western’, del Viejo Oeste, en los que los personajes de héroes —como el suyo de Chica Bond— los encarnaban actores mayores. Eran los tiempos en los que los años eran sinónimo de respeto, de no ocaso, como ocurre hoy”.      Lo cierto es que la asignación de Mónica Bellucci como nueva Chica Bond, a sus 51 años, llega en momentos en que reconocidas actrices de Hollywood como la ganadora del Oscar, Jenniffer Lawrence, se quejan del “sexismo” que existe en esa industria en la “que las mujeres no ganamos igual que los hombres”, como denunció hace poco. Samuel Castro añade que incluso las quejas han surgido de parte de la mismísima Meryl Streep, “la única actriz que sigue vigente, interpretando papeles de carácter, nominada y premiada en los Oscar, a pesar de que sobrepasa ya los 60 años. No ocurre lo mismo con los hombres. Para la muestra Harrison Ford que vuelve a hacer de Indiana Jones con casi 70 años”.  Lo cree también el periodista de CNN, Juan Carlos Arciniégas, quien señala que junto con Sandra Bullock, que logró trabajar en ‘Gravity’ a sus 50 años, Bellucci ha sido una de las poquísimas actrices que consiguió  un lugar de privilegio en la industria.

 

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad