Conozca a Vicky Acosta, la chef caleña que lleva la comida del Pacífico más allá
ENTRETENIMIENTO

Conozca a Vicky Acosta, la chef caleña que lleva la comida del Pacífico más allá

Junio 02, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Paola Guevara e Isabel Pelaez | Reporteras de El País
Conozca a Vicky Acosta, la chef caleña que lleva la comida del Pacífico más allá

En la barra de Platillos Voladores, que ahora está ubicado en el barrio Centenario. “Pensé volver a Granada cuando pasaran las obras, pero el restaurante pegó muy bien aquí”.

Así es la vida de la mujer que hace años disparó el fenómeno gastronómico en Granada y que inventó a Cali como capital gastronómica

Vicky Acosta las regañó. Les dijo a sus meseras del restaurante Granada, el primero que fundó en Cali, que no hablaran mal de ningún cliente. Pero las meseras no estaban hablando mal, simplemente comentaban sorprendidas que no era posible que un ser humano pudiera comer todo lo que engulló el señor de la mesa 1. Vicky revisó el pedido y concluyó que, en efecto, aquel hombre debía ser de otro planeta. Terminaron casados. Dice que lo conquistó con el método tradicional: “Por el estómago”. En los 14 años que estuvieron juntos, confiesa Vicky, nunca le preparó algo igual, siempre le variaba las recetas y él se quejaba, porque todo le gustaba y quería repetirlo exactamente igual, así que llamaba a las cocineras de Vicky y les pedía que le repitieran sus platillos favoritos.El problema es que cada receta requería tanto tiempo, tanta cocción, tanta dedicadión que las cocineras estuvieron a punto de enloquecer y pidieron a Vicky tomar cartas en el asunto. “Me encantan los platos de cocción lenta. Por eso, aunque admiro profundamente la moderna cocina de laboratorio y la disfruto, sé que no es lo mío”, dice la creadora de Platillos Voladores, un restaurante próximo a cumplir los 10 años de existencia y que sin duda se ha convertido en referente obligado cuando se habla de Cali.La cocina de Vicky ‘enamora’ también a su familia, a sus amigos; a sus clientes, hombres y mujeres, y hay quienes no quedan del todo satisfechos si no la ven rondando por Platillos. “Hay un señor, que cuando no estoy dice que no le supo lo mismo, que pasó algo con la salsa, que su plato estuvo diferente. Y cuando me ve, me dice: ‘Hoy sí todo salió muy distinto, qué cambio, muy bien’. En los dos casos mi gente, que es muy profesional y entrenada, y que tiene todas las recetas 100 % estandarizadas, fue la encargada de preparar sus platos”, dice Vicky enternecida.Y qué decir de sus hemanas. Desde España, la actriz Juanita Acosta nos confiesa que se le dificulta vivir sin la sopa del Pacífico de su hermana Vicky. “Me vuelve loca”, dice. Otra de sus hermanas, Valentina Acosta, añade que Vicky “expresa todo su amor a través de la cocina. Además es una súper anfitriona y organizadora de reuniones familiares, pues no solo prepara delicias sino que nos lleva espectáculos de clown y circo”.Valentina explica que el talento para la cocina lo heredó Vicky de su madre. “Nosotras somos hermanas medias, por parte de papá. Y su mamá tiene una sazón y una sensibilidad muy especial para la gastronomía. Pero ella heredó también de mi padre una luz muy especial. Yo veo los ojos de Vicky y es como ver los ojos de mi papá, es una luz muy especial, una sonrisa... es una mujer que brilla siempre en todo lo que hace porque a todo le pone mucha pasión, entrega y dedicación. Esa es la clave de su éxito”. Su plato favorito de Platillos Voladores son los spring rolls de chontaduro, dice Valentina, quien tomó clases de cocina con su hermana pero jamás ha sido capaz de invitarla a comer algo salido de sus propias manos, pues ¿cómo darle la talla a Vicky en cuestión de cocina? Esa es la única desventaja de tener una hermana chef, pero es la desventaja más exquisita del mundo. No todo en la vida de la chef caleña ha sido color de rosa. La muerte de su padre, el secuestro de su hermano en una de las llamadas “pescas milagrosas”, en fin. La vida. A la que hay que ponerle sazón para que recobre el sentido. Hoy, su corazón late con más velocidad pues se ha enamorado de nuevo, “de otro flaco de gran apetito”, confiesa. Y espera hacer realidad, algún día, así sea lejano, su sueño de tener un restaurante muy pequeñito al lado del mar... Pero contempla el frenético movimiento de Platillos y parece volver a la realidad: “Esto es lo que he creado, es un torbellino de energía”, y se pone de pie pues ha captado que un cliente ha pedido un cambio de silla y quiere saber si se siente cómodo, que la carne de otra mesa está levemente pasada de término y quiére saber qué pasó... Su mente jamás se detiene, jamás deja de crear, de estar atenta a los más pequeños detalles.Es, en últimas, una gran perfeccionista que quiso estudiar estética facial, luego medicina, luego fonoaudiología, pero encontró que hacer felices a otros es su mejor receta, su gran don.Con buena barraSonia Serna, gestora gastronómica de la ciudad, asegura que Vicky “es una apasionada de la cocina y una visionaria. Fue la primera que puso un restaurante que generó todo lo demás que se dio en Granada. Vio que era posible y le costó hacerlo, pero lo hizo. En esa época, en el barrio solo estaban Caballo Loco, Don Carlos y El Club Colombia, pare de contar”. Recuerda Sonia que Vicky arrancó primero con Granada y con Solsticio, restaurantes que dieron la pauta para todo lo que vino después.Luego marcó el inicio de restaurantes tan exitosos como Faró el Solar y Carambolo, y hace 9 años fundó Platillos Voladores tras haberse nutrido de experiencias culturales y gastronómicas en el Oriente, en especial en la China. Fue Vicky quien vendió la idea en Cali de que una ensalada no es un acompañamiento sino que puede ser un plato fuerte; también, la que introdujo la cocina thai “y poco a poco ha ido incursionando en la cocina colombiana y del Pacífico, pero su visión va más allá, está empapada de mundo”, dice Serna. Camilo Monroy, gerente de Eventos de la revista La Barra, explica que Platillos Voladores acaba de ser elegido como el mejor restaurante del suroccidente colombiano por segundo año consecutivo gracias a una preselección de un grupo de expertos del sector gastronómico y por la votación de 30 jurados especializados (75 %) y por la votación del público (25 %). Martha Izquierdo, del restaurante Azul, asegura que “su aporte a la gastronomía de Cali ha sido inmenso. Es una pionera, una mujer que investiga, que se alimenta de conocimientos y alimenta con ellos a mucha gente, pues trabaja con la Fundación Don Bosco. Y siempre comparte su saber, que es maravilloso”.

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