Noticias de Cali, Valle y Colombia - Viernes 1 de Agosto de 2014

Fue en Cali donde Facundo Cabral anunció su retiro de los escenarios

Sábado, Julio 9, 2011
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El cantautor argentino Facundo Cabral, asesinado el sábado 9 de julio en Guatemala, visitó en repetidas ocasiones la ciudad. Algunas imágenes de esos momentos que quedaron en la retina de algunos caleños.

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Con medio siglo de trayectoria, 165 países caminados y 72 años de vida, el 22 de mayo de 2009, la última vez que dio un concierto Cali, en el Teatro Jorge Isaacs, Facundo Cabral le dijo a El País que se despediría de los escenarios, que apagaría su voz para encenderla en sus cuadernos.

Esa noche, cuando se quedó a solas con su guitarra, en el cuarto de hotel de turno, tomó una copa de vino y dijo bajito: “Gracias padre”. Esa, dice el hijo de La Plata, el emigrante a la Tierra de Fuego, el aprendiz del vagabundo Simeón, fue su manera de recibir sus 72 años y despedirse. Eso anunciaba su gira.

Y aunque lo cumplió, porque siguió cantando, el titular de El País fue un presagio de lo que pasaría dos años después: “Se calla el cantor”.

¿Es esta su última gira o es sólo una estrategia publicitaria?

No. Es real querida, con esto no se juega. El esqueleto está muy cansado. Si fuera por mi espíritu o mi corazón seguía, pero el cuerpo ya no me deja.

Pero qué bella coincidencia que cumpla años un día antes de su concierto...

72 años maravillosos, de sudores, de fervores, de golpes, de besos, de abrazos, de encuentros, de desencuentros, por mares, por desiertos. Fue una gran vida. Por eso sospecho que voy a cantar hasta octubre o noviembre. Me estoy despidiendo de lugares muy queridos.

¿Hubo una circunstancia que lo llevó a jubilarse o lo venía pensando?

No, los médicos han sido muy generosos conmigo, me han dado unos cuantos años de sobrevida. Yo vengo con estos complejos serios desde hace ya varios años. No fue el intelecto que estuvo razonando, es el esqueleto que no puede más.
Con 50 años de trayectoria, qué piensa sobre lo que ayer soñó y hoy puede...

Tenía sueños muy modestos. De pronto la vida fue muy generosa conmigo. Tú lo dices por el libro ‘¿Ayer soñé que podía y hoy puedo?’. Sí, porque somos lo que soñamos, si no tenés un sueño que te fijés, al final terminás transformándote. Es tu sueño y es maravilloso ser lo que uno ama, ser lo que quiere hacer. Fíjate, yo a lo sumo quería conocer Buenos Aires, porque venía del Sur, y terminé conociendo el mundo.

¿165 países, para ser más precisos?

165. Imagínate qué gentileza de Dios, ¿no?

Sí. Pero imagino que ya pocos lugares lo sorprenden...

En la India yo vivía conmovido. Era impresionante ese modo de vida: la pobreza más grande y los fervores más grandes, la vida espiritual más rica en medio de la pobreza más grande. ¡China! La sensación que tuve en China, la primera vez por 1964 fue que había bajado del tren a otro planeta. Los puarej en el Zájara, los taraumaras en la Sierra Madre de Chihuahua, que no tienen idea de la propiedad, toman lo que necesitan, no existe la idea del robo.

Aurobit, al sur de la India, donde los niños son hijos de todos, no porque la madre tuvo relación sexual con todos los hombres, sino porque cada uno que nace es el amor de la comunidad. Imagínate eso, que todos los niños que andan por Cali sean de toda la ciudad, no habría ninguno fuera de la mesa ni durmiendo a la intemperie, no habría cerraduras de la puerta, no habría policías, porque no haría falta. Eso es Aurobit.

En ese momento tenía 2.000 habitantes. Ahora debe tener 10.000 o 6.000. Vi sociedades sólo de mujeres, decepcionadas de los hombres, que vivían juntas y no era una cuestión lésbica, sino otra opción.

¿Durante 50 años errante, se ha sentido mal por no ser de aquí ni ser de allá?

No, cuando yo digo “los otros”, me estoy empobreciendo, la humanidad es una sola familia. Si yo digo que soy cristiano, le doy la espalda al musulmán. Si digo que soy musulmán, le doy la espalda al judaísmo y también al ateo. No, el hombre es un festín, es un banquete, lo que pasa es que dice una sola cosa porque es más cómodo. Yo nunca me sentí fuera de mi tierra.

No tiene familia, sólo a un ahijado, ¿nunca ha resentido la soledad?

No, yo la amo, porque sino fuera por la soledad no te conocería. Hacé memoria y esta noche cuando te acuestes y apagés la luz porque te vas a entregar al sueño, esos minutos que pasan hasta que te dormís, esa sos vos, ahí no tenés un personaje como en la sociedad, sos vos con tus fervores y tus desaciertos. Si me llevo por la gente creo que mido 3,50 metros, pero en verdad mido 1,80. La soledad hace que te conozcas, y al conocerte estás salvada.

¿Cómo quiere ser recordado?

“Trató de ser una buena persona y algunos dicen que lo consiguió”. El mundo sigue, querida, no hay fin, no hay amor que se muera. Estamos de paso como seres conscientes de que somos algo. Algunos una canción, otros un hijo, algunos una fábrica. Dile a tu hijo, cuando encuentre un libro mío en tu casa, que yo era un tipo feliz y libre que pasaba por Cali de vez en cuando, un tipo que supo esquivar a los tontos.

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