Cómo jugar al Cupido y no fracasar en el intento

Junio 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Cómo jugar al Cupido y no fracasar en el intento

Cupido es, en la mitología romana, el dios del deseo amoroso. Es hijo de Venus, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Y de Marte, la diosa de la guerra.

Todos hemos querido presentar a un par de amigos para hacer de ellos “la pareja perfecta”.

Quien hace las veces de Cupido en una relación, puede terminar dando en el blanco, en el vacío, o hasta flechado por su propio dardo y propiciando en lugar de una pareja, un triángulo. Por eso, antes de tomar la diana y animarse a flechar corazones, piense si tiene vocación de ángel, apunte bien y cerciórese de que no existe la menor posibilidad de salir desplumado.Según la psicóloga Chiquinquirá Blandón, “Cupido puede ser cualquiera en un momento dado, un amigo, un compañero de trabajo, los padres. Lo importante es que les pidan el favor expresamente: ‘¿Por qué no me presentas a alguien?’”.Cupido debe hacer un trabajo sutil, nunca presionando ni obligando a los destinatarios de sus flechazos. “Deberá invitarlos a una reunión sin pretensión de nada, con un grupo de personas”, explica la directora de la Clínica del Amor. Eso sí, previa investigación de las personalidades de ambos, para saber qué tan compatibles son.No pase de Cupido a entrometido, agrega el sicólogo y maestro de la seducción Álvaro Bonilla Ballesteros, “esta labor tiene una virtud enorme: puedes contribuir a la felicidad emocional de dos personas. Pero hay un límite, jamás debes entrometerte o tomarte la relación de los otros como propia”. Para Blandón, un Cupido debe respetar los deseos de cada cual, propiciar encuentros, ser discreto y saber cuándo retirarse.A continuación, presentamos las cinco características de un buen Cupido. Téngalas en cuenta la próxima vez que quiera jugar al celestino. 1. Sea mediador, no violinistaUn buen Cupido sabe dónde comienza y dónde termina su misión. Sirve de mediador para planear un encuentro que no ponga tensa a ninguna de las partes y donde se propicie el diálogo. Pero el buen Cupido debe comprender que si no hay química entre sus protegidos, no hay nada qué hacer, así a él le parezca que son el uno para el otro. Nada peor que aquel Cupido intenso (una madre intrusiva, por ejemplo) que quiere imponer a una persona e insiste, presiona, sofoca y elogia con sospechoso desespero. Y si el enlace resulta exitoso, no pretenda que ahora los tortolitos lo inviten al cine, al paseo, a la cena, al bar como si fuera el tercer miembro de la relación. La labor de Cupido es altruista. Su mejor pago es ver a otros felices, no ser el protagonista.2. Vea más allá del factor dinero Aquel tipo parece ideal para su amiga: es exitoso, millonario, soltero empedernido, tienen un salario jugoso y un carro que Batman envidiaría. Sin embargo, no cometa el error de todo Cupido principiante: creer que tener dinero convierte a alguien, per se, en un buen partido. Esto le ocurrió a Carlos Volpi, quien citó a su amiga con un socio de su firma basado solo en su chequera, pero aquel tipo resultó ser un pulpo que trató de toquetear y besar a su amiga en la primera cita, le hablaba de sus millones como queriendo impresionarla y al final, como no obtuvo sexo, fingió que había perdido su billetera y ella tuvo que pagar la cuenta. ¿Cómo prevenir este error? Hay que conocer el perfil sentimental de las personas, saber cómo se comporta en pareja. No basta el perfil de LinkedIn.3. No venda sapo por príncipe Sabemos que usted adora a su amigo, a su hijo, a su primo, pero si pretende convertirse en un buen Cupido deje sus sentimentalismos a un lado y sea realista.Si su protegido es tacaño y perezoso, no lo venda como “generoso y proactivo”. Si lleva tres años sin buscar empleo, no lo empate con la súper ejecutiva con tres maestrías y dos doctorados, porque lo más probable es que ella lo mande a freír espárragos. Si sabe que él lleva tres años deprimido por un viejo amor, y solo habla de su ex novia, no se lo presente a su amiga psicóloga pues ella terminará dándole terapia gratis. Desbordarse en elogios por sus seres queridos es noble, pero no inteligente, pues solo conduce a la decepción.4. Planee La cita idealUn buen Cupido no solo tiene buen ojo. También sabe planear el primer encuentro de sus futuros enamorados.Programe una salida en grupo, por ejemplo: un picnic dominical con otros amigos, un plan relajado que pone a prueba la capacidad de interacción social de las personas y que revela aspectos importantes como el gusto, la generosidad (de la comida que comparte) y los modales.Evite planear la primera cita en una rumba electrónica o cualquier escenario donde la futura pareja tenga que gritar hasta quedar afónica para poder charlar un rato. Y tampoco intente un plan demasiado romántico, lanzado o comprometedor, como una cena a la luz de las velas con botella de vino tinto en un restaurante perdido que queda a hora y media de la ciudad. Busque el justo equilibrio.5. No una polos opuestosMuchos Cupidos fallidos se preguntan: ¿Pero por qué se detestaron si a mí me parecían perfectos? La falta de química es algo que usted no puede controlar, pero una buena técnica para saber que va por buen camino es presentar a personas parecidas entre sí. Busque que haya paridad en el nivel académico, en la condición social, en el atractivo físico, en la religión, en su postura política, en su bagaje cultural, en el tipo de deportes que practican, en el medio en el cual se desenvuelven, para que haya menos probabilidades de caos. Incluso las costumbres alimenticias juegan un rol importante hoy en día (carnívoro irredento no combina con vegetariano extremo, ni obsesiva que cuenta calorías con fanático de la grasa). La regla es: si no se gustan, que al menos puedan ser amigos.Tipos de cupidosEl cupido político: Promete y promete que nos va a presentar a alguien... y nunca sale con nada. El cupido miope: Tiene buena voluntad, pero vista defectuosa. Capaz de presentar al punk con la emo, al amigo más feo con la reina de belleza, al depresivo con la animadora de fiestas infantiles, etc. El cupido avión: Se arrepiente a mitad de camino y termina coqueteándole a la mujer que había prometido presentarle al amigo. Cupidominante: No acepta un no como respuesta. Es el caso de la suegra que insiste en presentarle a su hijo cierto tipo de mujeres, para que se aleje de “la niñita esa que no le conviene”. El excupido: Ese ex novio o ex novia que se siente tan culpable de ver sufrir a su ‘ex’, que se da a la tarea de buscarle pareja para que lo deje en paz.

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