'Aunque no te vea', la canción de Willy García con la Orquesta Antorcha

Octubre 19, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Paola Andrea Gómez | Jefe de Información El País

En un estudio de grabación del norte de Cali se llevó a cabo el encuentro entre Willy García y Azay Bolaños, vocalista invidente de la Orquesta Antorcha, compuesta por catorce músicos.

Willy: Antes de conocerte no pensé que existiera quién describiera mi ser de tal manera.  

Azay: Antes de conocerte solo escuchaba voces, pero hoy puedo dibujar hasta tu cara...

La historia de este romance musical ocurre en un estudio de grabación, en el norte de Cali. Sus protagonistas son dos bonaverenses a los que la vida los reencuentra, después de varios años de haber sabido el uno del otro, en las calles de su puerto natal. Azay, criada en el Bellavista, pero metida siempre en el Lleras. Willy, el cantante que hace mucho salió del Lleras, pero nunca ha desprendido sus pies de  ‘Tura’.

Ambos compartían recuerdos de infancia. Y claro, compartían el amor por la música, esa que hoy después de tantos años une sus voces en una canción que ellos han rotulado como salsa de inclusión: ‘Aunque no te vea’.

Azay:  Yo no te veo, pero sí creo que eres como te imagino, gracias le doy a Dios por poder contar contigo. Con un beso de tu boca veo clarito el camino.

Willy: Yo que te veo, no me lo creo, que seas tú mi reina. Dale un consejo a mi alma, yo sé que tú puedes verla. Dime cómo te conquisto y no habrá quién nos detenga...

De niña, Azay les cantaba los pollitos y rondas a los niños del hogar de bienestar, que cuidaba su madre. El canto se convirtió en la mejor manera de comunicarse con ese mundo que ella ve con los ojos del alma.  Una enfermedad degenerativa de la retina que se da en el vientre impidió que alguna vez viera.

Willy dice que la voz de Azay es clara, bonita. Que desde esa tarde de febrero, en el que llegó a su estudio junto a Gabriel Preciado, director de la orquesta Antorcha, sintió el deseo de que grabarán una canción que invitara a la reflexión y a apreciar el talento de los que sin ver les dan tantas lecciones de vida a los que sí lo pueden hacer.

“El mensaje de esta canción es de inclusión, de talento. Hay que abrir la puerta a las propuestas. Hay quienes les da miedo sacrificar un posible comercio. Pero no se puede dejar por fuera la gente talentosa. Y este es un tema rumbero, dedicable”, expresa Willy.

Desde el momento en que hablaron de cantar juntos, el tema tuvo nombre. Luego Willy escribió la letra y para darle sabor, golpe, invitó al maestro Alexis Lozano, director de Guayacán Orquesta, para que hiciera los arreglos.

Willy: Te cuento que eres hermosa y no te pongas pretenciosa.

Azay: Aunque no te vea, puedo dibujar tu cara cuando quiera...

Pasaron varios meses hasta que la canción tuvo forma. Entonces Willy avanzaba también en los nuevos temas que incluye su reciente álbum ‘Manejando los tiempos’ Edición de Lujo. Ahí vienen, además de ‘Una bacana’, ‘Tengo fe’ y  ‘Así es que se baila en Cali’, entre otros, ‘Dime qué hago ahora’, que ha sonado desde mediados de año con fuerza en las emisoras.

En tanto, la voz femenina trabajaba en lo suyo, en su rol de abogada litigante, en el que también se desempeña. Y en su campaña política. Azay quiere llegar al Concejo de Cali. 

“Siempre he sido una luchadora. Desde niña, cuando participaba en los concursos de canto en Buenaventura y luego cuando estudié en la Universidad Libre. La ceguera, para mí es algo que solo se da en lo sentimental. No tiene por qué ser un impedimento en ningún campo. Siempre que subo al escenario lo doy todo. Y aunque no bailo, ‘mato las hormigas’ para llevar el ritmo”, cuenta Azay, entre risas.

Antorcha ya es una orquesta reconocida en Cali. Gabriel, su director, dice que el esfuerzo es porque la gente les dé valor a los músicos. Porque los respeten y no les ofrezcan pagarles con refrigerios, como les ha ocurrido en el pasado. Y fíjense, Antorcha ha estado en grandes eventos y ha cantado en ligas mayores. Incluso, grabaron una versión de ‘Colombia, tierra querida’, junto a Óscar de León, con arreglos del maestro Jose Aguirre. 

Alguna vez, en Buenaventura, en la tarima del Chontaduro, un sector del público, asombrado con los músicos, les gritó: “ustedes son unos mentirosos, ustedes no son ciegos”. Al comprobar que sí eran invidentes,  les ofrecieron excusas y los organizadores los invitaron a extender su presentación.

Azay: Ciego es el que no se entera, que hay un alguien que lo quiera.

Willy: Eres ese complemento, tu amor me pone contento…

Azay: Donde yo vivo no existe la oscuridad, la llamada claridad está en mi alma.

Willy: El amor es una luz, que ilumina el corazón...

La tarde avanza en el estudio. Willy acompaña la voz de Azay con la guitarra. Y cuenta que ella cogió rapidito el tema, la música, los acordes. 

No es gratuito. Desde la adolescencia se ocupó de su formación, en la escuela Arpegos de Buenaventura y luego en Cali, en el IPC y en el Conservatorio. El gusto por la salsa lo aprendió con su hermano Fausto, quien le programaba audiciones y le contaba la historia de los artistas que sonaban.

En el ambiente, en sus voces, se siente la química. El mensaje de esa unión, además de incluyente, es de alegría, de sonreírle a lo que para algunos, no para ella, es una adversidad. 

Azay: tengo muchos días que no te veo, que no te veo.

Willy:  jajaja. Tan linda, no te creo...

Azay admira a Willy de siempre, del Grupo Niche, de Son de Cali, de ahora. Y espera que Antorcha, la orquesta de la que ella hace parte, siga creciendo y pueda estar en grandes eventos este fin de año. Willy cuenta que  sigue el trabajo con su fundación ‘Yo tengo fe’ que promueve talentos en Buenaventura, y que piensa entregar la antigua casa de su mamá en el Lleras, para que allí los jóvenes practiquen música. Algunos jugadores le donarán instrumentos. Y aguarda porque haya un apoyo para sacar esta iniciativa adelante.

Poco a poco, el ensayo termina. Los músicos deben irse a grabar el video oficial del tema, que esperan sea un hit. Y que deje huella, que sensibilice. Eso, para saber que este reencuentro, que inició con una petición de instrumentos para Antorcha, bien valió la pena. Con este cruce de frases, la canción llega a su final: 

Azay: Oye Willy, Antorcha, brillando con luz propia.

Willy: ¿No viste que se acabó, Azay?

Azay: Tú sabes que yo no veo.

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