Suscripci�n de Impreso
Fecha: cerrar
Cali, Colombia - Miercoles 23 de Mayo
Regístrese
cerrar Seudónimo o email: *

Contraseña: *

Opinión

opinion | columna |  julio-cesar-londono - Abril 06 de 2011 - 19:37

El oro y los libros

Una de las cosas que le envidio al primer mundo es el precio de los libros. Hace unos años era frecuente ver en librerías grandes de Europa, como las de la cadena Fnac, diez filas de personas en sus diez cajas registradoras, en cada fila cuatro o cinco clientes, y cada uno con una canasta con varios libros, como si fueran panes. En el 2003 un libro costaba en Europa la décima parte de lo que costaba en Colombia; unos dos o tres euros de hoy. Ahora las cosas han cambiado allá, hay menos cajeras y las canastas ya no se usan, situación que no deja de producir ese mórbido frescor que corre cuando se quiebra un rico. Pero la dicha no es completa: en el primer mundo el libro sigue siendo mucho más barato que en estos pobres lares.

Lo cierto es que los libros no han sido baratos nunca. En la Antigüedad, el precio más alto por un libro se pagó en la Biblioteca de Alejandría. Un día que el faraón Ptolomeo III Evergetes se ufanaba de las espléndidas colecciones de la Biblioteca, el nuevo bibliotecario, el griego Demetrio de Falero, le aguó la fiesta: Falta Esquilo, dijo. Entonces el faraón mandó una delegación a Atenas a pedir prestado el ejemplar único y sagrado del trágico que conservaban los griegos en el templo de Artemisa, pero los sacerdotes sólo accedieron cuando el faraón depositó una fianza de quince talentos. Para darnos una idea del tamaño de esta suma, Víctor Hugo nos dice que con ella podían comprarse siete caballos de carreras o treinta esclavos nubios (William Shakespeare, capítulo IV). Al faraón no le importó perder los talentos, se quedó con Esquilo e inauguró la fea costumbre de no devolver los libros.

En la Apología de Sócrates, Platón dice que los jóvenes pueden conseguir por un dracma o menos Sobre la naturaleza, un libro de Anaxágoras que les recomienda. Un dracma de la época, traduce Karl Popper (En busca de un mundo mejor), “equivale a una o dos libras esterlinas de 1984”. Con el debido respeto, creo que Platón exagera. Un dracma es un precio muy bajo para una ciudad que, como Atenas, tenía un mercado de libros mucho más pequeño que el de la Roma del Siglo I d.C.

En este mismo siglo, “una hoja de papiro costaba 35 dólares de 1989 en Egipto, y mucho más en el extranjero, donde tenían que importarlo” (Peter Watson, Ideas, una historia intelectual de la humanidad).

El libro de epigramas de Marcial (70 páginas) se vendió en la Roma del Siglo I por 24 sestercios. Marcial mismo explica que “es posible conseguir una cena de garbanzos y una mujer por un as cada una”. Si tenemos en cuenta que cuatro sestercios hacían 18 ases, resulta que era posible agenciarse 54 cenas de garbanzos y 54 noches de amor por el precio de una copia del libro de epigramas de Marcial. Restaría por dilucidar si es que los garbanzos eran muy caros o las mujeres muy baratas en la Roma de entonces, pero éste es otro asunto. En cualquier caso, era un libro costoso: por lo menos quinientos mil pesos de hoy.

El precio más alto de un libro en los tiempos que corren fue el que pagó Bill Gates por una libreta de cálculos y bocetos de Leonardo da Vinci: US $30,8 millones. El año pasado Carlos Slim le propuso comprársela para ponerla en la urna de oro y cristal que presidiría el salón central de su museo. ¿Cuánto vale? Le preguntó el mexicano. “No tiene precio”, dicen que respondió Gates, un hombre de modesta fortuna si lo comparamos con Slim. Yo tampoco la vendería por ninguna plata, querido Bill, ni por los originales de Esquilo, Anaxágoras y Marcial sumados; ni siquiera por una cena con los mejores vinos de la cava de Slim, el harén de Berlusconi y los garbanzos del Paraíso.

Para nosotros es indispensable respetar las opiniones que nuestros lectores expresan.

Por ello te pedimos no hacer comentarios que agredan a otros usuarios.

Para opinar, debes ser un usuario registrado. o regístrate.

cerrar Seudónimo o email: *

Contraseña: *

La Plana

Mas columnistas

Rafael Rodriguez Jaraba Rafael Rodriguez Jaraba

Abogado en ejercicio, especializado en Derecho de Sociedades, Comercial, Financiero y de Negocios Internacionales, con Postgrado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Económico. Catedrático de las universidades Javeriana, Valle, Icesi y Pontificia Bolivariana. Columnista de El País desde 2005.

Alfredo Carvajal Sinisterra Alfredo Carvajal Sinisterra

Empresario con experiencia en el sector público y en el privado. Ex alcalde de Cali, ex presidente de Ecopetrol y ex presidente de Carvajal S.A. De profesión economista y administrador con estudios universitarios en Colombia y en el exterior. Columnista de El País desde hace varios años.

Poncho Renteria Poncho Renteria

Empresario editorial,ex parlamentario por el movimiento cívico 4 años, en la actualidad, columnista periódico El Tiempo, hace 23 años, columnista de El País y revista Aló hace 17 años, comentarista de televisión hace 21 años todos vigentes.Es autor de un libro sobre García Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.

Muy buena columna!! Aunque mas alla de lo caro o barato que puedan ser los libros, la triste realidad es que la mayoria de los colombianos son poco adeptos a la lectura (diferente de paises como Estados Unidos o algunos de Europa), a pesar de que actualmente son -cada vez- de mas facil acceso; como los libros en linea, muchos de los cuales son para descargar gratis...

Si es soberbia tener mucho oro, debe ser mucho más soberbio tener muchos libros, porque son más valiosos que el oro. ¿Qué me dices Julio, que tienes semejante biblioteca en la parte trasera de tu casa?... y nosotros con tan poco oro...
Dice la Biblia que quien añade fortuna añade comensales y quien añade conocimiento añade dolor...
¿A cuántos les has calmado el hambre de leer?...
Ya no tengo libros leidos, todos se los han ido llevando los "Ptolomeos III"... pero sin pagar, claro.
Recuerda que el loquito Patiño es un ratón de biblioteca que se ha leido hasta el papel higiénico de los visitantes a la biblioteca del Parque Lienal de Palmira y jamás comparte, jamás enseña, lee sólo para él...
Conocimento no compartido es como si nunna lo hubieras conocido.
Un abrazo,
Jorge Londoño Ariza
Palmira

LOS LIBROS SON ORO.
Pero veamos:al que le gusta el arte paga por un buen cuadro, al que le gusta beber paga por un buen trago, al que le gusta comer paga por una buena comida,?PORQUE NO PAGAR POR UN BUEN LIBRO?,por eso doy las gracias cuando me regalan un buen libro, y mas aun cuando es caro.La semana pasada un buen amigo(como un buen libro), me regalo un libro caro, lo he disfrutado mucho, porque entre mas caro mas bueno.Ademas, no hay mejor cosa que ir a una libreria y comprar un libro y ojala barato.
saludos.

Diario El País S.A. Copyright (C) © 2012 www.elpais.com.co | Aviso legal | Cra. 2 No. 24-46 Tel. (572) 8987000 Cali - Colombia