Cali también es la sucursal del cine, le contamos porqué

Noviembre 01, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Bedoya y Ricardo Moncada - Reporteros El País
Cali también es la sucursal del cine, le contamos porqué

La ciudad disfruta en estos momentos del Festival Internacional de Cine de Cali, con una nutrida producción propia para mostrar.

La ciudad disfruta en estos momentos del Festival Internacional de Cine de Cali, con una nutrida producción propia para mostrar. ¿Que tan cierto es el apodo ‘Caliwood’? Mirada a la Cali cinéfila.

Que Cali tenga un Festival Internacional de Cine, que concluye mañana, no es gratuito. La Sultana del Valle ha tenido vínculos muy estrechos con el cine colombiano desde sus orígenes. La noticia más remota de la primera filmación, así como de la primera exhibición cinematográfica hecha en la ciudad, data de 1899, cuatro años después de que los hermanos Lumière hicieran la primera proyección de cine en París. Y con la llegada de la energía eléctrica en 1910, muy pronto los teatros de cine fueron una gran atracción.Así fue como entre 1921 y 1922 se filmó en la región la película ‘María’, el primer largometraje argumental silente del cine colombiano, dirigido por Máximo Calvo y Alfredo del Diestro, inspirado en la inmortal novela de Jorge Isaacs. Todo un éxito de taquilla.Luego en 1926 la Cali Films produjo ‘Garras de oro’, la primera película colombiana con fotogramas coloreados a mano y la primera antiyanqui de la historia. Basta pensar que para esa segunda década ya se habían hecho en una pequeña ciudad cruce de caminos del suroccidente colombiano, cuatro películas, en momentos en que el propio cine norteamericano estaba encontrando su propio lenguaje y en Europa surgía un cine potente y vanguardista.En 1941 Máximo Calvo rodó ‘Flores del Valle’, el primer largometraje sonoro de nuestra cinematografía. Y en 1955 se rodó ‘La gran obsesión’, la primera película colombiana en color. En otras palabras, Cali tiene el mérito de haber sido pionera de la cinematografía colombiana. Pero la relación de Cali y el cinematógrafo no se limitan tan sólo a los orígenes. En los años 70 una nueva generación de cineastas, liderados por Andrés Caicedo, fundaron el Cine Club de Cali y la revista ‘Ojo al cine’. La efervescencia creativa de estos jóvenes entre quienes estaban Luis Ospina y Carlos Mayolo se manifestó en obras documentales y de ficción, dando pie a que se acuñara el término ‘Caliwood’. Posteriormente, con la creación del canal regional Telepacífico, la Universidad del Valle creó ‘Rostros y Rastros’, un espacio dedicado al documental, donde hicieron sus primeras producciones los realizadores que hoy en día han dirigido los largometrajes ‘El rey’, ‘Apaporis, secretos de la selva’ y ‘Amores Peligrosos’ de Antonio Dorado, ‘Yo soy otro’ de Óscar Campo y ‘Perro come perro’ y ‘Todos Tus Muertos’ de Carlos Moreno. Asimismo, de la Universidad del Valle, que además ha desarrollado el Diplomado de Documental de Creación ha surgido una nueva generación de directores que estrenaron sus óperas primas en importantes festivales internacionales de cine: Jorge Navas (‘La sangre y la lluvia’), Óscar Ruiz Navia (‘El vuelco del Cangrejo’ y Los Hongos’), Óscar Hincapié (‘Petecuy, la película’). Pero también otros que han surgido jalonados por este movimiento, como Jhony Hendrix Hinestroza (‘Chocó’) y Alexánder Giraldo (‘180 segundos’).En este proceso muchos de ellos han generado productoras que han entrado a fortalecer los procesos de creación, como Antorcha Films, 64 A Films, Contravía Films, Fundación Imagen Latina, CMO Producciones o Alina Hleap entre otras.A esto se suma la creación del programa de Cine y Comunicación Digital, de la Universidad Autónoma de Occidente, o escuelas audiovisuales como la de Pakiko Ordóñez, los programas de formación y ciclos audiovisuales de Estudios Takeshima, de la Secretaría de Cultura de Cali.Para el actor Christian Tappan, quien estuvo en Cali durante el rodaje de la película inspirada en ‘Qué viva la música’, “Cali tiene un combo de talento para el cine. Es impresionante la calidad de sus camarógrafos, sonidistas, directores y montajistas. Cali tiene una bendición al contar con talento para este arte”. Cátedra del cine En Cali no solo se hace y se respira cine también se estudia; y la demostración de ello son los programas públicos y privados, formales y no formales para realizadores, asistentes de dirección, productores, guionistas y actores. Para tener una idea de cómo se mueve este mercado, en la ciudad hay cinco facultades de comunicación social (Univalle, Autónoma, Javeriana, Santiago y Unicatólica) en cuyas aulas se imparten asignaturas relacionadas con los procesos audiovisuales. En estos espacios muchos jóvenes caleños se familiarizan con el cine y ahí toman su rumbo como ha sucedido con realizadores como Carlos Moreno (‘Perro come perro’, ‘Todos tus muertos’, ‘El cartel de los sapos’) y Óscar Ruiz Navia (‘El vuelco del cangrejo’, ‘Los hongos’), por citar algunos ejemplos.Eso, sin olvidar que en la Universidad Autónoma hay un programa de pregrado en Cine y Comunicación Digital, que surgió hace 5 años y que ya completa tres promociones con 14 egresados. En la actualidad cuenta con unos 260 alumnos. “El programa hace una apuesta tecnológica y conceptual hacia el cine digital, el cual ha flexibilizado y democratizado la producción audiovisual. Estamos fortaleciendo una línea de trabajo en el campo de la animación 3D”, explicó el crítico de cine Juan Carlos Romero, director del programa académico.También hay otros espacios donde se forman los talentos. Por ejemplo, Jhonny Hendrix Hinestroza, el director de 'Chocó' y hoy dueño de la productora Antorcha Films, mostró su inquietud audiovisual en la desaparecida Fundación Idci, donde se formó como técnico en comunicación social. Otro inquieto, de esa misma escuela, es Alexander Giraldo, director de la cinta '180 segundos'. En la tarea de formar talentos para el cine están metidos de lleno personas como el fotógrafo, cineasta y cofundador de Ciudad Solar, Pakiko Ordóñez, quien hace seis años creó la Escuela de Cine Digital que lleva su nombre y que ha certificado a 95 personas como asistentes de dirección y realización cinematográfica; sin olvidar los alumnos que permanentemente acuden a sus diplomados de producción.“La gran mayoría, un 90% están trabajando como realizadores con sus propias empresas, otros son maestros. Muchos de ellos han participado en festivales de cine y han ganado menciones”, anota Ordóñez. Precisamente, por su labor que se distingue por enseñar a hacer cine desde la práctica, él y su equipo de colaboradores trabajan con la Secretaría de Educación Municipal en el programa de Jornadas Escolares Complementarias en cinco colegios de la ciudad (Eustaquio Palacio, Nuevo Latir, Multipróposito, Inem y José Holguín) y en cada uno de ellos forman a 25 jóvenes en apreciación y acercamiento a la realización cinematográfica. “La idea es que cada uno de estos grupos se convierta en un colectivo o semillero de realización. Y mirando hacia el futuro, de 25 jóvenes, por los menos 3 ó 4 podrían dedicarse a la cinematografía”, dice Pakiko.Desde el sector público, también se adelantan actividades de formación como las realizadas por los Estudios de Grabación Takeshima que ha realizado talleres y diplomados gratuitos en actuación, dirección de actores, desarrollo audiovisual en comunas, entre otros. Todo esto, con el valor agregado de que los trabajos realizados por lo becarios son presentados en festivales de Colombia. Otra apuesta por la formación de talentos surge de una alianza entre Antorcha Films y la Fundación Manada, con el proyecto ‘Atarraya itinerante’. “Es una universidad itinerante que busca acercar a los jóvenes de escasos recursos del Pacífico colombiano al cine o la realización audiovisual, es darles ciertas herramientas de cómo se hace una película o un cortometraje, las pongan en práctica en su entorno y los muchachos cuenten sus propias historias”, explicó Jhonny Hendrix Hinestroza a El País.Por su parte la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle realiza el Diplomado en Documental de Creación, en el cual no solo participan alumnos de Cali y el país, sino de América Latina y España. Este programa ha fortalecido el proceso de creación dentro del género denominado Cine de no Ficción y del que han salido producciones locales como ‘Retratos de Ausencia’, de Camila Rodríguez y ‘Travesías’, de Alexander González, ganadoras del premio DocTv, fondo latino que financia la producción de cine en el continente. Hecho en Cali Para 2015 el cine hecho en Cali o realizado por sus hijos es más que prometedor.Como estrenos, se espera que en febrero Carlos Moreno presente la película inspirada en el libro de Andrés Caicedo ‘¡Qué viva la música!’, que tendrá las actuaciones de Alejandra Ávila, Luis Arrieta y Christian Tappán, quien dijo a El País: “Amé hacer esa película, es una gran película, de un gran libro”.El actor anticipó que la película se moverá por varios barrios de Cali como el Obrero y por sitios de rumba como Chorrito Antillano o La Nellyteca. Otro que para 2015 promete tener lista una nueva propuesta es el chocoano Jhonny Hendrix Hinestroza con ‘Saudó’, en la que recreará la historia de Elías, un médico afro descendiente residente en Cali, que siendo niño debe huir de su pueblo natal: Saudó. Pero debe regresar para encontrar una cura a la desconocida enfermedad que padece su hijo. Curiosamente, nadie en Quibdó sabe donde queda el lugar. Entre tanto, la productora Contravía Films anuncia varios estrenos para el próximo año. Entre ellos está ‘Siembra’, dirigida por Ángela Osorio y Santiago Lozano, que muestran la vida de ‘Turco’ un pescador que vive junto a su hijo ‘Yosner’ en una invasión de Cali y nunca ha podido adaptarse a la ciudad. También está en lista la película ‘Sal’ de William Vega y producida por Andrea Estrada G., Óscar Ruiz Navia y Gerylee Polanco, sobre un hombre que emprende un viaje en búsqueda de las ideas de su desaparecido padre pero sufre un grave accidente. Igualmente, está previsto el estreno del documental ‘Gypsy Kumbia Orchestr’a, dirigido por Óscar Ruiz Navia. En opinión de Pakiko Ordóñez el cine que se hace en Cali es “un cine de autor con una propuesta de lenguaje muy particular, sin tantos efectos especiales, nada superfluo, es un cine de bajo presupuesto pero con un alto sentido estético, buen contenido y forma. Es un cine no es tan fácil de digerir. Pero además, otra labor que tenemos a través del cine es la de formación de público”.El crítico de cine y director del programa de Cine y Comunicación digital de la Autónoma, Juan Carlos Romero, señala que históricamente el cine colombiano no se puede explicar sin el cine caleño. “Tiene una importancia cardinal y no es un embeleco ni un asunto regionalista. Basta con mirar la cronología del cine que ya conocemos”.Pero en opinión de Romero esta trascendencia del cine local va más allá. “El cine vallecaucano le ha aportado al país la posibilidad de la experimentación con los formatos cinematográficos. El cine de aquí ha dado respuestas artísticas y si uno mira lo que ha pasado desde el Caliwood a lo que se hace ahora en largometrajes de ficción encontramos una propuesta que va en contracorriente con los modelos hegemónicos del cine”. Agrega que, desde la región se ha hecho “un cine muy personal, se ha emprendido una búsqueda propia, una manera de hacer drama, comedia, documental o animación muy independiente, sobrepasando y mirando por encima del hombro al que se hace por ejemplo, en Bogotá, donde se repiten los formatos clásicos, comedias tipo Hollywood, pero mal hechas, o pastiches televisivos para buscar taquilla; mientras que en Cali se atreven a hacer películas como ‘Los Hongos’, que ponen el foco en unos protagonistas que son actores naturales en donde la cámara tiene una propuesta contemplativa”.Romero afirma que esa mirada particular es la que conecta con el Festival de Internacional de Cine de Cali. “Es un certamen que explora esa línea que se traza entre el cine de ficción y no ficción, un cine que hace que el espectador salga de las salas con preguntas y reflexiones; y no lleno de crispetas”.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad