Alexis Lozano y Nino Caicedo cuentan la historia de Guayacán, que cumple 25 años

Mayo 26, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo y Meryt Montiel | Reporteros Equipo de Domingo
Alexis Lozano y Nino Caicedo cuentan la historia de Guayacán, que cumple 25 años

Alexis Lozano y Nino Caicedo eran vecinos cuando niños y ambos son hijos de maestros. Su amistad ha superado muchas pruebas.

Para celebrar sus 25 años, Guayacán edita un álbum de colección. Alexis Lozano y Nino Caicedo cuentan cómo hicieron camino a punta de ‘golpe’.

La orquesta Guayacán cumple 25 años acompañar con sus éxitos musicales a los colombianos. Su fundador, Alexis Lozano, y su compositor, Nino Caicedo, hablaron con El País sobre la historia musical y cómo se abrieron camino a punta de 'golpe'. Maestro Alexis Lozano, en cinco palabras defínanos la esencia de Guayacán...Disciplina, talento, perseverancia, negrura y éxito. En 2011 usted se fue para España, según algunos exiliado, porque fue maltratado por la prensa y los gobiernos...Exiliado nunca, no soy político, no. Esas son frases que sueltan con amarillismo los medios. Los gobiernos tampoco me han tratado mal. Me quedé un año en España abriendo mercado en Europa y desaturando Colombia, obteniendo experiencias que engrandecen.Recuérdenos por qué se retiró de Niche...Porque decidí hacer una orquesta con mis conceptos musicales, sin contar con la influencia de nadie, de otros pensantes y con la autonomía que yo exijo para sentirme cómodo.Siempre se habló de celos profesionales entre Jairo Varela y usted... Yo nunca he sentido celos porque nunca he sentido envidia de nada. Si hubo celos sería de parte de él.¿Por qué dice que en el conservatorio, en Bogotá, no halló lo que buscaba?Porque yo quería una orientación hacia la música comercial y no la encontré.Desde joven la tenía clara: quería plata...Claro, claro, yo quiero es fama y billete, a mí no me vengan con ese cuento de estar tocando otras pendejadas (risas). Ha dicho que no descansará hasta que el Congreso de la Nación ampare al artista nacional. ¿Qué ha gestionado? He tratado de persuadir a algunos líderes musicales para formar una asociación real de artistas, sobre todo de artistas emblemáticos. ¿Y qué ha pasado?Cada quien anda en su cuento, mejor no hablemos de eso. Por lo menos a mí me respetan, allá los demás si no tienen autoestima y permiten que los pisoteen.¿Es cierto que usted se sale de casillas rápidamente?No, rápidamente no, lo que pasa es que en esencia soy un hombre apacible y es peligroso que alguien provoque que un ser apacible se salga de casillas. La respuesta puede ser cualquiera, la peor.¿Cómo hace para decidir qué tipo de temas quiere en cada álbum?Uno trabaja con el instinto y con el conocimiento. Por ejemplo, a mí me gustan las canciones cuyas letras sean de interés popular, que lleguen a la mente y al corazón. Lo demás lo hago yo. ¿Qué es lo demás? Con lo que yo ataco a los pies. Yo hago que la música sea bailable. Que penetre más al fondo del corazón a través de mis orquestaciones. Ahí es cuando la música vale dinero, cuando pasa por mí. Cuando me traen una canción yo digo que me han traído un pedazo de cuero, así yo la miro y la pongo a valer, porque ese pedazo de cuero lo convierto en una obra: un bolso fino, una cartera, unos zapatos. O sea, hago la prenda, la que vale. Por expresiones como esas en las que usted autorreconoce su talento a algunos les puede sonar prepotente...¡Muy bueno¡ Porque la genialidad es eso. La excentricidad es un componente fundamental en la grandeza. De los bobos nunca han escrito nada (risas).¿Qué busca en un músico cuando audiciona para su orquesta?Un gran nivel y rendimiento musical. Y tiene que ser una persona chévere que ofrezca una grata convivencia. ¿Qué tanto ha sufrido Guayacán?Hay unos discos que han sido grandes sucesos, hay otros que han pasado desapercibidos, en ese momento es cuando dicen ‘la orquesta tiene un bajón’, pero nosotros sabemos que eso es parte del camino.

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