Noticias de Cali, Valle y Colombia - Martes 23 de Septiembre de 2014

El secuestro de Cleveland, un enigma que sigue sin respuestas claras

En la foto, de izquierda a derecha, Ariel Castro, Oneil Castro y Pedro Castro, sospechosos del secuestro. Las tres mujeres liberadas después de estar secuestradas por diez años ya se encuentran con sus familias. Hasta ahora las autoridades han conocido que fueron víctimas de violaciones.

Por: Elpais.com.co \ EFE Miércoles, Mayo 8, 2013
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El secuestro de Cleveland, un enigma que sigue sin respuestas claras

Los hermanos Ariel, Izquierda, Oneil, centro y Pedro Castro, son los sospechosos de mantener secuestradas a las tres mujeres durante diez años en Cleveland, Ohio.

Especial para Elpais.com.co

Muchas preguntas sin responder. Eso es lo único claro que hay en torno al extraño caso que este martes conmocionó a los Estados Unidos y al mundo entero: el rescate de tres mujeres que habían desaparecido hace diez años en Cleveland, Ohio, y que, según las primeras investigaciones de las autoridades, permanecieron secuestradas durante todo ese tiempo por tres hombres en una sencilla vivienda de un vecindario latino de esa ciudad.

Los detalles de la perturbadora historia no se conocen, y hasta el momento los medios de comunicación sólo conocen unos cuantos fragmentos de lo que pareciera ser un retorcido rompecabezas. Se sabe que las tres mujeres están bien de salud, que en el lugar fue rescatada también una niña -- quien al parecer habría nacido durante el largo cautiverio -- y que los principales sospechosos del secuestro son tres hermanos de origen latino que lograron mantener ocultas a las mujeres durante una década.

¿Por qué nadie en el vecindario detectó antes lo que pasaba?, ¿hubo negligencia de la Policía en la búsqueda de las desaparecidas?, ¿cómo y dónde las tenían encerradas dentro de aquella casa?, ¿por qué no pudieron huir antes?, ¿cuál es el estado de salud mental de los sospechosos?, ¿hay alguien más involucrado en esta macabra historia? Estas, entre muchas otras, son preguntas para las que ahora se buscan respuestas.

Las autoridades informaron que las rescatadas son Amanda Berry, quien había desaparecido desde 2003; Gina de Jesus, desaparecida desde 2004 y Michelle Knight, desde 2002.

De vuelta a la libertad

El escape y rescate de las mujeres comenzó con un grito desesperado para solicitar ayuda. Charles Ramsey, uno de los vecinos, declaró a los medios que escuchó los gritos y vio a Berry, a quien, después de esa ausencia, no reconoció. Berry estaba tras una puerta que sólo se podía abrir lo suficiente como para permitir deslizar una mano. Ella intentaba salir a toda costa y pidió ayuda para contactar a la policía.

Ramsey estaba comiendo una hamburguesa cuando oyó los gritos y pudo ver a la chica desesperada en su intento por salir de una casa.

Otra de las vecinas que durante diez años había ignorado el secuestro, Anna Tejeda, estaba sentada en su terraza con amigos cuando escucharon que alguien gritaba al otro lado de la calle y pateaba una puerta. Uno de sus amigos de Tejeda fue allí y le dijo a Berry cómo patear la mampara que cubría la parte baja de la puerta, lo que le permitió salir arrastrándose.

Luego pudieron ver a Berry, vestida en piyama y sandalias viejas, nerviosa, llorando.

Ramsey, sin salir del desconcierto de ver a Berry, a esa mujer que había dado por muerta hacía años, la acompañó hasta un teléfono desde donde Berry llamó a la Policía. "He estado desaparecida 10 años. Estoy aquí, ahora soy libre", dijo, luego de eso, la historia se descubrió.

Después de las revisiones médicas hechas a las víctimas del secuestro en Cleveland, cada una de las mujeres pudo encontrarse con sus familiares en un suburbio al que las autoridades las llevaron y del cual no se reveló la dirección.

En la casa de una de ellas, Gina de Jesus, los familiares y amigos, quienes manifestaron nunca perder su esperanza, se reunieron para celebrar su regreso.

Hacia la tarde, los medios norteamericanos manifestaron que el principal sospechoso del secuestro era Ariel Castro, un hombre de 52 años, músico y exconductor de un bus escolar, quien fue detenido junto a sus dos hermanos Pedro Castro, de 54 años y Oneil, de 50.

Ya en la noche, se reveló uno de los más siniestros rasgos de la historia: las tres mujeres habrían sido objeto de abusos sexuales y físicos por parte de sus captores y en varias ocasiones habrían sido obligadas a abortar.

Después de su liberación, cuando la Policía se preguntaba cómo era posible que nadie se hubiera percatado de la situación, dos vecinos dijeron haber estado lo suficientemente preocupados por lo que vieron en la casa como para llamar a la policía en dos ocasiones. Es decir, en esta historia, aun tan nebulosa como desconcertante, pudo haber negligencia policial.

Elsie Cintrón, que vive a tres casas de distancia, dijo que su hija vio en una ocasión a una mujer desnuda que andaba a gatas en el jardín trasero hace varios años y llamó a la policía. "Pero ellos no se lo tomaron en serio", afirmó.

Otro vecino, Israel Lugo, dijo que escuchó golpes en algunas de las puertas de la casa de Castro, que tenían bolsas de plástico en las ventanas en lugar de cristales, en noviembre de 2011. Lugo dijo que los agentes tocaron en la puerta principal, pero nadie respondió. "Caminaron a un costado de la casa y luego se fueron" , señaló.

Los vecinos también dijeron que a veces veían a Castro irse caminando con una niña pequeña a un área de juegos infantiles en el vecindario. Y Cintrón recordó que una vez vio a una niña pequeña que se asomaba por la ventana del ático de la casa.

Stephen Anthony, el agente especial del FBI encargado del caso dijo ante los medios: "estas tres chicas han mostrado la última definición de supervivencia y perseverancia. Ahora comienza el proceso de cura".

Ariel Castro, ¿músico?, ¿buen vecino?, ¿amante de los niños?, ¿secuestrador?

El hombre tiene mejillas anchas, una barba que recorre su mentón hasta las orejas, frente amplia. En las fotografías que reveló la Policía norteamericana aparecía con una gorra.

En Cleveland, en el barrio en que veía cada día a las tres mujeres que estuvieron secuestradas por diez años en una casa que le pertenecía, un barrio de emigrantes latinos, se le conocía como un buen tipo, un aficionado a la música, un exconductor de bus que gustaba de salir pasear a su hija de seis años.

El martes, Ariel Castro, un hombre anónimo apenas conocido por sus vecinos y por sus amigos músicos, el mismo hombre que cinco días antes publicaba en su Facebook “miracles really do happen, God is good :)”, se convertía en el principal sospechoso de un secuestro de diez años a tres mujeres norteamericanas.

De Ariel Castro se saben con exactitud pocas cosas. Se sabe que perteneció a un grupo musical llamado Grupo Fuego. La agrupación tocaba merengues y música latina en Cleveland. Castro era el bajista.

Se sabe también que en una ocasión, cuando era conductor de un bus escolar, en 2004, Castro dejó abandonado a un niño adentro del vehículo.

Ese mismo año, la Policía llegó a la casa en la que se encontraban secuestradas las tres mujeres a interrogarlo por el asunto. Ese día, adentro en la casa, las mujeres oyeron los golpes en la puerta con alguna esperanza. Al ver que nadie contestaba, la Policía se fue del lugar.

Lo demás es lo que dicen sus familiares y amigos. Julio Castro, un tío suyo, aseguró que nada hacía pensar a los vecinos que Ariel pudiera ser responsable de unos secuestros que habían conmocionado a la ciudad. "Todo el mundo lo consideraba una buena persona, un músico que tocaba el bajo, un conductor de autobús (retirado), una bella persona. Es una verguenza para la familia".

Juan Pérez, uno de sus vecinos, dijo a un canal televisivo que Castro era una persona afable, que mantenía una buena relación con los vecinos y que solía dar paseos a los niños del barrio en su camioneta.

En Cleveland, ni las autoridades ni los vecinos pueden explicarse todo el asunto: tres mujeres permanecen secuestradas durante diez años en una casa de un vecindario latino y nadie se entera de eso. Tres mujeres secuestradas por un músico de 52 años que gustaba de salir a pasear a los niños.

Por ahora lo único cierto es que Amanda Berry, desaparecida en 2003; Gina DeJesus, en 2004, y Michelle Knight, en 2002, volvieron luego de diez años a sus casas, a sus familias, a la vida. Quizá, porque como lo dijo el propio Castro en su Facebook: “miracles really do happen, God is good :)”

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