Ayune contra el odio, la otra terapia para esta Semana Santa

Ayune contra el odio, la otra terapia para esta Semana Santa

Marzo 26, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Redacción de El País
Ayune contra el odio, la otra terapia para esta Semana Santa

Que la Semana Santa lo motive a ayunar, también, de las emociones dañinas. Por salud emocional y corporal, administre los siguientes sentimientos.

Especial para El País

En Semana Santa se recomienda hacer un ayuno espiritual, pero el padre José González recomienda que en lugar de que este se centre más que en privarse de determinadas comidas, se enfoque en desterrar sentimientos nocivos de nuestra alma.

Hay que ayunar de todos aquellos pensamientos dañinos que no hacen más que afectarnos y no sólo espiritualmente sino también a nivel físico.

Aquí, algunos de esos sentimientos que no nos permiten liberarnos de ataduras y vivir nuestra espiritualidad.

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Enfado 

Es un sentimiento de disgusto o de mala disposición hacia alguien o algo. Buda decía que “aferrarse a la ira es como agarrar un carbón caliente con la intención de tirarlo a otra persona, pero eres tú el que se quema”. Al enojarnos le damos el control al otro de la situación, cuando en realidad nosotros podemos decidir si queremos alterarnos o no. No lo haríamos si cayéramos en cuenta que estamos afectando el sistema inmunológico, provocándonos dolores musculares o de cabeza y enfermedades como la gastritis. Podemos lastimar físicamente y emocionalmente a los demás y eso genera resentimiento, deseos de venganza o alejamiento. Enfadarse genera más problemas.

Odio

Esta emoción de repulsión hacia otro altera nuestro estado de ánimo, genera estrés, ansiedad y hasta depresión. Cuando sentimos algo negativo hacia otra persona, el cuerpo entra en una lucha, que aumenta la presión sanguínea; surge la ira y el sistema inflamatorio responde a la amenaza. Cuando solo buscamos represalias, desgastamos nuestra energía y perdemos el enfoque de nuestro presente, lo cual lleva a afecciones del sistema digestivo y nervioso.

Tristeza

La tristeza hace que la persona se aisle y pierda el apetito, pero también afecta la hormona cortisol, que contribuye al control de los niveles de azúcar en la sangre, la presión sanguínea y la calidad del sueño.
Una persona triste atrae es tristeza, pero además termina afectada por cardiopatías, enfermedades pulmonares y hepáticas.

Impaciencia

El impaciente se pierde de vivir el presente por ansiar lo que ahora no tiene. Científicos de la Universidad de Iowa explican que cuando una persona rebasa los límites de su paciencia, deja de funcionar la corteza dorsolateral prefrontal, que es la encargada de elegir las decisiones que se generan y de mantener el control en una situación crítica. Los impacientes suben de peso, aumentan su presión arterial y están propensos a un infarto.

Envidia

Debido a este sentimiento, la mente no se mantiene relajada, lo que dificulta descansar o dormir. Al envidiar a otro, la persona se siente inferior a los demás, lo que afecta la autoestima y aceptación.

El ayuno de ciertas emociones negativas puede ayudar a sanar un corazón deprimido o enfermo.

¡A sentir!

Sentimientos saludables:

Euforia: Hace que nos mantengamos positivos y que tengamos una percepción de la vida maravillosa, a pesar de los problemas.

Admiración: Aceptar las cualidades de los demás, hace que aprendamos a valorar más al otro y dejemos atrás rencores o envidias.

Afecto: A través de este sentimiento, podemos compartir mejor con los demás, sin esperar nada a cambio.

Optimismo: Permite que percibamos la vida de manera positiva y con valentía. Siempre viendo el vaso medio lleno y no medio vacío.

Gratitud: Se menciona casi que como un remedio, agradecer es uno de los sentimientos más saludables, que puede salvar de la depresión a una persona.

Satisfacción: Esta sensación de bienestar es importante para mantenerse siempre vital y optimista.

Amor: Por uno mismo y por otros siempre es saludable para aumentar las defensas y ver la vida desde la mejor óptica.

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