Juan Martín Caicedo, presidente de la CCI, dice que el Mininterior patrocina surgimiento de comunidades a lo largo de la vía. Trabajos podrían paralizarse.
En las obras de la vía se prevé una inversión de $682.470 millones. Las obras las contrató el Invías. En total son 688 los predios que están en litigio con las comunidades asentadas a lo largo de la carretera.
Aunque la doble calzada al puerto de Buenaventura es hoy el proyecto vial más importante para la competitividad del país, el mismo podría paralizarse, debido al surgimiento casi diario de comunidades que reclaman posesión de tierras a lo largo de la carretera.
Ante la gravedad del problema, ya que varios de los tramos presentan atrasos en su ejecución, el presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, Juan Martín Caicedo Ferrer, sostiene que a ello ha contribuido el manejo y patrocinio político que le está dando a esas comunidades el Ministerio del Interior.
Recalca que la descoordinación total existente entre las carteras del Interior y de Transporte ha sido la responsable directa de esa situación, que pone en riesgo la terminación de los trabajos en esa arteria vial.
El Director del Inco (Luis Fernando Andrade) está hablando de la necesidad de invertir algo así como $40 billones para poner al día la red vial del país, lo mismo que los ferrocarriles. Pero no se trata de mirar lo que habrá que invertir en el futuro, sino de finalizar las obras que vienen de atrás.
De hecho, ya hay tres obras contratadas a través de concesiones para poder llegar fácilmente desde Bogotá a la Costa Caribe.
Sin embargo, lo importante es que ojalá en un día no muy lejano tengamos un corredor totalmente articulado entre Bogotá y Buenaventura, incluyendo las obras del túnel de La Línea. Por eso insisto en que lo prioritario es terminar lo que está contratado.
Hay grandes dificultades y graves obstáculos en los accesos finales al Puerto. Todos sabemos que se están construyendo allí cuatro tramos de carretera bajo igual número de contratos de dobles calzadas. Algunos de esos contratos andan muy bien.
Un ejemplo es el avance del 80% en el tramo Altos de Zaragoza-Triana, mientras en un 75% se encuentra el trayecto Triana-Cisneros. Se trata de contratistas que están realizando bien su tarea.
Pero tenemos que ser conscientes de que más que invertir mucho dinero, lo que se necesita es gestión del Estado para concluir estas obras.
Uno de estos tramos: Cisneros-Loboguerrero, está afectado por un mal manejo de interlocución dentro del propio Estado. No es comprensible, lo digo con gran franqueza y dolor de vallecaucano, el hecho de que el Ministerio del Interior siga reconociendo y legitimando comunidades afrodescendientes que están surgiendo de manera recurrente a lo largo de la vía, a pesar de que inicialmente no hacían parte de la zona de influencia del proyecto.
La falta de liderazgo y de coordinación entre los ministerios del Interior y del Transporte nos ha llevado a la conclusión de que la carretera podría paralizarse del todo por este problema.
Mientras estos inconvenientes con las comunidades no se resuelvan en las altas esferas del Estado vamos a tener problemas más serios en el futuro.
Esa aparición frecuente de comunidades patrocinadas por el propio Ministerio del Interior, ha creado dificultades para terminar los trabajos.
Falta una gestión rápida entre el Estado y los contratistas porque el origen de la demora en otros tramos como Citronela-Altos de Zaragoza, es un problema de predios que no está resuelto.
Creo que sí. Allí hay seguramente un ingrediente político. Y lo digo también con franqueza: infortunadamente de buena o de mala fe, o por razones de ingenuidad, el Ministerio del Interior ha caído en ese juego político. Y lo menciono especialmente en relación a las obras en el trayecto de Cisneros a Loboguerrero. Es incomprensible que cada día aparezcan más comunidades y que las mismas estén recibiendo la bendición y el reconocimiento como tales por parte de esa cartera. Es el Estado contra el Estado.
Mire usted como muchas veces pensamos que el problema es de plata, y no es así. Falta una mejor coordinación entre los ministerios del Interior y de Transporte.
Si esto no se resuelve vamos a quedar mal ante la comunidad internacional y el mundo cuando entre en vigencia el TLC con los Estados Unidos y lleguemos a la conclusión de que no hay accesos fáciles y expeditos al puerto de Buenaventura.
Sí. Un oso internacional. Nosotros siempre desde la Cámara de la Infraestructura fuimos partidarios de que se firmara el TLC para que Colombia apure el paso y lo utilice como un pretexto o referente para superar sus rezagos en esta materia. Haber detenido la aprobación del tratado por cinco años, por el hecho de tener un déficit en infraestructura, es de pronto haber incurrido en el riesgo de que nunca lo hubiéramos firmado.
Sugerimos una estrategia de choque en tres frentes: el primero, acceso a los puertos, y allí debe haber una decisión de Estado contra las interferencias en la doble calzada a Buenaventura.
En segundo lugar se deben terminar los corredores arteriales, y nos llama la atención que el Gobierno no esté pensando ya en la construcción del segundo túnel en La Línea. Aquí se falló al proyectar un túnel de ida, pero no de venida para evacuar las mercancías en doble acceso. Es un túnel unidireccional con un par vial que hará menos competitivo al tráfico de carga de importación que el de las mercancías de exportación.
Y en tercer lugar, se debe impulsar el transporte multimodal, es decir, articulado con ferrocarriles, carreteras y la navegación fluvial. Los países y continentes que son competitivos, y que tienen tratados de libre comercio, poseen este sistema.
En Europa, por ejemplo, el 60,5% de la carga se mueve bajo esta modalidad, mientras en Colombia es apenas el 1,5%. Esa falta de articulación genera elevados costos para las empresas, en especial para mover grandes cargas como el carbón.
Hemos recomendado ese proyecto. Entre más facilidades para llegar a Buenaventura, mucho mejor. Al desplazar carga desde Cali por esa vía ganaríamos mucho terreno. Pero aquí lo que debe es repriorizar las inversiones. Es decir, darle importancia a las inversiones de este plan estratégico de vías que ha propuesto el Gobierno, y que nos haría quedar bien en el TLC con los Estados Unidos.
Para nosotros es indispensable respetar las opiniones que nuestros lectores expresan.
Por ello te pedimos no hacer comentarios que agredan a otros usuarios.
Para opinar, debes ser un usuario registrado. o regístrate.