Noticias de Cali, Valle y Colombia - Martes 25 de Noviembre de 2014

La vida del ‘capo’ Patiño Fómeque, una novela real

Perfil del jefe del Cartel del Norte del Valle que negoció con Estados Unidos y libró una guerra con sus ex socios. El lunes pasado en el aeropuerto Eldorado de Bogotá periodistas y funcionarios del DAS de inmigración se quedaron esperando alias El Químico se bajara de un avión en el que llegaban 97 deportados a Colombia.

Domingo, Julio 4, 2010
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Dato clave

Algunos de los muertos

  • Los esposos María Emma Calero y Jorge Bejarano, alias Ojitos. Él estaba en conversaciones para negociar con Estados Unidos.
  • Édgar Eduardo Fómeque, primo hermano de Víctor.
  • Nelson Babosa Rojas, contador de los Ocampo Fómeque. Fue la persona que entregó los bienes a 'Chupeta' y a Varela.
  • Óscar Hernán Galeano Salcedo, alias La Guala.
  • Óscar Hernández, era concuñado de Luis Ocampo.
  • José Rubio, alias Plumilla, fue trabajador de Patiño.
  • Fernando Buitrago Medina, amigo de la familia.
  • Norma Solange Bolaño, amiga de Víctor Patiño.
  • Joaquín Asprilla, cuñado de Patiño.
  • Harold Clavijo, manejaba los locales de un centro comercial en Buenaventura.
  • Wílmar Patiño, primo.
  • Patricia Chang, le decían ‘La Chocolata’.
  • Luis Ocampo, alias El Tocayo, murió junto a sus escoltas Henry Escobar Ladino, Pedro Nel Muneton, Conrado de Jesús Zapata Patiño y Francisco Silva.
  • Los abogados: Armando Moore y su esposa, la fiscal María Victoria Madriñán,muertos el 5 de marzo del 2004.
  • Pedro Arboleda, asesinado el 15 de marzo del 2004.
  • José Alberto Náder Mora, murió el 17 de marzo del 2004.
  • Raúl Granados Herrera fue encontrado muerto en Yotoco. Había desaparecido junto con el abogado Nelson Rotavisky, quien sigue perdido. Este último trabajó para Patiño en una sociedad llamada Atenea.
  • La vida del ‘capo’ Patiño Fómeque, una novela real

    En esta propiedad, ubicada en El Seminario B, residía la madre de Víctor Patiño. Fue ocupada en el 2005.

    Archivo El País

    Como a la mayoría de narcos a Víctor Patiño Fómeque le gustaba la ropa de marca, los carros lujosos, los caballos de paso fino y las reinas de belleza. Dicen los que lo conocieron hace más de una década que también tenía una ‘madame’ que le reclutaba jovencitas, preferiblemente, vírgenes.

    La historia de este narco - a punto de ser deportado por Estados Unidos- hasta hace unos años era parecida a la de otros capos de los carteles de Cali y Norte del Valle, grupos a los que perteneció. Fue perseguido por las autoridades a finales de los 90, se entregó, pagó una pequeña pena de prisión de seis años y salió libre. Paradójicamente la misma pena que por sus delaciones terminó pagando en una cárcel de Estados Unidos, a donde fue extraditado en el 2002.

    Cuando salió la primera vez de la cárcel colombiana, en el 2001, siguió con su negocio enviando desde Buenaventura buques cargados de coca a Estados Unidos, libró varias guerras con otros capos, fue recapturado y extraditado.

    Si el lema de Pablo Escobar fue “prefiero una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos”, el de Patiño podría ser “prefiero una cárcel en Estados Unidos a una tumba en Colombia”. En efecto, el amo y señor del Pacífico, negoció con las autoridades estadounidenses que lo condenaron a quince años de prisión, pena que le rebajaron a seis. Y ahora hace todos los esfuerzos para que no lo deporten porque en Colombia, según él, lo espera una muerte segura.

    Hace diez meses, Víctor Patiño cumplió su condena y fue trasladado a un centro de internamiento para inmigrantes en Pensilvania. Allí espera que las autoridades, concretamente la DEA (agencia antidrogas) y el ICE (servicio de aduanas) se pongan de acuerdo si lo deportan, lo dejan permanecer en suelo estadounidense o lo remiten a un tercer país.

    El lunes pasado en el aeropuerto Eldorado de Bogotá periodistas y funcionarios del DAS de inmigración se quedaron esperando que Víctor Patiño, alias El Químico, se bajara de un avión en el que llegaban 97 deportados a Colombia.

    Las autoridades temían que con la llegada de Patiño se desatara una nueva guerra en el mundo de la mafia. Reaparecía el fantasma de los asesinatos de 35 familiares, amigos y abogados del ‘Químico’, ocurridos justo hace seis años.

    Al propio narco lo atormenta el temor de la retaliación de sus antiguos amigos por sus delaciones que involucraban cargamentos, rutas y nombres. Los narcos Wílber Varela, ‘Jabón’, y Juan Carlos Ramírez Abadía, ‘Chupeta’, que estaban detrás de la muerte de sus familiares, uno está muerto y otro tras las rejas, pero aún le quedan varios enemigos. Por eso, desde Estados Unidos intentó contactar con un mensajero a los nuevos jefes del Cartel del Norte del Valle, los hermanos Calle Serna, ‘Los Comba’, a quienes les pidió protección si regresa al país. La respuesta no se ha dado.

    ¿Por qué el miedo de volver?

    “No puede volver, lo matan”, expresó un policía colombiano que participó en las investigaciones contra las ‘oficinas de cobro’ de ‘Chupeta’. El investigador recuerda que alias Pepe Gil y Mazinger -capturados en Colombia y Panamá- estaban encargados de cometer los homicidios contra los familiares de Patiño en el 2003.

    Murieron desde familiares, empleados y abogados hasta la dueña de una academia de modelaje que supuestamente le conseguía reinas y modelo a Patiño en otras épocas.

    Fuentes de inteligencia de la Policía colombiana aseguraron que esta vendetta se originó por las supuestas delaciones de Patiño contra los miembros del Cartel del Norte del Valle. Al parecer, la información de este hombre, que lleva más de 25 años en el mundo de la mafia les a las autoridades de EE. UU. permitió ampliar los procesos contra los escurridizos capos del Cartel del Norte del Valle.

    En el 2004 el narco le envió una carta a Presidente Álvaro Uribe en la que denunciaba a sus antiguos socios.

    Del ‘Papi’ al ‘Químico’

    Patiño admitió ante la justicia que comenzó en el narcotráfico en 1985; los primeros informes policiales sobre él se conocieron en 1993, cuando se inició una investigación en su contra por narcotráfico y enriquecimiento ilícito.

    A comienzos de los 80 era un suboficial que perteneció al departamento de Policía Valle, donde conoció a los hermanos Rodríguez Orejuela. Al ser desvinculado de la institución, empezó a trabajar como guardaespaldas de Miguel y Gilberto.

    En esa época le decían El Papi. “Se preocupaba por verse bien y tenía buena pinta por eso le pusieron ese apodo”, explicó un oficial de la Policía que lo persiguió por años.

    Se empezó a relacionar con el narcotráfico y se acercó a Hernando Gómez Bustamante, (Rasguño) Diego Montoya y Orlando Henao, que empezaban a crecer en el negocio ilegal . Dejó de ser un escolta del Cartel de Cali y se asoció con estos narcos.

    “Manejó los laboratorios para procesar coca en Putumayo, Valle y Cauca, por eso lo apodaron ‘El Químico’. Después llegó a Buenaventura, de donde era oriundo, y se convirtió en el mayor transportista de drogas. Tenía una flotilla de barcos en los sacaba droga al exterior. Fue socio de Jorge Eliécer Asprilla (narco del Pacífico que también fue extraditado a Estados Unidos)”, explicó un investigador.

    Patiño fue extraditado en el 2002, un año después de que la DEA y la Policía lo capturaron en un lujoso hotel del norte de Bogotá, donde tenían planeada una reunión. Meses atrás se habían citado en Panamá, intentando negociar su entrega.
    Durante el año que tuvo de libertad en Colombia permaneció en Bogotá, vivía en apartamentos lujosos y hoteles cinco estrellas.

    Seguía siendo el mismo: “mujeres por doquier, ropa Dolce & Gabbana, Armani y Versace y camionetas Lexus blindadas. Aficionado al Caballero Gaucho y a la música norteña. Apasionado por el ganado argentino y los búfalos que tenía en sus fincas de Buga y Tuluá”, recuerda uno de sus amigos.

    En Estados Unidos cambió la ropa de marca por el overol naranja de una cárcel federal. “Durante seis años estuvo preso, aunque muchos rumoren que lo veían en las calles de Miami”, aclara uno de sus abogados.

    Lo más seguro es que el capo tenga que ser liberado en los próximos días. Pero su lugar de destino es aún incierto. Lo que si es seguro, dicen sus abogados, es que no tiene ningún proceso penal en Colombia.

    La muerte de ‘Tocayo’

    Deisy Fómeque, madre de Víctor Patiño y Luis Ocampo, le relató a las autoridades la muerte de su hijo Luis, alias Tocayo:

    “No busque más a su hijo Luis que él está muerto. Es un traidor”, cuenta Deisy Fómeque que le dijo en una llamada ‘Chupeta’.

    Agrega: “Patricia Chang, esposa de un escolta de 'Chupeta', fue la que me contó todo. El marido de ella le dijo que 'Tocayo' estaba sentado a un lado de Varela y detrás estaba 'Chupeta'. Estaban alegando cuando 'Chupeta' sacó el arma y le disparó por detrás en la cabeza. Cuando cayó, lo remató y Varela lo acabó de rematar en el suelo (...) Luego llegó un tipo con una motosierra y los descuartizó. Me suplicó que no contará nada (...) Por la tarde llamó Víctor e insistió y le conté. A ella la mataron”, relató Deisy.

    Después de esta serie de muertes, la familia Fómeque entregó fincas y apartamentos a ‘Chupeta’ y a Varela.

    Deisy Fómeque, junto con varios miembros de la familia de Víctor, entre ellos su esposa Flor Asprilla y sus cuatro hijos, fueron acogidos al Programa de Testigos en Estados Unidos.

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