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Pacheco, el anti galán que fue de buenas con las mujeres

Pacheco se declaró un romántico empedernido y sentía una debilidad astronómica por las mujeres.

Por: Meryt Montiel Lugo | Editora de Domingo, El País Martes, Febrero 11, 2014
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Pacheco, el anti galán que fue de buenas con las mujeres

Fernando González Pacheco y Liliana Grohis se conocieron en un partido de fútbol. Él era el capitán del equipo de las estrellas de televisión y sería el encargado de entregarle un ramo de flores a ella, la madrina del onceno.

Foto: Especial para Elpaís.com.co

Más cara de galán tiene ‘Mandíbula’ (personaje horrendo de Sábados Felices), comentó alguna vez riendo don Hugo Patiño. Sin embargo, reconoció que Pacheco, a pesar de su feura, fue de buenas con las mujeres.

“Usted sabe que las mujeres son muy curiosas, ellas dicen, ese feo alguna cosa graciosa debe tener”, es la explicación jocosa que dio el humorista a lo suertudo que fue su amigo con el sexo opuesto.

Lo que sí dijo en serio es que se casó con una mujer muy linda y bella persona, que fue reina, la vallecaucana Liliana Grohis.

El reinólogo Jorge Hernán Orozco recuerda este hecho muy bien. “Se casaron en 1972, en Cartago. Liliana Grohis Rojas era una joven muy hermosa, hija de un señor alemán y una señora vallecaucana. Fue virreina del Valle en 1970. Ese año quedó reina por el departamento Constanza Botero O’byrne, de Cali, que tuvo que salir en un carro de la Policía de las Piscinas Olímpicas porque la gente quería que ganara Liliana, pues, decían, era la más bonita”.

Este hombre tímido, que le huía a las reuniones de más de cinco personas, “también fue novio de la cantante Carmenza Duque”, como lo rememora Jorge Hernán Orozco.

Aunque desde muy joven se declaró un romántico empedernido y sentía una debilidad astronómica por las mujeres, “todas me parecen divinas y maravillosas, pero prefiero a las morenas”, Pacheco era escurridizo para llegar al altar a dar el sí. Hubiera preferido ser novio eterno.

Revelaba, como se lo hizo saber a la periodista Lucy Nieto de Samper en 1963, en Cromos, que le tenía pánico al matrimonio, pero que comprendía que era un mal necesario. “Sé que tengo que casarme, es más, tengo vocación para novio, soy un novio permanente. Pero pienso que la mujer que se case conmigo no va a ser feliz, porque tengo los defectos claves para hacerla sufrir”.

Decía, además, que al casarse había que dejar de hacer muchas cosas y hacer muchas otras, y que perdía su libertad.

Pero cuando el amor llegó a su puerta, al también expresentador del Reinado Nacional de la Belleza, esos pensamientos tal parece que se le esfumaron, porque con Liliana Grohis Rojas permaneció unido en matrimonio por 35 años.

Se divorciaron hace algunos años, luego de tener que cambiar, por recomendación médica, su acelerado ritmo de vida después de que le practicaran una intervención quirúrgica en el corazón en el 2000.

Tal como dice Armando Manzanero, el éxito de un matrimonio es que la pareja no se vea constantemente y tal parece, como lo corrobora una fuente cercana a Pacheco, su agitada vida profesional era una ventaja en su unión con Liliana Grohis porque poco se veían, ya que él permanecía viajando de una ciudad a otra, grabando un programa y otro, cumpliendo múltiples compromisos.

Con Liliana no tuvo hijos, pero a pesar de ello nunca se sintió solo, porque eran muchos los amigos con los que contaba. Uno de ellos es Jota Mario Valencia, quien lo describió siempre como un sabio que actúa como niño, piensa como hombre, trabaja como joven y aconseja como viejo.

Aunque en épocas pasadas se les tachó de rivales, pues supuestamente ‘Jota’ sería el reemplazo de Pacheco, el presentador de Muy Buenos Días dijo que jamás hubo ni podía haber rivalidad entre ellos. “Yo no soy reemplazo de nadie, yo llegué a hacer lo mío. Pacheco no puede ser reemplazado por nadie, él fue, es y seguirá siendo figura importante de la TV nacional”.

Y recuerda anécdotas como cuando se hospedaron por cuestiones de trabajo en un hotel en Aruba. Le dije, dice Jota Mario, que no bajara a desayunar en chanclas porque no lo dejaban entrar al restaurante. Como el niño que es, hizo lo contrario, bajó en chanclas, no lo dejaron entrar y prefirió irse a la playa sin desayunar.

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