Se está dando un forcejeo sobre las normas que regirán el registro de medicamentos biotecnológicos que tendrá serios efectos sobre el sistema de salud colombiano. De un lado, el Ministerio de Salud busca garantizar la seguridad de los pacientes y facilitar el acceso a los medicamentos. Del otro, la industria farmacéutica multinacional pretende imponer normas que bloqueen el registro de medicamentos que compitan tanto con los que ya está vendiendo en el paÃs a precios exorbitantes como con los que venderá en el futuro.
Los biotecnológicos son medicamentos cuyo ingrediente farmacéutico activo es obtenido mediante el empleo de microorganismos o células vivas por la tecnologÃa del ADN recombinante. Son fruto de avances cientÃficos recientes y se usan en enfermedades como el cáncer, la artritis reumatoide o patologÃas neurológicas. Son, además, un gran negocio para las multinacionales farmacéuticas.
En 2010, el gasto mundial en biotecnológicos fue unos US$140 mil millones, y creció al doble del ritmo del gasto farmacéutico total. En Colombia, buena parte de los desbordados recobros al Fosyga corresponde a estos productos. Ocho de los 10 principales medicamentos recobrados al Fosyga en los últimos 3 años son biotecnológicos, y entre 2008 y 2011 se pagaron cerca de $600 mil millones en recobros de sólo 15 medicamentos biotecnológicos. En reciente estudio, Fedesarrollo encontró que los precios de los biotecnológicos que tienen competencia en el mercado colombiano tienden a ser más bajos que el promedio internacional. Cuando no hay competidores, se dan abusos como precios en Colombia que llegan a ser más de diez veces los del mismo producto en paÃses como el Reino Unido.
La OMS y diversos paÃses reconocen que los avances en el campo de la biotecnologÃa permiten desarrollar fármacos biocompetidores con estándares de calidad, eficacia y seguridad comparables con el de referencia y suficientes para predecir su actividad farmacológica y terapéutica, y han planteado directrices que promueven su aprobación. El Ministerio de Salud ha puesto en discusión un proyecto de regulación que recoge esos lineamientos. Con afirmaciones falaces, cálculos tendenciosos y lenguaje violento, cercano al terrorismo verbal, Afidro, el gremio que defiende los intereses de las mutinacionales farmacéuticas, ha desatado un feroz ataque contra este proyecto. El interés económico de este ataque ha sido expuesto patentemente con la intervención de la oficina del representante comercial de los EE.UU. (USTR), a través de una comunicación al Ministerio de Salud, en un tema totalmente fuera de su ámbito.
Entre 2006 y 2010, 12 de las 15 multas más grandes a farmacéuticas multinacionales en EE.UU. fueron para afiliados a Afidro. Estas multas oscilaron entre varios centenares y varios miles de millones de dólares y correspondieron a faltas como violaciones en prácticas de manufactura, promoción de indicaciones no aprobadas y publicidad engañosa. Que, alegando un interés en la salud de los colombianos, el gremio de esas compañÃas en Colombia pretenda imponer las normas sanitarias que quieren es, por lo menos, un chiste. La única salud que les interesa es la financiera de quienes pagan sus salarios. Por eso, el Ministerio de Salud debe emitir sus normas aislándose de la indebida presión de estos mercaderes y buscando, como lo está haciendo, el beneficio general de los colombianos.

Abogado en ejercicio, especializado en Derecho de Sociedades, Comercial, Financiero y de Negocios Internacionales, con Postgrado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Económico. Catedrático de las universidades Javeriana, Valle, Icesi y Pontificia Bolivariana. Columnista de El PaÃs desde 2005.
Empresario con experiencia en el sector público y en el privado. Ex alcalde de Cali, ex presidente de Ecopetrol y ex presidente de Carvajal S.A. De profesión economista y administrador con estudios universitarios en Colombia y en el exterior. Columnista de El PaÃs desde hace varios años.
Empresario editorial,ex parlamentario por el movimiento cÃvico 4 años, en la actualidad, columnista periódico El Tiempo, hace 23 años, columnista de El PaÃs y revista Aló hace 17 años, comentarista de televisión hace 21 años todos vigentes.Es autor de un libro sobre GarcÃa Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.