Magdalena Pardo es la presidenta de la Cámara de Comercio Colombo-venezolana.
Unos 300.000 empleos, especialmente de pequeñas empresas, han sido afectados por la crisis diplomática entre Colombia y Venezuela. Por ello, según la presidenta de la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana, Magdalena Pardo, el Gobierno de Juan Manuel Santos debe estudiar un Plan Integral de Desarrollo de la Zona Fronteriza.
La ruptura de relaciones diplomáticas no ha llevado hasta el momento a un cierre de la frontera. Eso significa que el poco comercio que todavía existe sigue atravesando hacia el vecino país, pero con un aumento de los controles y las molestias por parte de las autoridades venezolanas. Con base en eso, las exportaciones a Venezuela, si nos va bien, escasamente van a llegar a los US$1.500 millones este año.
Tras la ruptura de relaciones, Venezuela amplió el control de cambios lo cual se está volviendo para ellos mucho más difícil importar desde cualquier lugar del mundo. Y todo esto augura más dificultades en el comercio. Hay una deuda pendiente desde el año pasado de más de US$700 millones y venimos pidiéndole al Gobierno venezolano que la pague, pero no ha sido posible. Y con la reciente ruptura se volvió mucho más complejo su cobro. Son malas noticias. Por esa razón muchos empresarios se han quebrado.
No puedo dar un número exacto porque es difícil establecerlo. Conozco casos particulares, pero realmente las más perjudicadas han sido las pequeñas empresas en los sectores de confecciones y de alimentos frescos, las cuales se quedaron sin clientes.
Las grandes tienen más opciones de diversificar mercados. Ha sido un golpe fuerte para las Pymes tanto nacionales como de Venezuela.
Creemos que el impacto ha sido de por lo menos 300.000 empleos a nivel de los dos países. Todo porque en las zonas de frontera se afectan las poblaciones. Un ejemplo, es lo que sucede entre el Amparo y Guasdualito donde las provisiones proceden de territorio colombiano. Igualmente, entre Cúcuta y San Antonio hay problemas, ya que allí existe una operación logística impresionante. Hace dos años circulaban por esos lugares 20.000 camiones venezolanos por mes y 7.000 colombianos. Hoy apenas transitan 4.000 camiones colombianos y 400 de Venezuela. Y seguro hay menos ahora.
Nosotros saludamos esas medidas porque son positivas para la frontera, pero deben complementarse con una alianza público-privada para adelantar unos esfuerzos para recuperar esa zona de frontera a través de un Plan Integral de Desarrollo.
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