Así son los padres al extremo que celebran su día este domingo

Junio 17, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz, reportera de El País.
Así son los padres al extremo que celebran su día este domingo

Rodrigo Obregón, el 'Rambo colombiano', dice que pensar en sus cuatro hijos lo hace mantener con una sonrisa todo el día. Brayan, hijo del padre Édilson, siempre está pendiente de la indumentaria de su papá. Sebastián Burbano (izquierda), el Julio Jaramillo de 'Yo Me Llamo', junto a Samuel David, su hijo menor.

Para ellos no importa si un hijo lo concibieron a los 16 ó 60 años o que por sus venas no corra su sangre. O por él, cambiar el destino. El amor paternal todo lo puede. Feliz día.

Papá a los 60 y de cuatrillizos“Mi vida ha sido espectacular desde que llegaron estos seres simpáticos, bonitos, inteligentes. Cada cual con una personalidad propia que empiezan a revelar de manera impresionante”.Así describe el actor Rodrigo Obregón la sensación de ser padre primíparo a los 60 años y de ¡cuatrillizos!Cuenta que cuando supo que su esposa, la psicóloga María Angélica Guzmán estaba embarazada fue muy feliz, porque siempre se había tomado muy en serio eso de ser padre. Pero se llevó tremenda sorpresa cuando una ecografía reveló que no sería un bebé sino cuatro.“Quedé turuleto como tres días. Sí logré conciliar el sueño, pero todos los pensamientos se me iban en organizar mi vida. Ahí sí me tocó portarme serio”, dice entre risas.Se lamenta porque ya han pasado más de seis meses desde que nacieron las tres niñas y un varón y son pocas las ocasiones en las que ha cambiado un pañal porque el ejército de mujeres que le colaboran no le permiten hacerse cargo de esta labor.Explica que en el cuarto de los pequeños hay un tablero enorme en el que se detallan las cantidades de leche que deben consumir los bebés, en qué momento se les debe cambiar el pañal, bañar, tomar el sol y cuándo hacer cada una de las actividades diarias. “Esto es como una compañía japonesa donde todo está fríamente calculado” (risas).“La tarea no es sencilla, pero tenemos el apoyo de tres señoras (empleadas) que están dispuestas a darles cariño, además de las mujeres de la familia”, dice el director de la fundación Colombia Herida.Rodrigo se escucha enamorado de sus bebés y revela que pensar en darles bienestar cada día es lo que lo mantiene “con una sonrisa”. Asegura que su trabajo como padre está en empezar a entrenar a esos seres con unas cualidades que según él, un ser extraordinario debería tener: conocimiento de las artes y expresiones del espíritu.El ‘Rambo’ colombiano reitera que “esta es una aventura que me hace avanzar con una sonrisa cada día”.Un papá que es sacerdoteSiempre quiso ser papá, pero también ayudar a los niños de la calle, a las familias desorientadas, a los jóvenes drogadictos. Por esta segunda opción se inclinó hacia el servicio religioso. Se convirtió en sacerdote franciscano. Sin embargo, su deseo de tener un hijo lo llevó a renunciar como religioso de la Iglesia Católica. Hoy Édilson Huérfano es un cura ortodoxo, de la Iglesia de Rusia. Insiste en ello para que no quede duda que ante los ojos de Dios que su hijo, Brayan Alejandro, es bien recibido. Y que el celibato, en esta comunidad, no es una obligación.El niño tiene 8 años y cuando llega a la casa cural no pregunta por su papá sino por el padre Édilson. Tiene claro que quiere ser como él cuando sea mayor. Lee la Biblia en sus tiempos libres y procura entender lo que significa ayudar, compasión, respeto... En los genes lleva la pasión por las comunidades. “No hay un día que llegue con los colores completos. Dice que hay alguien que los necesita más que él, que en la escuela hay niños que no tienen padres que les compren los útiles. Entonces casi todos los días regala lo que tiene”, cuenta el sacerdote.Brayan es una copia de su papá. Tiene cabello y ojos claros. Aún así muchos fieles se sorprenden cuando se enteran de que el sacerdote tiene familia. En la calle intentan mantener distancia, pero en la casa “es un súper papá”, asegura el niño. Liliana, la esposa del padre Édilson, dice que es muy consentidor, que le enseña modales a su pequeño, pero que se excede en los mimos. El niño dice que le encanta de su progenitor que ayude a la gente, que le dé comida a quienes viven en la calle, pero que no le gusta cuando discute con su mamá.“Nosotros somos una familia normal. Con sus altos y bajos”, explica Liliana.El padre Édilson cuenta que el servicio a la comunidad lo llena por completo, pero que sentirse papá no tiene descripción. Y eso que no compartió con Brayan desde su nacimiento. “Siempre estuve en trabajo con comunidades de alto riesgo y me daba temor que le pasara algo. Pero ahora permanece conmigo y me acompaña a alistar el hábito, a rezar el rosario, a visitar a la gente, a organizar las jornadas de asesoría familiar. Brayan es mi tigre”, sentencia el padre.“Soy un papá muy estricto”Sin trabajo y con 16 años, Sebastián Burbano, el Julio Jaramillo de Yo Me Llamo, fue padre por primera vez. A penas se estaba conociendo con su novia cuando ella quedó embarazada. Él cuenta que estaba desempleado, pero que sus costumbres, talladas por la cultura campesina, lo obligaron a lanzarse a la calle a rebuscarse la vida.Cargó bultos de mercado en una plaza que se llama El Potrerillo, en Pasto, fue ayudante de camión doble troque, vendió discos compactos en las calles, fue vendedor ambulante, puerta a puerta... Julio se cansa de enumerar. Sostiene que en medio de la pobreza que vivió, nunca les faltó nada a sus dos hijos: Leonel Felipe, de 6 años, y Samuel David, de 4.De esa precoz relación amorosa queda solamente un buen recuerdo y esos dos niños que adora. Explica que no vive con ellos, pero siempre está al tanto de sus cuidados.Ahora que la fama lo cobija y que vive en Bogotá, llama constantemente a sus pequeños, que están en El Tambo, su natal pueblo en Nariño, para saber cómo están.Se reconoce como un padre estricto, que castiga cuando se cometen faltas y premia cuando hay buenos resultados. “En general, la gente que es criada en el campo es muy estricta. A eso se suma la vida que tuve como militar y la crianza que me dio mi mamá. Que siempre me enseñó a no dejarme amilanar por nada. Eso es lo que les inculco a mis hijos”, dice el artista.Relata que sus niños son muy tiernos y que les da consejos, los consiente cuando se portan bien, si sacan buenas notas, si se toman la sopa. “Si la mamá me da queja, entonces no les doy nada”. Cuenta que el cambio de pañales nunca fue un inconveniente para él, porque desde pequeño estuvo al pendiente de sus hermanos menores y primos a quienes también atendía. A eso se suma el cuidado que le prestó a su padrasto “quien está muy enfermito”.“Yo asimilé muy rápido esos quehaceres. Yo soy multiusos”, dice en medio de risas el nuevo Julio Jaramillo.Ahora, encantado con el papel de padre de familia, se prepara para recibir a Sebastián Emanuel, quien será su primer hijo con Ángela Acosta, su actual esposa.“Me siento un papá de verdad”“Llevaba cinco años de casado y no lográbamos tener un hijo. Mi esposa fue insistente y planteó la posibilidad de adoptar. Pero mi orgullo y ego de hombre me impedía hacerlo. Un día acepté. Encontramos a una joven que iba a abortar y logramos convencerla de que nos entregara al bebé. A ella le colaboramos en sus cuidados, aunque nunca tuvimos contacto físico. Cada día me iba entusiasmando con la llegada del bebé. El día del nacimiento de María Camila fue el día más feliz de mi vida. Cuando la tuve entre mis brazos ya la sentí mía. Espiritualmente era nuestra hija. Desde aquel momento supe que yo estaba en esta tierra para dejar el mensaje de aprender a amar a un ser que no había engendrado. Tener esa conciencia me ayudó a asimilar rápidamente el proceso, de entregarme 100% a ella, de formarla como un ser ejemplar para la sociedad.Hay muchas parejas que llevan años sometiéndose a tratamientos para procrear, yo les aconsejo que dejen la insistencia. En este mundo hay muchos niños que necesitan de unos padres. Con el tiempo ellos se van pareciendo a uno, adquieren nuestros gustos, costumbres. Me siento un papá de verdad”. Este hombre, que pidió mantener en reserva su identidad, tiene 45 años y su hija 16.

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