Noticias de Cali, Valle y Colombia - Viernes 31 de Octubre de 2014

Violentas disputas entre bandas criminales desangran a El Dovio, Valle

El pueblo es un trofeo para ‘Machos’ y ‘Rastrojos’. Asesinan a dos hermanos del Alcalde en menos de una semana. ¿Por qué pelearse un municipio de cuatro calles?

Por: Redacción de El País Lunes, Octubre 8, 2012
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% de los integrantes de bandas criminales que delinquen en El Dovio serían de bandas criminales, según estiman las autoridades.

Violentas disputas entre bandas criminales desangran a El Dovio, Valle

El Dovio desde años ha cargado una cruz de violencia por la disputa entre dos bandas del narcotráfico: ‘Machos’ y ‘Rastrojos’. Luego de mayo de este año los asesinatos se dispararon: la semana pasada mataron a dos hermanos del Alcalde.

Elpaís.com.co | Jorge Orozco

Unas 50 personas caminan detrás del carro fúnebre. Son las 4:00 p.m. del jueves 4 de octubre. El grupo se dirige hacia el cementerio para enterrar el cuerpo de Carlos Matallana. El hombre, de 70 años, tuvo una muerte natural: una rareza por estos días en un pueblo llamado El Dovio, el mismo donde en 36 horas dos hermanos del Alcalde fueron asesinados a bala.

Antes, morir así, como Matallana, no era extraño en este municipio del norte del Valle. Pero en los últimos cuatro meses los habitantes ya no recordaban cuál fue la última muerte sin violencia. En la funeraria comentan otro caso: el de Teresita, una mujer de 80 años que falleció por una enfermedad hace una semana.

Desde entonces no hay memoria de fallecimientos así, apacibles, ocurridos en una cama, por causas naturales. En cambio, en El Dovio los pobladores hablan de asesinatos, disparos, en el parque, el andén de una calle, la esquina de la casa, el altar de la iglesia.

“Tierra del futuro”

El Dovio está a unas tres horas y media de Cali. Para llegar hasta allí se debe ir a la terminal del municipio de Roldanillo y tomar una buseta que sale cada media hora y en 50 minutos está en el pueblo encerrado por montañas.

El aviso dice “Bienvenidos El Dovio, la tierra del futuro”. Las letras ahora son casi una adivinanza, el óxido ya se ha comido parte de la pintura. El Dovio no luce diferente a otros pueblos del país: una plaza principal, una iglesia, una funeraria, un cementerio, una estación de Policía.

Este jueves hay unos cuantos militares repartidos en las calles. Su presencia se debe al asesinato de los dos hermanos del Alcalde: uno el domingo, Fredy Guzmán, y otro el martes, Uriel Guzmán, en pleno velorio del primero. Pero en el municipio sólo permanecen los diez policías que cuidan a cerca de 12.000 habitantes: uno para cada 1.200.

En la puerta de la Alcaldía, un edificio de dos pisos al que se puede acceder tan fácil como al parque, hay hombres vestidos de civil, cuerpos musculosos, parecen hablar en clave. Son policías de la Sijín de Roldanillo que llegaron hasta el pueblo para investigar los homicidios.

Aparte del aumento de la presencia de las autoridades, que es una novedad en el pueblo donde no hay Fiscalía ni CTI ni Medicina Legal, es un día cualquiera en El Dovio: mujeres conversan en la plaza principal, niños juegan con las hojas que caen de los árboles altos del parque, hombres recorren en motos ruidosas las calles y miran con gestos poco amigables. Los habitantes dicen que eso es normal.

En el municipio donde las muertes naturales se han convertido en una rareza, no resulta extraño que algunos tipos vigilen a cada visitante y los sigan hasta que abandonen el pueblo. ¿Quiénes son? ¿Qué cuidan? Esa historia se contará luego.

En El Dovio la violencia no es nueva: solo entre el 2005 y el 2010 ocurrieron 72 homicidios, según un reporte del Instituto Nacional de Medicina Legal. El año pasado ocupó el cuarto puesto en la lista de los municipios más violentos del país.

Sin embargo, el pueblo parecía haberse recuperado. Desde enero hasta mayo del 2012 no se presentó un solo homicidio. El Alcalde hablaba de un trabajo coordinado de las autoridades, los habitantes salían tranquilos a la calle, los periódicos resaltaban la buena racha. Sólo que los crímenes regresaron para recordarle al pueblo su pasado. Primero fue el asesinato de dos jóvenes; luego, en plena iglesia, hombres armados mataron a una mujer de 67 años. Se trataba de Nelly Perea, prima del fallecido exalcalde Henry Rodríguez Perea (cuñado de Iván Urdinola).

De allí, la muerte de Luz Edith Ocampo, asesinada en una estación de gasolina; el crimen de Ómar Lotero, un discapacitado atacado a tiros cuando tomaba el sol en un andén, y otros más: desde mayo hasta la fecha van 11 asesinatos, según la Alcaldía. El 2011 terminó con 14 crímenes.

En la funeraria del pueblo, uno de los trabajadores, que a principios de año sólo atendía casos de muertes naturales, tiene una explicación para el temor que se ha propagado como una plaga. Más allá del número de homicidios, dice, lo grave es la osadía que han tenido para asesinar en cualquier esquina, a la luz del día, a personas tan reconocidas, tan queridas. Es que cómo van a matar a doña Nelly, a don Omar, a los hermanos del Alcalde.

Entre familia

En la cima del cementerio del pueblo hay un lugar que parece tener los cuidados del jardín de un monasterio. En un terreno cercado con una reja negra y cuatro pinos hay ocho tumbas, cada una tiene un jarrón de cristal adornado con anturios rojos que lucen como recién cortados.

Iván Urdinola Grajales. 02 de febrero del 2002. En el sitio está enterrado el hombre oriundo de El Dovio que creó su propio imperio del narcotráfico: el Cartel del Norte del Valle. Allí, donde terminó la vida del capo, empieza a entenderse la tragedia que persigue a este pueblo.

En los años 80 el jefe del clan Urdinola eligió a su ciudad natal como el epicentro de su negocio ilícito. No le fue fácil llegar. Desde los años 50 El Dovio se había convertido en, quizá, el pueblo más impactado por la guerra política. La disputa entre Liberales y Conservadores dejó decenas de muertos. Sin embargo, Urdinola y su familia llegaron a imponer su ley.

El narcotraficante creó un poder que ni siquiera perdió al ser capturado en abril de 1992 en su finca; desde la cárcel Urdinola controlaba todo en El Dovio, decidía quién llegaba a la Alcaldía y quién no. Cuentan en el pueblo, que el capo mandaba hasta en la vida personal de los habitantes. El que no pagaba sus deudas, el que robaba, el que engañaba a su pareja; todos debían responder ante aquel hombre que parecía un juez supremo. Y su muerte desató una guerra que aún no termina.

Resulta que sus dos hombres de confianza se dividieron, se odiaban a muerte, prometieron exterminarse: Wílber Varela, alias Jabón, creó un grupo de sicarios llamado ‘Los Rastrojos’ para enfrentar a Diego León Montoya, alias Don Diego, quien a su vez formó su brazo armado: ‘Los Machos’. Desde el 2003 El Dovio se convirtió en un trofeo para estos grupos. En un comienzo, ‘Los Machos’ tenían el poder y continuaron controlando la política: desde 1998 hasta el 2011 la Alcaldía de El Dovio se la turnaron solo tres hombres: Henry Rodríguez, Luis Fernando Morales y José Gustavo Padilla.

Luego de la captura de ‘Don Diego’, en el 2007, algunos ‘Machos’ se entregaron, entonces ‘Los Rastrojos’ ganaron poder en el municipio. Habitantes y políticos, bajo la promesa de no revelar sus nombres, confiesan que desde hace unos dos años este último grupo es dueño del pueblo.

Las últimas elecciones fueron la prueba de fuego para las dos bandas. En marzo del año pasado el candidato Luis Fernando Morales, quien ya había sido Alcalde, fue asesinado por un hombre que le tiró un ladrillo en la cabeza. Luego, en un consejo de seguridad en agosto del 2011, el exalcalde Gustavo Padilla, que tenía como candidato a Orlando Muñoz, afirmó delante del Ministro de Defensa que Miguel Guzmán, en ese entonces aspirante, tenía nexos con ‘Los Rastrojos’, pues su hermano Fredy (asesinado el domingo pasado) trabajaba para ese grupo.

Pese a las acusaciones, Guzmán ganó la Alcaldía y para muchos, al menos de forma simbólica, eso quería decir que ‘Los Rastrojos’ tenían -por primera vez en muchos años- el poder. Sin embargo, el Alcalde ha insistido en que él no tiene ningún nexo con esa banda, aunque reconoce que el asesinato de su hermano habría sido por la cercanía con este grupo. En el municipio se rumora que ‘Los Machos’ no piensan dejar que Guzmán siga en el poder.

De todas formas, una de las hipótesis más fuertes que explicaría las recientes muertes en el municipio sería el regreso de ‘Los Machos’, quienes apoyados por ‘Los Urabeños’ intentan retomar el control.

¿Cómo? Las autoridades afirman que cerca del 80% de los últimos homicidios en El Dovio tiene que ver con ajustes de cuentas. Afirman que en el pueblo están matando a todo aquel que debe algo. Algunas muertes serían ordenadas por ‘Los Machos’, que quieren volver, y ‘Los Rastrojos’, que no se quieren ir.

El asesinato de los dos hermanos del Alcalde y los antecedentes de homicidios de candidatos también hablarían de una violencia política. ¿Por qué ‘Los Machos’ y ‘Los Rastrojos’ se pelean a muerte el primer poder en un pueblo con un presupuesto de sólo $5.800 millones?

El personero de El Dovio, Carlos Barrera, está convencido de que los recientes homicidios no se deben a una disputa por el poder político. Insiste en que se trata de venganzas personales.

Para el general Jorge Hernando Nieto, comandante de la Policía Región 4 (Valle, Cauca y Nariño), la pelea criminal en El Dovio no es por la Alcaldía sino por su cercanía con el mítico Cañón de Garrapatas, una ruta estratégica para el transporte de droga hacia el mar pacífico.

Sólo que esta razón no sería la única: hoy el Cañón de las Garrapatas no tiene los cultivos de coca de antes. De acuerdo con la Policía, en la zona existen 95 núcleos de cultivos ilícitos, pero hay pocos laboratorios para procesar la droga, pues casi todos están ahora en el Chocó.

¿Entonces, por qué ‘Rastrojos’ y ‘Machos’ siguen interesados en El Dovio? El comandante de la Policía Valle, coronel Nelson Ramírez, tiene otra teoría: más allá de la ruta del narcotráfico, estas bandas se disputan la tierra. Desde hace muchos años, cuando el Cañón era la principal ruta de salida de droga, los capos compraron muchos terrenos. Pero con la salida de unos y otros, las fincas quedaron en manos de terceros, muchos enemigos.

Habría algo más. El coronel Ramírez dice, también, que los crímenes estarían relacionados con una disputa interna en ‘Los Rastrojos’, entre los hombres de ‘Diego Rastrojo’, capturado en junio de este año, y los lugartenientes de ‘Los Comba’.

Esta guerra se habría declarado luego de la entrega de Luis Enrique Calle Serna, en mayo del 2012, pues con los jefes en manos de la justicia, cada uno intenta demostrar el poder. Al parecer, el bando de ‘Diego Rastrojo’ está empeñado en apropiarse de todas las tierras. La teoría tiene lógica: justo desde mayo de este año regresaron las muertes violentas a El Dovio.

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