“Dime de lo que presumes y sabré de qué careces”. El dicho me viene como anillo al dedo para referirme a esa manía que se ha apoderado del Gobierno Nacional -después de causar estragos en nuestra Alcaldía– y que consiste en engrandecer publicitariamente sus proyectos calificándolos siempre de mega proyectos. Yo no estoy seguro si quienes los diseñan y los promueven realmente creen que lo son, porque si es así habría que añadir que son tan cortos de miras que lo mejor que se puede hacer es quitarlos y poner en su lugar planificadores que en verdad lo sean. Porque todo lo que hasta ahora nos han ofrecido los planificadores de este gobierno envuelto en tan sonoro calificativo a mí no me parece gran cosa. Digo, si contamos con el hecho de que ya somos un país de 44 millones de habitantes, con unos recursos naturales y humanos impresionantes, cuyas legítimas y eternamente postergadas ambiciones de avance económico, científico y cultural difícilmente pueden ser satisfechas con proyectos como, por ejemplo, ese de hacer una nueva carretera en los llanos para facilitar la dedicación de esas tierras al cultivo de la palma africana. ¡Por Dios ¡Si ese es un proyectico como del Siglo XIX, que quizá le resulte rentable a unos inversionistas perezosos, pero que no supone ni de lejos un desafío técnico y empresarial a la altura de las demandas de este nuevo siglo que es -como sabe cualquiera- el siglo de la sociedad del conocimiento. Y no el de las plantaciones sembradas y cosechadas a mano por unos pobres jornaleros medio analfabetos.
Pero todavía es más grave que también esta megalomanía haya hecho presa en la política universitaria del Gobierno Nacional, cuyos promotores se llenan la boca proclamando a voz en cuello su fe de carboneros en los milagrosos resultados de la privatización de nuestra educación superior, pasando por alto que lo que de verdad necesita este país es una universidad que le permita dar los pasos de gigante necesarios para descontar su enorme retraso en los campos del conocimiento y la investigación científica. Pasos que suponen inversiones extraordinarias y -sobre todo- la conciencia compartida de que esas inversiones son mucho más importantes que las que están pensando hacer nuestros gobernantes en sus megaproyectitos. Alfonso Ocampo Londoño siempre lo dijo: la base del sistema escolar no es la escuela primaria, sino la universidad. Y yo agrego: no hay universidad sin investigación científica.

Abogado en ejercicio, especializado en Derecho de Sociedades, Comercial, Financiero y de Negocios Internacionales, con Postgrado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Económico. Catedrático de las universidades Javeriana, Valle, Icesi y Pontificia Bolivariana. Columnista de El País desde 2005.
Empresario con experiencia en el sector público y en el privado. Ex alcalde de Cali, ex presidente de Ecopetrol y ex presidente de Carvajal S.A. De profesión economista y administrador con estudios universitarios en Colombia y en el exterior. Columnista de El País desde hace varios años.
Empresario editorial,ex parlamentario por el movimiento cívico 4 años, en la actualidad, columnista periódico El Tiempo, hace 23 años, columnista de El País y revista Aló hace 17 años, comentarista de televisión hace 21 años todos vigentes.Es autor de un libro sobre García Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.
Podemos presionar por los medios de comunicacion para que El alcalde ordene la demarcacion adecuada de todas las vias de la ciudad, eso ayudaria a tener una mejor percepcion de orden. Al cumplir como ciudadanos con respeto a las normas de convivencia lograremos avances significativos como sociedad. Señor columnista (Mauricio Carvajal consultor de transito y transporte) ayudenos refiriendose a este tema. Cuando un cuerpo humano goza de un excelente sistema circulatorio este refleja en el resto de sus componentes el beneficio obtenido.
Con las Megaobras, piensan financiar la campaña a la alcaldía de Cali, del secretario de cultura, Argemiro Cortés Buitrago, que es más buitre que cortés.
En cuanto a la educación, cada fase o período educativo es tan importante, como la estructura de un edificio. La Universidad no es más importante que la Primaria, ni viceversa. Ambas son parte de un todo, que se llama Educación.Los niños que al crecer no llegan a ser profesionales, o lo son pero mediocres y corruptos, se debe a una mala formación en sus bases o una falla en su proceso inicial.