Noticias de Cali, Valle y Colombia - Viernes 25 de Julio de 2014

¿Por qué el conflicto armado en Colombia necesita de un modelo propio?

Pese a las diferencias en el conflicto, las experiencias de paz exitosas en otros países podrían servir de apoyo. En el mundo se han librado desde 1970, al menos 93 conflictos entre los estados y grupos que pelean por sus ideologías religiosas, políticas y territoriales.

Por: Elpais.com.co Lunes, Septiembre 17, 2012
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¿Por qué el conflicto armado en Colombia necesita de un modelo propio?

Con los pronunciamientos del presidente Juan Manuel Santos y las Farc, en la tarde de este martes acerca de los diálogos de paz, los caleños opinaron sobre el proceso y piden que se realice en buenos términos para alcanzar realmente la paz.

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¿Por qué el conflicto armado en Colombia necesita de un modelo propio?

En una cena benéfica realizada anoche por Vallenpaz consultamos la opinión de la clase dirigente de la región sobre los diálogos con los que se busca dar fin al conflicto armado en Colombia.

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Desde 1984, el Gobierno colombiano ha emprendido sin éxito diálogos para la paz con los diferentes actores armados del país. Para el año 2012, colectivos, y organizaciones civiles piden al Gobierno de Santos reactivar las mesas de negociación.

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El proceso de paz con la guerrilla consta de tres fases. Le contamos cuáles son y cómo se ejecutarán por cada uno de los actores que participan para alcanzar el esperado acuerdo final.

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Dato clave

El proceso del M19

En el proceso de paz con el M-19 se llevó a cabo durante el mandato del presidente Virgilio Barco.

Uno de los principales requisitos para deponer las armas era la creación de una Asamblea Nacional Constituyente que permitiera modificar la Constitución que hasta ese momento no garantizaba la creación y desarrollo de otros partidos políticos diferentes a los dos tradicionales (Liberal y Conservador) ni daba espacio de representación a las minorías.

Ante la negativa del gobierno de hacer una consulta popular que autorizara el cambio constitucional incluyendo una opción en las papeletas para las votaciones generales del 11 de marzo de 1990, los estudiantes, en particular de las universidades publicas, decidieron hacer un movimiento nacional para que la población incluyera una ‘Séptima Papeleta’ ordenándole al Ejecutivo que conformara una Asamblea Nacional Constituyente.

El 8 de marzo de 1990 el M-19 entregó su armas en Santo Domingo, Cauca. El acto fue liderado por su entonces comandante Carlos Pizarro Leongómez y se desmovilizaron para convertirse en el grupo político Alianza Democrática M-19.

 
¿Por qué el conflicto armado en Colombia necesita de un modelo propio?

Durante los diálogos que se realizaron en San Vicente del Caguán entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc, la mayoría de los miembros de esa guerrilla se concentraron en esa zona del departamento de Caquetá.

Foto: Archivo Elpais.com.co

El conflicto armado colombiano no se parece a ningún otro. Es el más antiguo del planeta con más de 50 años de enfrentamientos entre el Estado y la guerrilla de las Farc . A través del tiempo, el grupo armado ha mutado y en sus intentos por llegar al poder se ha valido del narcotráfico, secuestros, extorsiones y atentados que han debilitado a la población.

En el mundo se han librado desde 1970, al menos 93 conflictos entre los estados y grupos que pelean por sus ideologías religiosas, políticas y territoriales. De esos, 30 fueron resueltos a través del diálogo, pero ¿cuál podría ser efectivo para aplicar en el proceso que se iniciará en Colombia?

Analistas consultados por El País coinciden en que el Gobierno Nacional tiene que realizar su propio modelo, aunque podría apoyarse en lo que sucedió en Centroamerica. Sin embargo, a juicio del analista internacional Jhon Marulanda, “es muy difícil encontrar un país que como Colombia tenga un conflicto irregular tan largo y permeado por la delincuencia organizada”.

Considera que las Farc militarmente no tiene ninguna opción, a menos que se encargue de acentuar sus acciones terroristas que representarían para ellas un alto costo político. “Ahora la capacidad estratégica militar está en manos del Gobierno, esa es una realidad que marca diferencia fundamental frente a eventos anteriores”, sentencia.

Con sus particularidades tal vez el caso más cercano es el salvadoreño. Diego Arias, analista de conflictos, explica que la hoja de ruta de esa negociación fue muy parecida a la que hoy se está haciendo en el país.

“Tienen en común que ocurrió bajo un lciderazgo político muy decidido en manos del presidente, una correlación militar clara en favor del Estado y un fuerte apoyo internacional, además de una agenda de puntos concretos y no de una revolución por decreto”, agrega Arias.

Al igual que Marulanda, Arias considera que la gran diferencia entre el caso colombiano y los conflictos internacionales, está dada por un lado, por el tema del narcotráfico y su influencia como combustible para la guerra. Insiste en que ningún otro conflicto se desarrolló ni se le puso fin “en un contexto tan complicado  como el que suponen los temas de conflicto armado y narcotráfico juntos”.

La premisa de un diálogo con las partes enfrentadas es para Todd Howland, representante de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos en Colombia, el camino más certero “porque hay pocos ejemplos de victoria militar dentro de una guerra civil”.

Howland hace referencia a los casos de Angola y el Congo donde luego de una guerra de casi 18 años y gracias a un esfuerzo de la ONU para establecer conversaciones, “se llegó al acuerdo del respeto de los derechos humanos. Casi todos han sido con cese el fuego y son procesos que han funcionado”.

Pero Ricardo Zuluaga, director de Ciencia Política y Jurídica de la Universidad Javeriana de Cali, sostiene que la diferencia con esas otras experiencias es que nunca se pensó en las víctimas y para que este proceso de paz en Colombia llegue a feliz término éstas deben estar incluidas, además de garantizar la verdad, la justicia y la reparación.

Señala que la sociedad civil también tiene un papel fundamental a la hora de perdonar porque, por ejemplo, la reinserción a la vida civil fracasó porque “no se les dio oportunidad a estas personas para establecerse en la sociedad. Les faltó oportunidades”.

El caso del M-19

Para Diego Arias, analista de conflictos y exmiembro del M-19, y para el coronel (r) del Ejército Alfonso Velásquez, docente de conflicto armado colombiano de la Universidad de La Sabana, no hay que mirar afuera para darse cuenta que en el mundo sí existen procesos exitosos de paz.

Arias dice que antes de 1990 en Latinoamérica nunca una organización guerrillera se había atrevido a ponerle fin a su alzamiento armado por la vía de la negociación. Después del M-19, se abrieron pactos de paz con el EPL, el Quintín Lame, el PRT y la CRS (Grupo del ELN) y luego El Salvador y Guatemala.

Mientras que Velásquez explica que el M-19 era un actor ilegal ideológico diferente a las Farc, “para quienes la guerra no es ni buena ni mala, sino necesaria. Y en caso de una negociación no tendrán ni amnistía ni indulto”.

El Salvador

Entre 1980 y 1991, El Salvador vivió una guerra civil que dejó 75.000 muertos. La confrontación en este país centroamericano se libró entre la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmnl) y el Estado.

En las confrontaciones bélicas fueron utilizadas armas no convencionales como minas antipersonas, además, abusos sexuales a las mujeres y torturas.

Como consecuencia de la guerra, quedaron desaparecidos y armamento en manos de los civiles, de donde surgieron Los Maras. El periodo de negociación duró tres años.

En 1992, en Chapultepec, México, se dio por terminado el conflicto por la mediación de la ONU.

Joaquín Villalobos, exdirigente del Ejército Revolucionario del Pueblo y fundador del Fmnl, asegura que “si el éxito de los procesos de paz dependiera de la confianza personal, los mejores pacificadores tendrían que ser sicólogos, religiosos, chamanes, gurús en superación personal, brujos e, incluso, uno que otro buen vendedor”.

Después de los Acuerdos de Paz en la década de los 90, el grupo revolucionario salvadoreño pasó a ser un partido político legal.

Guatemala

Los guatemaltecos tuvieron que padecer un conflicto armado por 36 años. Durante la guerra murieron más de 150.000 personas en medio de las balas disparadas de parte y parte. De otros 200.0000 nacionales se desconoce su paradero.

La intensidad del conflicto se vivió tras los enfrentamientos de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca y los militares que en 1984 mostraron el deseo de acceder al traspaso de poderes hacia manos civiles.

Entre las consecuencias de la guerra en este país se cuenta daños en la infraestructura, problemas derivados del analfabetismo, falta de educación, deficiente cuidado de la salud, carencia de viviendas, problemas agrarios, exclusión y marginación de los indígenas, una de las comunidades más afectadas. En 1996, finalmente, se firmó el acuerdo final de paz que puso fin al desangre del pueblo guatemalteco.

El proceso de negociación se inició en 1991 en Querétaro, México. Sin embargo, fue durante el gobierno de Ramiro de León Carpio, en 1994, que se estableció una mesa firme con la mediación de las Naciones Unidas y se suscribieron los acuerdos de paz.

Irlanda

La diferencia de pensamientos e ideologías llevó a que en Irlanda del Norte se diera uno de los conflictos más extensos. Los enfrentamientos armados entre la comunidad nacionalista y republicana (católicos) y de la comunidad unionista (protestantes).

Hasta 2005, por este conflicto se registraron 3.600 víctimas. Desde 1955 los militantes del Ejército Republicano Irlandés, IRA, iniciaron una serie de atentados como medio para lograr la unificación de las dos irlandas. Pese a que hubo anuncios de cese de hostilidades, éstos se rompían sin llegar a un acuerdo de paz.

Debieron pasar varios años para superar obstáculos como la eliminación de las armas del IRA, la supresión de la antigua Policía pro-británica o la retirada de los puestos de control militares en Irlanda del Norte. También el perdón público de Tony Blair a los llamados Cuatro de Guildford (Gerry Conlon, Paddy Armstrong, Paul Hill y Carole Richardson) por un atentado del IRA no cometieron y por el que pasaron más de diez años en prisión.

En abril de 1998 se firmó el acuerdo de paz o Acuerdo de Belfast, pero las acciones armadas de IRA sólo cesaron en el 2005.

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