La polémica en torno a si México vive una situación similar a la de Colombia durante los 80 se concentra en nimiedades, dejando por fuera lo relevante del comentario. Las diferencias pueden ser tantas como se quiera y dependen en gran medida de los aspectos que se analicen. Claro que Colombia tenía un problema de narcotráfico mezclado con el de una insurgencia armada en abierto enfrentamiento con el Estado; esto último México no lo padece. Pero la comparación de las situaciones evidencia que la violencia del narcotráfico no depende de los países, de su gobierno o de la sociedad; la estructura de la mafia y su funcionamiento se reproducen con tenebrosa similaridad.
El combate contra los cultivos ilícitos ha dejado claro que si la presión en un país termina por disminuirlos sobre su territorio, éstos crecen en una proporción similar en un país cercano. Eso no significa que la nación vecina estuviera descuidada, simplemente muestra -para el caso Colombia, Bolivia y Peru- que los Estados están en una especie de competencia y que la mínima diferencia entre sus controles se vuelve un incentivo para los narcocultivadores. Ello revela que el cultivo de la droga no está ligado a parámetros nacionales, sino a un mercado global. Hay un consumo que se suple desde cualquier territorio.
Lo que sucede ahora con México es algo similar, pero más trágico. Los esfuerzos sostenidos de Colombia por combatir el narcotráfico lograron hacer de éste un negocio muy difícil en el contexto nacional y la consecuencia propia de la economía de mercado es que los comerciantes se han desplazado. México resultó un destino ideal por su cercanía con la frontera norteamericana -principales consumidores- y porque ya existían vínculos entre los mafiosos colombianos y los mexicanos, pero bien hubiera podido ser cualquier otro país. No se trata de que México no tuviera suficientes controles. Ningún país está preparado para que las mafias se instalen. Caen como una bomba, son una sorpresa y no importa el grado de desarrollo institucional, el padecimiento es similar.
Los Estados dependen de un pacto social según el cual la mayoría está dispuesta a respetar la ley. La realidad fáctica es que ningún Estado, por poderoso que sea, está en capacidad de contener la rebeldía social. Las mafias ponen a prueba la estructura institucional. Nadie puede estar preparado para sus embates, porque los alcances de su poder corruptor son desconocidos hasta que se instalan. Por supuesto, es una guerra larga que termina por ganar el Estado. No importa cuantos policías o ministros asesine la mafia, siempre habrá otros. El Estado muestra su naturaleza inagotable y termina por derrotar a los individuos. Pero es una guerra larga, sangrienta y muy costosa socialmente.
Ahora tiene el turno México y con seguridad derrotará al narcotráfico. Pero éste flagelo renacerá en algún otro país. No es aceptable que el mundo insista en estos sacrificios simbólicos de las sociedades en desarrollo. Iremos traspasándonos las mafias de frontera en frontera sin final. Debemos aceptar que esta es una guerra que no termina y ello exige pensar seriamente en la legalización.
Si con los recursos que se financia la guerra contra las drogas se implementaran campañas para reducir su consumo, los resultados serían contundentes y se evitaría la inmolación de varios países.

Abogado en ejercicio, especializado en Derecho de Sociedades, Comercial, Financiero y de Negocios Internacionales, con Postgrado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Económico. Catedrático de las universidades Javeriana, Valle, Icesi y Pontificia Bolivariana. Columnista de El País desde 2005.
Empresario con experiencia en el sector público y en el privado. Ex alcalde de Cali, ex presidente de Ecopetrol y ex presidente de Carvajal S.A. De profesión economista y administrador con estudios universitarios en Colombia y en el exterior. Columnista de El País desde hace varios años.
Empresario editorial,ex parlamentario por el movimiento cívico 4 años, en la actualidad, columnista periódico El Tiempo, hace 23 años, columnista de El País y revista Aló hace 17 años, comentarista de televisión hace 21 años todos vigentes.Es autor de un libro sobre García Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.
excelente escrito Paloma las mafias so se trasladan esta vez le toco a Mexico, que en mi opinion creo que es un pais mas fuerte que colombia en cuanto a como se destruyen. se matan y matan. en forma indiscriminada. est es peor que en colombia en la era de Pablo Escobar. o me equiboco?
la clave para solucionar el problema ud lo expone muy bien!!!! LEGALIZACION!!! y que todos los recursos que se utilizan en represion de este delito que son inmensos se utilicen en programas de prevencion!!,claro que para que esta idea prospere se requiere la consolidacion de un bloque unido LATINOAMERICANO reclamando la legalizacion para poder vencer la resistencia del tio sam que como uribe piensan que este problema se soluciona a punta de control policivo y envenenando nuestras tierras con fumigaciones que solo dejan desolacion y cuestionables resultados!!!!
el problema básico es que las élites gobernates de estos paises persisten en la prohibición ignorando la abundante evidencia científica , histórica y económica que demuestra la necesidad de reglamentar el uso de las sustancias como se hizo en su debido momento con el alcohol. corresponde a los sectores mas adelantados de la sociedad ilustrar en este sentido, propiciar el debate y presionar al gobernante. nuestro pais ha pagado una alta cuota de sangre y miseria por una regla absurda. afortunadamente para nosotrsos y tristemente para los hermanos mejicanos la mafia de ellos amenaza directamente la estabilidad de la frontera sur de los gringos lo que seguramente los moverá tarde o temprano a discutir ewl asinto de la legalización o someter a la frontera a un nuevo vietnam cosa improbable pues les tocaría por priemra vez afrontar la guerra en su suelo y biern es sabido que ellos hacen la guerra a distancia y con soldaditos pobres, negros y latinos.
En Colombia los mafiosos se trasladan: del congreso a la Picota y del Paracio de Narquiño a la Universidad de Georgetown.
Muy buena columna. Si, la legalizacion es el unico camino, solo que para eso, USA debe tomar la iniciativa y no lo va a hacer porque ellos no son los que tienen la guerra alla, es mas, ellos mantienen la guerra en estos paises, por un lado venden las armas para combatir el narcotrafico y por el otro, consumen casi toda la droga que se produce en los mismos, asi que ganan por punta y punta. De esa forma, nunca se va a acabar el negocio, a no ser que la guerra se vaya para el pais de ellos, asi conocerian el horror de tener que convivir con los mafiosos y rapidito legalizarian para acabar con el problema. Definitivamente, los gringos son una plaga maldita.
LA GUERRA DEL NARCOTRÁFICO YÁ TOCÓ LA PUERTA DE LOS GRINGOS POR EL PATIO DE ATRÁS. los narcos mejicanos tiene un poder mayor que el estado mejicano y amenazan seriamente los estados gringos de frontera con su poder económico y corruptor. llegó la hora de que los gringos debatan el problema . nosostros ponemos los muertos y sacrificamos el desarrolo de 40 años por una medida estúpida y antitécnica commo es la prohibición y los gringos se caaaagan dde la risa aspirando nuestro producto estrella .
Excelente columna, mis mas sinceras felicitaciones!
AQUI VIENE LA VERDAD:El gobierno estaudinense deberia producir para abastecer su propia demanda, pero como en este pais todo sale tan costoso, localizaciones, materia prima e insumos,tierras, campesinos,transportacion,vendedores, publicistas , E IMPUESTOS (TAXES), el producto final se encareceria, por lo tanto, ELLOS prefieren que lo produzcan otros y ellos quedarse solamente como compradores. No se maten tanto pensando, ! EN LA USA NO PASA NADA!. Lo que deberia permitirse en los paises que la producen, es que no fuera ilegal producirla, se abriria un mercado grande donde los beneficiados serian muchos, asi se pararia de hablar pestes de los narcos, la sociedad entera tendria libre albedrio si consume o no y los amantes de las libertades estarian felices.
si es muy veridico, pero la abaricia de los politicos no va a permitir que esto suceda, pues la verdad es que una gran mayoria de ellos se venefician economicamente de estas mafias.
llevo viviendo muchos anos fuera de colombia y me he dado cuenta de tantas cosas que suceden debido a que he estado involucrado con personal de embajadas y consulados, los cuales muy orgullosamente cuentan lo bien que les ha hido con la mafia.
carlitos: y esos contactos no le han servido para mejorar la ortografía ?
¿Avaricia ...?
Es verídico el argumento que expone la excelente columnista.