ENTRETENIMIENTO

'Caza mentirosos' al servicio de la ley

Diciembre 11, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Adolfo Ochoa Moyano / El País

Conozca cómo trabajan en Colombia quienes se encargan de identificar a los expertos en el engaño y desenmascararlos.

El agente S. dice que él es uno de los mejores detectores de mentirosos de la Policía porque él es uno de los mejores mentirosos que hay en Cali. Está entrenado para serlo. Sabe todos los trucos.Lleva doce años dedicado exclusivamente a la labor de identificar expertos en el engaño y desenmascararlos. Se dedica a interrogar sospechosos de crímenes de alto impacto y a recibir desmovilizados de la guerrilla y las bandas criminales para obtener de ellos información precisa que permita ubicar campamentos, por ejemplo.Desde que inició su carrera en la Policía fue seleccionado para esas tareas. Dice que uno de sus superiores le dijo que había algo en su personalidad que era agradable, empático y que eso es vital para mentir bien. Y saber quién miente.Desde entonces se ha entrenado con disciplina. Una vez cada cuatro meses viaja a una ciudad diferente del país a tomar un curso con psicólogos, agentes encubiertos y expertos en kinésica.El agente S. sabe, entonces, que cuando va a interrogar a un sospechoso siempre debe ponerse frente a él, nunca a su costado, siempre de frente, que el otro sepa que se trata de una pelea por la verdad y así no se sienta cómodo. Eso obliga a las personas a reaccionar ante un observador directo.Así, S. puede analizar que si el sospechoso cruza los brazos o las piernas, o si inclina su cuerpo hacia atrás, como evitándolo, lo quiere bloquear. Si esconde las manos o las pone cerca de sus piernas, fuera de la vista de su interlocutor S. interpreta que no tiene confianza en lo que dice. Las manos sirven para afirmar una idea de la que se está seguro. Si cuando el interrogado dice algo, y enseguida lo mira con atención a los ojos, casi que de manera forzada S. entiende que el sospechoso quiere ver si su mentira surtió efecto en él.Así que el agente le pide que repita su historia, pero cronológicamente al revés, de atrás hacia adelante. Él explica que una buena mentira se memoriza en un orden y si ese orden se altera es muy difícil mantener su coherencia. Trucos que se aprenden con el oficio, dice.García, otro uniformado, hace lo mismo, pero en el aeropuerto. Él caza mulas. Dice que el secreto es que nadie sospecha que él es un agente de la ley. Nunca lleva uniforme, siempre actúa como alguien del común, para evitar así cualquier sospecha.Se fija, sobre todo, en quienes miran demasiado a los uniformados que están en el aeropuerto. Eso es una señal. Si ve que alguien actúa así pone atención en detalles: los párpados inferiores tensos, pupilas dilatadas, parpadeo constante, boca estirada hacia los lados. Todas esas son pistas de que hay nerviosismo o sorpresa. Detalles que no se le escapan a un caza mentirosos. Cuando ve eso siempre da una señal y casi nunca se equivoca con un sospechoso.

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