A mediados de siglo pasado la moda era fundar periódicos impresos. Así nacieron todos los que han sobrevivido y durante décadas han construido la información y marcado la opinión del país. Grupos de amigos se reunieron en Barranquilla, Medellín y Cali para darle vida a El Heraldo, El Colombiano y El País, por ejemplo. Hoy la realidad es distinta: la WEB es el medio. En ésta se puede producir información, circular datos, compartir amigos, universalizar el conocimiento y, obviamente, construir proyectos periodísticos, como el que acabamos de iniciar un grupo de colegas, bajo mi dirección, y apoyados empresarialmente por Adriana Bernal. La revista digital www.kienyke.com que busca mostrar a través de reportajes y crónicas el lado humano de la información.
Ya había descubierto el encanto y la potencia de facebook. Entré en éste, con cierto escepticismo y desconfianza por ser un medio de contacto social propio de las nuevas generaciones, en el que uno no deja de sentirse intruso, porque no nos pertenece. Quería comprobar su efectividad en una tarea amable: ubicar viejos amigos de los tiempos, ya lejanos, del colegio en Cali. Y ¡oh sorpresa! Tengo más de 1.000 amigos rescatados del olvido, del pasado, de afectos adormecidos, del colegio, de la universidad, de viejos oficios, de amigos que estaban literalmente perdidos en distintos lugares del mundo. Cada uno resurge con su historia de vida, carpetas que se abren con las fotos familiares, contando de paseos y de viajes, de experiencias. Imágenes signadas por el trazo del tiempo.
El ejercicio es tan fascinante que el tiempo de la vida no alcanzaría, imposible restablecer contactos para volver a compartir con tantas personas queridas, conocidas en el trasegar de los años, dispersas por el mundo, sino fuera por esta impresionante herramienta tecnológica.
Entiendo ahora el significado de las largas horas de niños, adolescentes y jóvenes frente a las pantallas de sus computadores, buscando compañía en facebook. Buena compañía para quienes crecen solitarios, en familias de uno o dos hijos, con papás ocupados y ausentes, sin vida de barrio o vecindario, en las grandes urbes de este mundo globalizado e impersonal que aísla en medio de las multitudes. Los tertuliaderos y los cafés de antes son sustituidos por los chats nacidos del encuentro virtual que ambienta debates y discusiones.
El poder de convocatoria, a otro nivel, es enorme. Su capacidad de movilizar alrededor de intereses y causas comunes, como ocurrió en febrero del 2008, cuando el entusiasmo y la convicción de dos muchachos con un mensaje simple, “Un millón de voces contra las Farc”, hicieron reaccionar al país, logrando que 4 millones de personas salieran a la calle en 193 ciudades del mundo y abrieran la puerta a la liberación de los secuestrados.
Igual sucedió con la Ola Verde de Antanas Mockus y la elección presidencial de Barack Obama. La fuerza de las redes sociales en sólo cinco años es abrumadora, con cerca de 350 millones de personas en el mundo interactuando en facebook. Todas movidas por un único afán: estar conectadas. La obsesión del Siglo XXI. Así que abusando de este espacio, invito a mis queridos lectores a escribir www.kienyke.com y descubrir el placer de saber más.

Abogado en ejercicio, especializado en Derecho de Sociedades, Comercial, Financiero y de Negocios Internacionales, con Postgrado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Económico. Catedrático de las universidades Javeriana, Valle, Icesi y Pontificia Bolivariana. Columnista de El País desde 2005.
Empresario con experiencia en el sector público y en el privado. Ex alcalde de Cali, ex presidente de Ecopetrol y ex presidente de Carvajal S.A. De profesión economista y administrador con estudios universitarios en Colombia y en el exterior. Columnista de El País desde hace varios años.
Empresario editorial,ex parlamentario por el movimiento cívico 4 años, en la actualidad, columnista periódico El Tiempo, hace 23 años, columnista de El País y revista Aló hace 17 años, comentarista de televisión hace 21 años todos vigentes.Es autor de un libro sobre García Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.
ehhh.... ami me parece perfecto... todo lo que tenga que ver con la tecnologia llama mucho mi atencion.... y para mi mereces un 10
No sean tan crueles!! la viejita se reencaucho que llaman y utiliza el "botox facebook" para salir adelante al paso de tamaña metida de patas en estos dias con los jovenes. Bueno, hay que darle su oportunidad, de todas formas todos nos la merecemos. De otra parte, que bueno lo de la revista, vamos a analizarla, ojo debe ser rentable, pero me imagino que ya tiene sus asesores para ello y espero de corazon que los tenga para que no vaya sufrir una desilucion y amarga experiencia con la OLA INTERNET! Exitos!
Felicitaciones y ojala le vaya bien con su nueva revista virtual, espero que le ocupe bastante tiempo y deje esta columna pronto, para asi no tener que leer mas su asqueroso sesgo politico. que pena que su talento no lo use para ser imparcial y cumplir con el cometido de un verdadero periodista. suerte en esta aventura!
Dios bendiga la Web. Respecto al Feisbuc, mi hermana mayor ( modelo 70 )me comentó algo que es muy cierto, ella también al igual que la columnista, se reencontró con viejos amigos, vió sus fotos, los viajes, las celebraciones, el paso de los años, a algunos les dejó un comentario ( saludito, como dicen en esa red ), y no fue más, eso de estar medio día conectado al chat, cambiando la foto de perfil, comentando el estado de ánimo, respondiendo encuestas triviales y frivolas, eso es para niños y adolescentes, sin desconocer porsupuesto la enorme capacidad de convocatoria que tienen las redes sociales, incluyendo enfermos sexuales, extorsionistas etc.
Muy buena la revista... es algo diferente sin recurrir a tretas para hacerla atractiva al lector. La felicito por su labor como directora de la misma y por allí estaré pasando, pues desde ya la marque en mis favoritos