Cuando se conoce que el 41% de los asesinatos cometidos en Cali el año pasado se debieron a venganzas personales, y que en su mayorÃa nacieron de momentos de rabia por detalles insignificantes, es cuando se entiende en buena parte el fenómeno de la violencia en la ciudad.
A Cali la tiene sitiada la intolerancia, que unida a la cultura de arreglar los problemas por la vÃa de las armas o de la agresión, sin mediar palabra, ha hecho un explosivo coctel que a diario cobra vÃctimas.
Es cuando los caleños deben preguntarse qué van a hacer para dejar de arreglar los problemas a las malas, y para evitar que el odio y el impulso se impongan a la razón.
Enseñarles sobre todo a las nuevas generaciones sobre convivencia y respeto hacia los demás es el camino para que Cali deje de ser una ciudad sumida en la rabia y para lograr que al fin los Ãndices de violencia disminuyan.

Abogado en ejercicio, especializado en Derecho de Sociedades, Comercial, Financiero y de Negocios Internacionales, con Postgrado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Económico. Catedrático de las universidades Javeriana, Valle, Icesi y Pontificia Bolivariana. Columnista de El PaÃs desde 2005.
Empresario con experiencia en el sector público y en el privado. Ex alcalde de Cali, ex presidente de Ecopetrol y ex presidente de Carvajal S.A. De profesión economista y administrador con estudios universitarios en Colombia y en el exterior. Columnista de El PaÃs desde hace varios años.
Empresario editorial,ex parlamentario por el movimiento cÃvico 4 años, en la actualidad, columnista periódico El Tiempo, hace 23 años, columnista de El PaÃs y revista Aló hace 17 años, comentarista de televisión hace 21 años todos vigentes.Es autor de un libro sobre GarcÃa Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.