Noticias de Cali, Valle y Colombia - Lunes 24 de Noviembre de 2014

Se realizó con éxito la Gran Cena de Gala del Pacífico

La riqueza de la cocina de nuestra región quedó en evidencia en la Gran Cena del Pacífico.

Por: Redacción de El País Jueves, Junio 30, 2011
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Se realizó con éxito la Gran Cena de Gala del Pacífico

El tamal de piangua era un plato reservado para Semana Santa. Hoy en día se consume los domingos y en fechas especiales.

Bernardo Peña | El País

El Valle es mucho más que sancocho. La mezcla de culturas y razas, y la cercanía con el Pacífico, hacen de nuestra región un lugar privilegiado para el sabor. Para la muestra, los platos que desfilaron por la Gran Cena de gala del Pacífico, el miércoles en la noche en el Hotel Inter.

Allí, ocho reconocidos chefs prepararon ocho platos poco conocidos de la cocina vallecaucana y del Pacífico con la ayuda de cocineras tradicionales y estudiantes de las cinco escuelas de cocina de la ciudad.

El propósito de este ‘Encuentro Cultural en torno a la Cocina Vallecaucana’, liderado por la gestora gastronómica Sonia Serna, es dar a conocer la enorme riqueza de la gastronomía del Pacífico y homenajear a las cocineras Maura de Caldas, biblia ambulante del sabor local; Raquel Riascos, quien lleva más de 30 años al frente de la Sevichería Guapi; Raquel Rojas de Ruiz, fundadora de ‘Los Balcones de Buenaventura’, y al antropólogo e investigador Germán Patiño.

Seviche de camarón y ‘repingachos’

La chef Catalina Vélez preparo el Seviche de Camarón y Toyo Ahumado. Esta caleña por adopción, luego de incursionar en el diseño entendió que lo suyo era la cocina de origen, que desarrolla en su restaurante Kiva y que difunde a través del Gourmet Channel.

Jainer Grisales, por su parte, preparó los exquisitos repingachos de yuca rellenos de queso que acompañaban el seviche. Jainer, coordinador de Cocina para Todos en el Centro de Capacitación Don Bosco, nos contó con timidez y pudor que el nombre ‘repingacho’ tiene connotaciones fálicas por la forma alargada de estos bocados de yuca.

Encocado de jaiba

María Claudia nos explica que esta exquisitez que le correspondió preparar es un plato originario de Tumaco, y que viene acompañado con plátano y coco.

Para el relleno se usó un sofrito con ají dulce, tomate y siete hierbas que son la esencia infaltable de este plato: laurel, tomillo, oreganón, cilantro, cimarrón y poleo. También tiene leche de coco, para una mezcla de sabores celestiales y ‘pacíficos’.

Helado de arroz con leche de coco

La propietaria de la heladería Calathea, ubicada en el Barrio El Peñón, fue la encargada de la preparación del postre estrella de la noche: helado de arroz con leche de coco y crocante de chancaca. La dulzura exacta y el contraste entre la suavidad del helado y el crocante hicieron que muchos le pidieran incluir este helado en su carta. Buena noticia para Cali: ¡ella accedió!

Su majestad el tamal

Por un caso de fuerza mayor, por esas jugarretas del destino que acontecen una vez en mil millones, el antropólogo Germán Patiño no pudo asistir a su propio homenaje. Así es la vida. Fue su amigo, Medardo Arias, el encargado de leer su sentido discurso, y fue su hija, Isabel Patiño, la chef encargada de preparar el tamal de piangua, cuya receta (cortesía de Hilda Cuero) compartió con los lectores de El País.

“Cuando escucho la palabra comida se me vienen a la mente dos mujeres: Lourdes y Jesusita. Ellas me retrotraen a la infancia. Pero siempre con la idea de que comida es la expresión correcta para designar aquellas preparaciones vitalizantes, sápidas y a veces voluptuosas a las que ellas me acostumbraron.

No gastronomía, ni menú, ni recetario, sino comida o, si acaso, cocina. Pero la cocina alude más al sitio, al espacio donde estas mujeres y otras como ellas trabajan, en medio de un interminable parloteo en que se tratan asuntos de vida o muerte: “fulana está embarazada”, “mengana anda en amores con Chucho, el marido de perenceja” y otros dramas por el estilo, mientras sacan de allí humeantes y aromáticos envueltos en hojas, o coloridos arroces, o refrescantes horchatas.

En realidad la cocina es una especie de templo femenino donde ofician estas sacerdotisas del buen gusto y de la restauración vital. Yo supongo que siempre ha sido así, en todas partes, o debiera serlo”.

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