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Opinión

opinion | columna |  carlos-lleras-fuente - Abril 14 de 2013 - 08:55
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Francisco, ¿de Asís? ¿Javier?

Puede ser una falla mía pero no he oído con claridad, y por ello no tengo certeza, que el Papa haya sido totalmente claro en vincular el nombre escogido a uno de los varios santos que lo tienen: Francisco Javier, Borja, de Paula, de Sales, de Asís.

Como el más conocido es él ‘poveretto de Asís’, todo el mundo da por hecho que él es el guía, y modelo del nuevo pontífice.

Siempre el de Asís me ha parecido una figura simpática pero nunca he creído que haya sido uno de los reformadores del catolicismo corrupto del Medioevo y, por ende, del renacimiento.

Fue humilde y se desprendió de todas sus riquezas en señal de humildad frente a las vanidades de la época; he visitado dos veces su tumba y he admirado los varios retratos que de él pinto Gioito; murió joven (1181-1123) y además de pregonar el amor de Dios y el desprecio de los bienes terrenales, dice la leyenda que hablaba con los lobos y los pájaros, todo lo cual hubiese sido útil en Colombia.

Si descartamos por discriminación social aristócratas y segundones, sólo sobrevive la figura cristiana y misionera de San Francisco Javier (1506-1553), sobre el cual aprendí mucho en la hermosa edición de música de la época, acompañada de didácticos textos, uno de los volúmenes elaborados por Jordi Savall (a quien oímos en Bogotá no hace mucho) quien junto con dos CD de música de la época interpretada por la Capilla Real de Barcelona y con el nombre genérico de ‘La ruta de oriente’ nos da, además, una cronología de los eventos más importantes de la época y un resumen biográfico del santo.

Comencemos por decir que fue, con Ignacio de Loyola, uno de los fundadores de la Compañía de Jesús, lo cual ya nos lo coloca en la contrarreforma teológica, no en la sanguinaria de Papas, de emperadores, de reyes y de ‘caballeros cruzados’.

Pero ya fue suficiente que por primera vez un Jesuita llegara al papado, eximido del cuarto voto, para que Francisco se hubiera referido a otro jesuita como inspirador de su misión renovadora. Creo que lo pensó y se abstuvo de hacerlo porque ya había pasado por el filtro del Opus Dei y de los cardenales italianos, prueba suficiente para comenzar.

¿En qué Europa nació Francisco Javier?

En el año de su nacimiento (1506) Erasmo, mi humanista preferido que dio el nombre a esta columna, publica El Elogio de la locura. Es la Europa del humanismo, y del renacimiento, de las artes, de la filosofía, y del conocimiento.

Como si lo anterior fuera poco, Maquiavelo publica El Príncipe, otro de mis libros de cabecera que guardo con devoción con las notas que sobre el texto hizo Napoleón.

Tomas Moro publica su Utopía, afortunadamente antes de que ese genocida y demente de Enrique VIII tuviera la villanía de hacerlo asesinar.

Vino luego (1517) la fijación por Lutero de las 45 tesis de la reforma, mientras que muere el menos católico de los católicos, Fernando (otro, si) de Aragón.

¡Qué manjar para los Jesuitas que tuvieron la oportunidad de educarse leyendo las obras cumbre del humanismo y he de pensar que Francisco Javier así lo hizo en la universidad de París después de lo cual conoció a Iñigo de Loyola (o Ignacio) a cuyos seguidores se unió habiendo redactado con él las constituciones de la Compañía de Jesús que fueron aprobadas por Pablo III en 1540.

De allí en adelante caminará por el Oriente conocido, después de dejar Lisboa y en calidad de Nuncio Apostólico; coincidieron sus viajes con la inauguración del Concilio de Trento y con la muerte de Lutero.

En su viaje a la India pasa por numerosas ciudades a partir de Goa; después de la India y Ceilán sigue al Japón donde deja 2000 conversos (1551) y se dirige a China por Singapur y por la Isla desértica de Sanación, donde muere y es enterrado en Malaca y luego su cuerpo trasladado a Goa. Dos años después muere Ignacio de Loyola y ambos son canonizados por Gregorio XV, junto con Teresa de Jesús, San Isidro Labrador (!) y Felipe Neri.

¿No parece mejorcito que el de Asís, y los jesuitas mejores que los franciscanos?

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El elogio de la locura

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Pues que se llama Francisco y basta! Esperemos que pase a la historia por la desempolvada que le pegó al Catolicismo, simplemente como el Jesuita Francisco Bergoglio!!

Resulta elemental para todo ser humano pensante, investigar sobre su propio origen y destino y, en ese sentido, lo del área espiritual reviste la mayor importancia. De ahí que en este campo no debemos asumir nada a la ligera. Profundizar por sí mismos, yendo a todas las fuentes posibles de las doctrinas de las miles de religiones existentes para poder llegar a conclusiones propias es lo que conviene. Sabemos que la clase sacerdotal en el Antiguo Testamento era una clase mediadora. Sin embargo, en el N.T., Pedro dijo: "Más vosotros sois un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios" (1 Pd 2:9). Así, pues, todos nosotros -la verdadera Iglesia Cristiana en su totalidad, la bibliocéntrica y cristocéntrica- somos sacerdotes; esto nos lleva a la condición que imperaba en el principio. Ap 1:5,6, dice que todos aquellos que han sido lavados por la sangre de Cristo han sido constituidos sacerdotes. Puesto que los sacerdotes son los que se encargan de los asuntos de Dios, esto quiere decir que todos los asuntos divinos han sido encomendados a todos los creyentes. Por tanto, no debe existir una clase mediadora en la Iglesia, la que sólo tiene un Sumo Sacerdote: el Señor Jesús, y absolutamente nadie más.
Así, pues, lo que vemos en nuestro entorno es que una clase mediadora se hace cargo de los asuntos espirituales. Pero la Iglesia que Dios desea establecer es una Iglesia en la que ÉL pueda manifestar el evangelio completo sin la presencia de una clase mediadora. Si en ella existe cualquier cosa que no esté en conformidad con el evangelio completo, entonces no es la iglesia. "El que tiene oído oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias" (Ap 2:7a). Dios nos dice que podemos acercarnos a ÉL directamente y actuar en conformidad con su propósito original, y si estamos dispuestos a "comer del fruto del árbol de la vida en el huerto de Dios" porque, únicamente los vencedores pueden comer de ese fruto. Todo aquel que retoma el propósito y la exigencia original de Dios, es un vencedor.

El tema es interesante para investigar y refeccionar no para atacar.

NOOOOOOOOOOOO nunca jamás... Un santo colonialista y arribista como el autor de la columna no puede ser mejor que una figura del espíritu...

En una menta llena de "mejorcitos" y por ende, "peorcitos", difícilmente saldrá una idea veraz y justa.

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