Como muestra de la mejora sustancial en las relaciones bilaterales, mañana se reúnen los ministros de Defensa de Colombia y Venezuela. Con el abrebocas de la captura de dos criminales colombianos que fueron detenidos y entregados a nuestra Policía en el país vecino, en la frontera ocurrirá la cita de la cual se supone salgan resultados positivos para la tranquilidad de ambos países.
Desde el 2005 no se daban esos encuentros, pese a los graves hechos que han ocurrido en la zona fronteriza, producidos por la delincuencia de todas las clases posibles. La razón estuvo en las grandes diferencias que se presentaron entre los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, debido precisamente al interés de este último en intervenir en los asuntos internos de Colombia, en especial en lo que tiene que ver con las Farc.
Fue sin duda una relación tirante, que llegó hasta la orden de movilizar el Ejército venezolano a la frontera común, e incluyó duras y tensas sesiones de la OEA, Unasur y en cuanta entidad multilateral estuvieran los dos vecinos. Además de la presencia demostrada de las Farc y del ELN y la protección que algunas autoridades reconocidas brindaban a sus más importantes cabecillas que usaban la vecindad para evadir el acoso de las autoridades colombianas, se hablaba siempre del narcotráfico que tiene a Venezuela como una plataforma para distribuir sus productos.
La ruptura fue en apariencia superada en la reunión de Santa Marta, entre el presidente Chávez y el recientemente electo como mandatario de los colombianos, Juan Manuel Santos. Desde septiembre de 2010, las relaciones dieron un vuelco y se impuso una calma y un respeto extraño en Chávez aunque tradicional en Santos, quien recibió andanadas verbales de todo calibre cuando se desempeñó como Ministro de Defensa de nuestro país.
Ahora se produce la reunión fronteriza, con ingredientes que no pueden ser desconocidos. Se tratará del encuentro con Henry Rangel, quien ha sido acusado de tener relaciones con las Farc, en especial con su hoy jefe máximo. Y se producirá en momentos en que la frontera sigue siendo usada por la guerrilla para escapar de las autoridades colombianas. Así se hayan dado gestos del gobierno venezolano como el haber permitido la captura de ‘Martín Llanos’ y ‘Caballo’ aún no se sabe qué pasará con la extradición de ‘Julián Conrado’, guerrillero detenido hace varios meses.
Por supuesto, en la reunión se hablará de asuntos importantes para la tranquilidad común, y, como se dice en el argot diplomático, se estrecharán los lazos de amistad entre los dos gobiernos. Pero a los colombianos debe inquietarles el tipo de información que le será entregada al conocido ministro Rangel sobre temas como la persecución a la guerrilla y la posibilidad de lograr que el gobierno venezolano impida que el territorio de su país siga siendo usado como refugio para la impunidad.
Con esas observaciones, es de esperar que la cumbre de ministros de Defensa rinda los frutos que los gobiernos esperan. Que serán posibles en la medida en que se impongan la franqueza y la buena fe como principios rectores del encuentro.

Abogado en ejercicio, especializado en Derecho de Sociedades, Comercial, Financiero y de Negocios Internacionales, con Postgrado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Económico. Catedrático de las universidades Javeriana, Valle, Icesi y Pontificia Bolivariana. Columnista de El País desde 2005.
Empresario con experiencia en el sector público y en el privado. Ex alcalde de Cali, ex presidente de Ecopetrol y ex presidente de Carvajal S.A. De profesión economista y administrador con estudios universitarios en Colombia y en el exterior. Columnista de El País desde hace varios años.
Empresario editorial,ex parlamentario por el movimiento cívico 4 años, en la actualidad, columnista periódico El Tiempo, hace 23 años, columnista de El País y revista Aló hace 17 años, comentarista de televisión hace 21 años todos vigentes.Es autor de un libro sobre García Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.
Comparto lo que plantea el señor Estuario.Ya casi que suena ridiculo hablar de que "vezuela(o cualquier otro estado vecino)es refugio de los delincuentes que huyen de Colombia.Esta claro que para "huir de colombia" quien quiera que sea,primero debera burlar nuestra hipotetica vigilancia,no son los vecinos qquienes deben garantizarnos la imposibilidad que eso suceda.Es muy seguro que de darse la situacion opuesta,delincuentes venezolanos llegando a territorio colombiano,en primera instancia serian ellos,los venezolanos los culpables de que aquellos crucen sus fronteras.Y despues que se van a venezuela,quien debiera impedirles entrar de nuevo a territorio colombiano?quien tiene esa potestad?.
Real y objetivamente, lo que ocurre es que: ¿"la frontera sigue siendo usada por la guerrilla para escapar de las autoridades colombianas" O que, por tantas excenciones de impuestos y tanta evasión -¿Qué pasó con el escándalo de la DIAN?- no podemos tener un Ejército más numeroso, que pudiera bloquear, como un cerrojo, el paso de acá para allá. No es injusto pretender que esa tarea la cumplan los vecinos, el no dejarlos entrar, cuando nosotros los dejamos salir. Que ellos pongan un hombre cada 20 metros para que no les entre ni uno, cuando eso tendríamos que hacer nosotros para que no saliera ni uno. No es injusto, es, simplemente, necio, pretender que un problema que es, PRINCIPALMENTE, nuestro, queramos endilgárselo al vecino. Con el mejor propósito patriótica, al presentar las cosas de tal forma, terminamos militando en favor de las FARC.puesto que prefabricamos un conflicto al acusar, sin la menor vergüenza, a otros de no hacer, en nuestro provecho,lo que no somos capaces de hacer nosotros mismos.
Si el General Rangel Silva es o no motivo de rubor para Cháves o para el más humilde de los venezolanos, es un asunto de SOBERANÍA de ellos. Si queremos tener un MAYOR PIÉ DE FUERZA, para poder cuidar, de salida, nuestras fronteras con Panamá, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela, tenmos que racaudar mayores tributos con los cuales podamos acrecer el presupuesto y fortalecer la Partida para Soldados Profesionales. ¿Pretenderíamos, acaso, que sea allá donde se deba aumentar el pié de fuerza para poder cuidar, en nuestro provecho, a costa de un mayor esfuerzo tributario de ellos, nuestro problema conflicto armado? Sindéresis, por favor. Verguenza. Y generosidad tributaria.