La nueva era económica donde los capitales por sí mismos son capaces de generar valor supone desafíos. La teoría económica tradicional sostenía que la creación de valor surgía de la combinación de los medios de producción, el trabajo y el capital. En las interpretaciones marxistas la propiedad de los medios de producción les permitía a los capitalistas arrebatarle al proletariado la plusvalía (el aumento de valor en la mercancía que surge de la transformación de la materia prima a través del trabajo). El trabajador era explotado, pues perdía aquello que su trabajo había producido y recibía solamente un salario de subsistencia.
Hoy en día la gran generación de riqueza no se causa en las empresas o en la propiedad de los medios de producción, ahora existen los capitales financieros; colocados en una capa superior, financian y especulan sobre el sector empresarial y crean valor para sus dueños.
La venta de acciones de las empresas se inicio como un mecanismo eficiente para financiar las necesidades de capital. Los dueños del capital invierten en las empresas a través de títulos que fragmentan la propiedad, y se constituyen en dueños teóricos; que no interfieren mucho en la administración, pero participan de las utilidades que se producen. El mercado financiero ha venido cambiando las condiciones, ahora las inversiones tienen en cuenta, también, la especulación sobre el precio accionario. La oferta y demanda de acciones alteran el precio tanto o más que el comportamiento de las utilidades. El mercado además permite la transacción de bienes en el futuro, especular sobre sus precios y sus cantidades. Aquel ejercicio es capaz de alterar, incluso, el precio de los bienes reales.
Los capitales circulan y se invierten y en ese solo movimiento generan valor. Se trata de un fenómeno que cambia radicalmente el contexto de la economía. Las categorías marxistas caen en desuso, pues la propiedad de los medios de producción es mucho menos significativa que el capital y su circulación.
Se trata de una capa superior a la infraestructura y superestructura marxista. Las consecuencias que esta nueva conformación económica supone están apenas iniciándose. Los grandes capitales, además, rompen las fronteras de los Estados nacionales. Entran y salen; su desplazamiento otorga nuevas oportunidades de desarrollo y al mismo tiempo es capaz de distorsionar la política monetaria de economías emergentes. Esta nueva forma de generar riqueza nos exige repensar el proceso de desarrollo, pues el mundo que nos espera se aleja ya de ese paradigma. Los Estados nacionales se vuelven insuficientes para regular una economía trasnacional que rompe cualquier posibilidad de tributación incisiva e impide las políticas de redistribución de la riqueza. Es muy posible que la concentración de los capitales conduzca a mayores desigualdades sociales. Los volúmenes de la concentración del capital irán eliminando la posibilidad de que otros agentes tengan acceso.
Paralelamente, en términos de la búsqueda de la libertad que inspiraba al pensamiento marxista, aparece como una oportunidad para liberar al sujeto de aquellos trabajos alienantes, y aun así mantener las economías en plena producción. Si el mundo es capaz de comprender este nuevo fenómeno económico y direccionarlo para que su crecimiento sea benéfico para todos habremos dado un nuevo paso, que da las ventajas del comunismo y las libertades del capitalismo.

Abogado en ejercicio, especializado en Derecho de Sociedades, Comercial, Financiero y de Negocios Internacionales, con Postgrado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Económico. Catedrático de las universidades Javeriana, Valle, Icesi y Pontificia Bolivariana. Columnista de El País desde 2005.
Empresario con experiencia en el sector público y en el privado. Ex alcalde de Cali, ex presidente de Ecopetrol y ex presidente de Carvajal S.A. De profesión economista y administrador con estudios universitarios en Colombia y en el exterior. Columnista de El País desde hace varios años.
Empresario editorial,ex parlamentario por el movimiento cívico 4 años, en la actualidad, columnista periódico El Tiempo, hace 23 años, columnista de El País y revista Aló hace 17 años, comentarista de televisión hace 21 años todos vigentes.Es autor de un libro sobre García Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.
excelente comentario Paloma nunca terminaremos de estudiar. para poder estar al dia.felicitacines.
“ahora las inversiones tienen en cuenta, también, la especulación sobre el precio accionario”. Qué pena Paloma, tú misma lo mencionas, pero después de tener casi resuelto el problema, movida por un afán ideológico, te enredas en una maraña argumentativa que, habiendo resuelto el problema desde el principio llegas a un final completamente erróneo. La especulación, mal llamada “industria financiera”, no solo no añade valor real a la economía, sino que lo que altera, son los números de papeles o “monedas”, que no tienen respaldo real ni certidumbre de su verdadero valor. Es el mayor engaño de la historia y como usted misma lo dice, es el camino más corto y directo para despojar a la mayoría y poner todo en manos de una minoría de criminales, los especuladores y sus cómplices en el estado. Esta aberración no garantiza el éxito de ninguna ideología, es el mayor peligro que afronta la civilización y como está muy bien disfrazado el proyecto, se puede engañar a algunos irremediablemente, pues siendo movidos por la pasión ideológica y no por los sabios métodos de la lógica, solo caerán en cuenta cuando los tengan colgados en el matadero.
humm la bella paloma hoy nos pasea por el complicado mundo de la Bolsa de Valores, Stock Market, Wall Street etc., haciendo apuntes valiosos sobre el ascenso de las economias que se van poniendo de moda y a la delantera de las otras basado en sus inversiones, inversionistas,deudas, ganancias y riesgos. No debes olvidarte Palomita que tambien los llamados paises socialistas, comunistas, izquierdistas, autoritaristas,antidemocraticos, estan engranados en el mismo sistema capitalista .
Felicitaciones, su editorial ha sido bien investigado y por ende muy completo.
excelente columna, hacia alla es donde se debe apuntar, hacia un capitalismo con sentido social. un saludo.
Excelente análisis. Bien estudiado el tema.
sin fuerza de trabajo,no hay riqueza!!!,he dicho!!!
Según los eufemistas mediáticos del neoliberalismo depredador, el oro es oro bajo cualquier forma que se presente. Por eso los mejicanos deberían agradecer, e incluso pagarle a la petrolera que causó el mar negro por haber enriquecido aún más el oro azul -el agua- del golfo de Méjico mezclandolo con el oro negro, -el petróleo-, vertido por la fuga de la plataforma. Para justificarlo solo basta cambiar un poco la fórmula química del agua: H2Oil
¿Que la fuga acabó con la riqueza y la fauna marina del golfo? !Esos son simples efectos colaterales del capitalismo, sin ninguna importancia!
Una anécdota cruel: En el gobierno de Uribe se presentó ante el ministerio de agricultura un humilde campesino desplazado y le preguntó al funcionario:
-¿Es verdad que el gobierno le está dando tierra a los campesinos?
-Si, señor, pero... ¿trajo una bolsa para llevarla?
Eso resume las "bondades" y la "generosidad" de los gobiernos y los periodistas apologistas del neoliberalismo.
que comentario mas estupido! igualito de estupido que el jsuticerdo.