Noticias de Cali, Valle y Colombia - Lunes 1 de Septiembre de 2014

Conmoción por masacre de indígenas en el norte del Cauca

Cinco cadáveres aparecieron en zona rural de Santander de Quilichao. Autoridades investigan los móviles.

Por: Redacción de El País Popayán | Colprensa Viernes, Marzo 16, 2012
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Dato clave

Crece tensión

Los habitantes de la vereda San Isidro, donde fueron hallados los cuerpos, se declararon en alerta frente a otros posibles hechos de violencia.
Afirmaron que en esta zona no se presentan ataques de la guerrilla ni hay presencia de bandas criminales o grupos delincuenciales.
“Aquí nunca había pasado nada, ahora tememos que esta masacre sea el comienzo de una cadena de actos violentos”, declaró uno de los líderes indígenas.
Este viernes durante todo el día decenas de habitantes de corregimientos cercanos se aglomeraron alrededor del cementerio a la espera de que las autoridades hicieran el levantamiento de los cuerpos.

 
Conmoción por masacre de indígenas en el norte del Cauca

Sólo hasta las 2:30 p.m. de este viernes llegaron los ataudes para ubicar a los cinco cadáveres que fueron hallados ayer en el cementerio de la vereda San Isidro, en el corregimiento de Mondomo.

Jorge Orozco I El País

Delegados de los resguardos indígenas del Cauca se reunieron este viernes en zona rural del municipio de Santander de Quilichao, Cauca, para investigar la masacre de cinco personas, ocurrida la noche del jueves.

En la mañana de este viernes los habitantes de la vereda San Isidro, en el corregimiento de Mondomo, hallaron los cadáveres de cinco hombres que fueron amarrados y luego ultimados, al parecer, con tiros de gracia. El hecho habría ocurrido entre las 10:00 p.m. y 11:00 p.m. del jueves.

Miembros de la Junta Indígena del Resguardo La Concepción, de San Isidro, indicaron que tres de las víctimas eran indígenas de Piendamó, Silvia y Cajibío.

Los asesinados fueron identificados como David Eduardo Gómez, de 25 años; Edwin Carrillo, de 33 años; Gildardo Yandi Sánchez, de 20 años, y Lizel Heider Becoche, de 25 años. Hasta ayer una de las víctimas aparecía como N.N.

Aunque aún no se tiene una versión oficial de los hechos, el comandante de la Policía del Cauca, el coronel Ricardo Augusto Alarcón, afirmó que la hipótesis que ha tomado más fuerza es que los hombres presuntamente conformaban una banda de delincuentes que se dedicaba a hurtar predios rurales.

“Nos han informado que ellos hacían parte de la etnia de Ambaló, que tiene asiento en el cabildo indígena de Las Mercedes, jurisdicción de Silvia”, indicó el coronel Alarcón.

A pesar de que las autoridades indígenas no lo han confirmado, se rumora que una de las víctimas era el coordinador de la guardia de Piendamó, Morales, Ucenda y Silvia.

A pocos metros del campo santo, donde fueron abandonados los cuerpos también se hallaron dos motocicletas incineradas, en las que, al parecer, se movilizaban los hombres.

El consejero de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin), James Yatacue, condenó la masacre y sostuvo que las víctimas eran comuneros activos de Ambaló.

“Es muy infortunado que nuestros hermanos hayan corrido esa suerte. Por ahora es prematuro decir que ellos realizaban acciones delictivas, sin embargo ya solicitamos a las autoridades investigar qué hacían estas personas en un terreno que no les pertenecía”.

Por su parte, uno de los familiares de Lizer Heider Zambrano, indicó que éste se dedicaba al campo y negó que hiciera parte de una banda de asaltantes. “A las 9:30 p.m. del jueves Lizer llamó a la casa y dijo que estaba cerca a Santander de Quilichao y que le había salido un trabajo en Mondomo”.

Otro de los familiares de los fallecidos declaró que no conocía de amenazas en contra de su ser querido. “Él era bueno, pero andaba con una gente que no le convenía, malas influencias. Yo le dije que se alejara de ellos”, manifestó la tía de David Eduardo Gómez.

Sólo hasta este viernes a las 4:00 p.m. la Fuerza Pública y el CTI llegaron en helicópteros hasta el lugar para retirar los cinco cuerpos, que durante todo el día estuvieron a la vista de los habitantes de la vereda San Isidro.

Los cadáveres fueron hallados en diferentes puntos del cementerio con disparos en la cabeza, cuatro de ellos aparecieron boca abajo.

La comunidad se declaró alarmada, pues en esa zona no se había presentado ningún hecho violento. “En los 70 años que llevo viviendo aquí nunca había visto algo tan aterrador. En este terreno todo era muy tranquilo hasta hoy (viernes)”, dijo con incertidumbre un poblador.

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