¿Habrá derecho, acaso, a que un buen hijo o hija tenga que financiar los desórdenes de sus hermanos? ¿Será lógico que papá y mamá cuelguen de un hijo o hija la responsabilidad de los otros no tan santos? ¿Qué tanto atrapa o libera la familia? ¿Por qué en familia se castiga al bueno y se premia al malo? El buen hijo se educa en una buena familia. Pero el ‘malo’ tiene la misma familia del bueno. ¿Qué hace la diferencia? Lo primero, elemental, todos los hijos no son iguales, a pesar de que los alimente “la misma leche”. Desde el orden de descendencia (hijo mayor, menor, intermedio), el momento del nacimiento, el sexo, la situación económica, todo influye para marcar desigualdades. Incluido el amor hacia los hijos por parte de papá y mamá que no es parejo, porque a los hijos no se los quiere de la misma manera. Todo influye. Sin embargo, la cultura insiste en la ‘perfección’ del ícono familia. Es difícil hablar del tema, porque la sociedad no permite que se ‘toquen’ ciertas instituciones que dizque garantizan el equilibrio social. Pero es obvio que la familia es una dualidad. Un costal de contradicciones.
La familia es una institución de formación de valores como también una organización que atrapa y culpabiliza. Al considerar que la fidelidad a la familia debe estar por encima de cualquier otra actitud se llega a situaciones de injusticia difíciles de aceptar. Sin embargo, la mezcla de emociones donde se entrecruzan la culpa, el deber, la lástima, el afecto, la palabra de papá o mamá, produce un coctel molotov mental de impredecibles consecuencias. Hay situaciones familiares donde casi es un delito que a uno de los hijos le vaya bien: ¡Qué desgracia! Todo el grupo familiar se quiere colgar del afortunado que la trabajó, la sudó y la luchó. No, no es buena suerte: es trabajo y dedicación, mientras que otros “no consiguen trabajo”, “el jefe es muy estricto” y el buen hermanito o hermanita deben terminar ‘financiando’ la flojera.
Al grano. Cinco hijos, tres excelentes, los otros dos ‘caraduras’. Y papá o mamá ‘exigen’ que se ‘ampare’ a los desordenados. Las deudas de los pícaros deben ser costeadas por los ‘buenos’. Y es entonces cuando se ‘castiga’ al bueno obligándole a financiar a su “pobre hermanito”. O en el momento del fallecimiento de uno de los progenitores “prométeme que no desampararás a tu hermanita (de 38 años)”, donde se castigan la responsabilidad y disciplina y se premia la vagancia. En términos espirituales se dice que escogemos la familia donde nacemos para aprender lo necesario en el proceso de evolución. Deben existir, entonces, buenos y malos comportamientos. Pero no se pueden arropar todos los miembros con la misma cobija. Las diferencias deben existir y se deben respetar. Así duelan. Lo importante es destapar la ‘perfección’ familiar y encontrarse con la realidad.
Y si los cinco hijos no siguen viviendo en la misma situación económica que cuando eran niños, se debe respetar esa diferencia. La familia no es una camisa de fuerza y desde esta organización primaria se debe trabajar el respeto por la diferencia. La inmensa dificultad de esta institución son los lazos afectivos donde la culpa carcome las entrañas y, mas aún, si existen unos padres castradores que ‘exigen’ la colaboración. Entonces, es como si fuera mejor ser “malo que bueno”. Al fin y al cabo al irresponsable lo financian y al esforzado lo castigan. ¿Es equilibrada y justa esta actitud? La familia también merece una mirada actualizada y consciente. ¿Se arriesga a mirar su estructura familiar?

Abogado en ejercicio, especializado en Derecho de Sociedades, Comercial, Financiero y de Negocios Internacionales, con Postgrado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Económico. Catedrático de las universidades Javeriana, Valle, Icesi y Pontificia Bolivariana. Columnista de El País desde 2005.
Empresario con experiencia en el sector público y en el privado. Ex alcalde de Cali, ex presidente de Ecopetrol y ex presidente de Carvajal S.A. De profesión economista y administrador con estudios universitarios en Colombia y en el exterior. Columnista de El País desde hace varios años.
Empresario editorial,ex parlamentario por el movimiento cívico 4 años, en la actualidad, columnista periódico El Tiempo, hace 23 años, columnista de El País y revista Aló hace 17 años, comentarista de televisión hace 21 años todos vigentes.Es autor de un libro sobre García Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.
al M 19 lo premiaron con un perdon, le dieron cargos publicos, para que se regeneraran, y siguen creando terrorismo desde sus cargos.
Por primera vez, estoy de acuerdo en gran manera con usted.
Pero, lástima que muchos ignoran la realidad de ésta situación.
En todas las familias existe un "patito feo" que es favorecido por el resto de la familia. Cuando una Marrana a parido 10 puerquitos, dado el tamaño de ser último en nacer, cuenta desde ese momento con el favorecimiento hasta del dueño de la granja. Existen Patitos viciosos que han acabado con familias enteras y éstos continúan en la misma tratando de arrancarle a sus padres hasta el último centavo si no es que se roban la olla donde le hacen el sancochito. Se premia al que no paga el impuesto predial con el 50% menos, mientras que el que paga adelantado solo le rebajan el 10%, que tristeza.
Para algunos padres de familia, sobre todo las buenas hijas son las que tienen que lidiar con el mal manejo de los "queridos hermanitos", que a veces resultan marihuaneros, pero como los valores están hace rato invertidos, a los malos es a los que hay que ayudarles. Lo mismo con la njusticia de este país, premien a los malos, dènles amnistía, rebájenles las penas, que la LEy del embudo es la que manda.
mantener a los malandros e irresponsables con sus propias vidas es lo que se llama COMPASION ESTUPIDA, por muy miembro de la familia que sea!liberense de ese yugo ideologico y que cada cual asuma las consecuencias de sus actos!.para mi la familia son los amigos que yo escojo!porque los otros son impuestos!!!
En esta columna tocas quizás uno de los orígenes para que la sociedad enferma colombiana premie a quienes se portaron mal...nunca he visto que al campesino o al obrero que se parte su espalda durante toda su vida lo BENEFICIEN...es que hasta los bancos le hacen descuentos a quienes no pagamos a tiempo, y, si alguien quiere pagar antes de...lo multan...
Sus comentarios son cada vez más estúpidos. De qué quiere que se hable en los periódicos ? De Celia Cruz ' O de Ricky Martin ?
Ese mismo sistema de recompensas es el que tiene con la moral baja a los colombianos, aqui se legisla para los que delinquen reciban beneficios, identidades nuevas y que vivan en el exterior con la plata de los contribuyentes de este pais a quienes un dia extorcionaron , secuestraron, asesinaron o en el menor de los casos expropiaron de sus tierras. Mientras que un muchacho de clase media, con el sacrificio de sus padres estudia una carrera universitaria para terminar finalmente desempleados olvidados de toda politica social, los que corren con mejor suerte se emplean con salarios que no superan ni siquiera dos salarios minimos. Una sociedad con un sistema de recompensa basado en la injusticia.