Adiós a Soffy Arboleda, la gran dama de la cultura caleña
ENTRETENIMIENTO

Adiós a Soffy Arboleda, la gran dama de la cultura caleña

Febrero 12, 2018 - 11:35 p.m. Por:
Redacción de El País
Soffy Arboleda 2

Arboleda era columnista de la sección Sé Gourmet, de esta casa editorial. Fue hada madrina de la cultura, el arte y la gastronomía en la ciudad.

Bernardo Peña / El País

“Quedamos con una cita pendiente. Un día Soffy me dijo: ‘Maura, yo quiero cocinar con usted’. Pero lo pospusimos, y así se quedó”, cuenta Maura de Caldas, portadora de tradición cultural y gastronómica del Pacífico.

Recuerda Maura cuando se encontró con Soffy Arboleda en la Cena de Vallenpaz, en el Club Campestre. “Se puso muy contenta cuando me vio. También nos encontrábamos donde Carlos Yanguas (chef). Tuvimos muchas charlas de gastronomía, era muy culta y yo la quería mucho”.

Por su parte, Malaki Ghattas, chef del Líbano y propietaria del restaurante Litany, del barrio Granada, cuenta que son muchas las anécdotas que vivió con Soffy.

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“Era una persona muy directa, con unas observaciones siempre oportunas. Iba al grano. Me ayudó muchísimo, me asesoró en muchas oportunidades. Siempre con su chispa y alegría le corregía a uno lo que estaba diciendo mal. Era muy franca y culta, sin pelos en la lengua”, dice Malaki, quien compartió con Soffy muchas celebraciones en torno a la buena mesa.

La chef libanesa cuenta, además, que la historiadora del arte siempre era el centro de atención: “Todos hacíamos una mesa redonda en torno a ella y era la única que hablaba, pues tenía tantos conocimientos que sólo queríamos escucharla. Yo amaba su columna en El País, tenía un conocimiento profundo de las recetas que compartía y de lo que hablaba. Siempre estará en nuestra carta, en nuestro menú, en nuestra mesa. Es una gran pérdida para Cali y el Valle, porque fue gestora de muchos proyectos de ciudad y de región”.

“Soffy fue excepcional, como todas las hijas de doña Rosa Cadavid. De un amor infinito por Popayán y por Cali. De carácter fuerte y de posiciones firmes. Falta le hará su talante a la cultura de Colombia”, le dijo a El País Mariana Garcés, Ministra de Cultura y gran amiga de la fallecida música, historiadora y docente.

Por su parte, la célebre arquitecta caleña Elly Burckhardt asegura que su amistad con Soffy “fue increíble y casi de cuento. Le doy gracias a la vida por haberla conocido. Ella era una persona generosa con el conocimiento. Los días que yo pasaba a su lado aprendía a vivir más, pues la conocí desde el colegio y desde entonces la admiraba”.

Sobre su humor anota que “ella lanzaba unos apuntes en el momento preciso. En las tardes nos sentábamos en la casa de ella a reírnos y a chismosear y comentábamos lo que estaba pasando en la política. Estoy segura que ella murió feliz y tranquila porque hizo todo lo que quiso”.

Y es que Soffy Arboleda hizo parte del matriarcado que dejó huella en el desarrollo de la cultura caleña.

La periodista Beatriz López recuerda que ella “estuvo al lado de Maritza Uribe de Urdinola, Leonor Lega y Marta Hoyos en el Museo de La Tertulia, pero también fue la maestra de varias generaciones en la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, donde dictó cátedra por espacio de 30 años”.

Recuerda la periodista que Soffy, apasionada por el liberalismo del trapo rojo, participó cada mes en una mesa del Club Colombia, donde era la única mujer.

“La mejor anfitriona del mundo”, coinciden sus amigos, era carismática, alegre, buena conversadora y generosa como nadie. Muchas personas de escasos recursos tuvieron en ella un ángel, cuenta Beatriz López.
Precisamente, entre las facetas más bellas de su personalidad, y prácticamente ocultas, ella resalta que “subvencionó operaciones quirúrgicas a amigos que no tenían servicio médico”, y además colaboró en la educación profesional de personajes de la política local.

Relata Beatriz López que Soffy era hija de otra gran mujer, Rosa Cadavid de Arboleda, que matriculó a sus seis hijas en un colegio de hombres, el Cárdenas de Palmira, en vista de que no había bachillerato femenino en esa época.

Esmeralda Arboleda, hermana de Soffy, fue la primera ministra mujer del país y a ella se le debe el voto femenino. Las otras hermanas, Mireya, Violeta, fueron tan destacadas en la música y las letras, como Soffy. Y su mejor anécdota: “Cuando conoció al ingeniero Alfredo Vega Córdoba, se enamoró de él. Y en vista de que no le ponía cuidado, fue donde su futura suegra y le pidió la mano de su hijo”.

La anterior es solo una de muchas anécdotas. Su amiga Elly Burckhardt confiesa que, en medio de las tertulias, siempre le rogaba a Soffy: “Cuando me esté muriendo por favor pon en mi boca una cucharada de helado de chocolate y un poquito de langostinos”.

Lo más curioso es que Soffy, quien se le adelantó en el cielo a Elly, en su columna del 21 del febrero de 2014 en El País bromeó con la idea de su propia muerte: “Elly Burckhardt siempre que come algo delicioso me recomienda se lo ponga en la boca al momento de morir, pero ya son tantas los manjares que ha escogido que no me será posible complacerla.

Además, siendo yo mayor, no podré darle gusto porque estaré esperándola de la mano del Señor y la Milagrosa”.

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