Noticias de Cali, Valle y Colombia - Domingo 23 de Noviembre de 2014

‘El Pibe’ Valderrama, sin el balón

Carlos Valderrama cumplió 50 años de vida. Y viendo los goles desde la tribuna, el mejor jugador de fútbol de Colombia está más relajado que antes.

Por: ALDA MERA - Reportera de El País Lunes, Noviembre 7, 2011
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VEA imágenes de archivo del exfutbolista Carlos Alberto 'El Pibe' Valderrama.

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‘El Pibe’ Valderrama, sin el balón

El legendario '10' de Colombia, Carlos 'Pibe' Valderrama.

Archivo / El País

Quienes creen que ‘El Pibe’ Valderrama ha dejado de jugar, se equivocan. El malabarista del balón es un artista fuera de la cancha. Elude las preguntas como evadía la marcación en la zona de candela.

Con frases cortas, como sus pases, gambetea la pregunta más incisiva. Y cuida su vida privada como protegía el balón con su cuerpo.

Reservado al extremo, de histórico jugador nacional se sabe casi todo. Pero al hombre, lo conocen pocos. Pocos como el periodista barranquillero Fabio Poveda Ruiz, quien heredó de su padre, el desaparecido periodista Fabio Poveda Márquez, la linda amistad que tenía con Carlos Valderrama padre, el popular ‘Jaricho’, y ese clan futbolístico de Pescaíto y la cancha La Castellana.

Poveda Ruiz dice que desde que tiene uso de razón se ve compartiendo con Carlos cuando era un ‘Pibe’ de verdad. Ya fuera visitándolo, jugando fútbol, conversando. “Mi papá era amigo de ‘Jaricho’ y de sus hermanos que jugaban en el Unión Magdalena –dice Poveda Ruiz–. Y esa amistad se extendió a sus tíos, a sus hermanos Roland y Alan, y fue creciendo con los años; soy padrino de su hijo Carlos Alberto y él es padrino de mi hija Isabela. Nos llamamos, hablamos más que todo de fútbol”, dice Fabio.

Los unen innumerables recuerdos de infancia. Como aquella vez que ‘Jaricho’ los invitó a Bomba, un pueblo del Magdalena, de donde es el clan de los Valderrama. Allá tenían el equipo ‘Saval’, que significa Sangre Valderrama, en el que no podía jugar nadie que no fuera de esa familia. “Entonces ‘Jaricho’ nos invitó a comer guiso de conejo con el equipo Saval. Estaba muy rico, pero después supimos que habíamos comido iguana, uno de los platos preferidos de ‘El Pibe’ y su papá”, recuerda Poveda Ruiz.

Muy joven, ‘El Pibe’ se casó con Claribeth Galván, una guajira con quien tuvo tres hijos: Alan, que jugó fútbol pero se retiró; Kenny, que estudia y juega en el equipo de la Universidad Autónoma del Caribe; y Carlos Alberto, el ‘gringo’ de la familia porque creció en Tampa, Florida, y salió basquetbolista.

De su segunda unión, con la costeña Elvira Redondo, con quien vive hace varios años en EE.UU., tiene a las mellizas Stéphany y Carla, que ya son unas señoritas y las niñas de sus ojos.

Y es papá de Carlos Alberto, un hijo extramatrimonial que ‘El Pibe’ reconoció con demanda de por medio. Curiosamente es muy parecido a él, se llama igual y a sus 19 años juega en la división Sub 20 de Santa Fé en Bogotá.

“Él es un gran padre, no es meloso, pero su cariño lo expresa de manera diferente: está muy pendiente de todos sus hijos, los llama, siente un amor impresionante por ellos”, dice Poveda.

‘El Pibe’ vive viajando para cumplir contratos como imagen de eventos o productos. A sus 50 años recién cumplidos, el hijo de Juana Palacio y Carlos Valderrama ‘Jaricho’, se mantiene en forma trotando a diario, pero no se somete a la dictadura del gimnasio. Y le ‘pega’ al béisbol y al básquet.

Como dato curioso: “Le encanta la salsa, más que la música vallenata. Su artista preferido es Tito Rojas y le gusta tomarse sus whiskies o sus cervezas cuando es la ocasión”, dice Édgar Pimienta, sobrino de su primera esposa, Claribeth.

Pimienta lo recuerda con especial afecto desde cuando vivió con ellos cuando ‘El Pibe’ jugaba con el Deportivo Cali. “Siendo muy niños, nos llevaba a su hijo Alan y a mí a los entrenos y se quedaba luego enseñándonos a hacer las ‘tonalisas’ (la 21 o la 31)”.

Los años han ayudado a ‘El Pibe’ a aprender de sus errores. Como a manejar su temperamento, a veces explosivo dentro de la cancha. Hoy es un hombre más alegre y al que le gusta compartir mucho con sus amigos. Es un ser único. ‘El Pibe’ ya es mayor de edad.

DT DE SU PROPIA VIDA

Pibe, ahora mueve sólo contratos publicitarios, ¿no?
“Gracias a Dios me está yendo bien, esperemos que el teléfono siga sonando. Estoy bien, la gente pasa pendiente de mí y yo también de ella, gracias al Señor”.

¿Qué sitios nuevos lo han impactado?
“Ya no me impacta nada. He viajado tanto que ya voy, hago mi compromiso y quiero regresar a Colombia. Claro que es bueno conocer otra cultura, otra gente, me divierto, pero siempre quiero volver al país”.

¿Cómo era ‘Jaricho’ como papá?
“Mi papá siempre fue exigente, disciplinado, exigía mucho cumplimiento, pero gracias a Dios nos guió bien a todos”.

¿Y alguna vez lo castigó?
“Claro, varias veces, usted sabe que uno tiene épocas y va aprendiendo”.

¿Cómo le fue de estudiante?
“Me iba bien en matemáticas, y era malo en filosofía; en filosofía siempre me quedaba porque me ponían a hablar, y usted sabe que yo no hablo mucho (risas)”.

¿Muchas travesuras?
“Uhhh, la gente, los amigos y las amigas que estudiaron conmigo todavía se acuerdan. Éramos un grupo como de seis muchachos muy desordenados, pero buenos estudiantes, no éramos malos”.

Háblenos de sus hijos futbolistas...
“Kenny está en la Autónoma y está jugando, está peleando el puesto. Alan no jugó porque se lesionó en Argentina, estuvo por el Cali dando vueltas y no pudo llegar por eso. Al otro le gusta el básquetbol y a las niñas sí les gusta el fútbol”.

¿Qué consejos les da?
“Que tengan disciplina y, cuando tengan la oportunidad, la aprovechen. Ahí no importa si son hijos de ‘El Pibe’ o primos del Didí: tienen que demostrar que pueden y que tienen condiciones, o se quedan por fuera. Les repito: cuando les den chance, aprovechen, porque el fútbol es de oportunidades”.

¿Con qué jugadores ha forjado una mayor amistad?
“Nos vemos con la mayoría de los ex compañeros del Mundial, tenemos la oportunidad de estar de comentaristas y siempre nos vemos en la sala de prensa y disfrutamos el momento, jugamos partiditos también y nos divertimos un rato, por eso estamos esperando que Colombia vuelva al Mundial para divertirnos más”.

¿Y con Bernardo Redín?
“Es mi amigo, estamos hablando continuamente, tenemos una amistad muy grande, no sólo dentro de la cancha sino fuera de ella. En estos días tuve la oportunidad de hablar con ‘Berna’, siempre seguimos pendientes el uno del otro”.

¿Se ve con las estrellas nacionales Shakira, Carlos Vives, Juanes?
“Con Carlos nos vemos cada año y jugamos un partido en Pescadito. Y también en el Country Club tenemos otro partido, él siempre va. A Shakira tengo como dos años que no la veo. Con Juanes nos encontramos hace como tres años en España. Y con el Joe me vi la última vez en el aeropuerto en diciembre”.

Su paso por el Deportivo Cali lo marcó para siempre...
“No tengo sino agradecimientos, me gusta venir a Cali porque me invitan, vengo a dar vuelta a algunas cositas que dejé por acá. Normalmente vengo siempre en diciembre, pero estoy bien, contento, siempre agradecido con la gente del Cali porque aquí me fui formando como persona porque fue una época complicada, pero la gente me ayudó mucho y salí adelante”.

¿Y disfruta de la Feria de Cali?
“A veces; rumbeo, no mucho, pero sí más que antes, que no podía porque estaba en el Cali; ahora nadie me dice nada, ya estoy tranquilo”.

En su campaña con Samsung apoya a los jóvenes deportistas, pero a usted le tocó diferente...
“No sólo a mí sino a todos; me tocaba hacer rifas. El técnico nos hacía una prueba y dejaba 25 jugadores, pero no teníamos equipaje, entonces hacía una rifa de abanicos (ventiladores), vendíamos la boleta para comprar la camiseta y la pantaloneta. Ahora los muchachos tienen todo, porque Samsung patrocina estos campeonatos”.

¿Qué lujos se da ahora?
“¿Qué lujos me doy? Que hago lo que me da mi gana. Tengo la facilidad esa: me quiero ir a pasear, cojo la familia y me voy a pasear. Es un lujo que me doy; no tengo horario, el horario me lo pongo yo y no tengo jefes, que es lo más bacano. Y cuando me contratan, les digo: trabajo en semana, pero sábado y domingo es para mi familia, me quiero quedar en la casa. Esa es otra libertad que tengo”.

¿Qué tan religioso es?
“Voy cuatro veces al mes a la Iglesia, un día cada semana”.

¿Cuál fue la última vez que se confesó?
“El viernes”.

¿Y el padre lo absolvió?
“No, yo en eso estoy bien, me porto bien todavía...”

¿Le toca espantar mucha fanática?
“No, al contrario, me han tratado bien. Eso es normal, la foto, el autógrafo...

Lo más excéntrico que le han pedido...
“Me ha tocado ponerles mi autógrafo a veces en la teta, en la nalga”.

¿Qué mensaje le da a la gente de Cali?
“Muchas gracias, bendiciones a todos, a la gente de Cali, al Deportivo de Cali. Los quiero mucho, muchos recuerdos, no me olvido de todo lo que me dieron, me criaron, me enseñaron en los momentos difíciles. Como jugador siempre voy a estar agradecido con esta ciudad”.

¿Cómo celebró sus 50 años?
“Bacano, uyyyy, lo festejamos con la familia. El 2 de septiembre me tocó por fuera porque estaba viajando (Canadá), con compromisos, pero cuando regresé me la desquité, hicimos una fiesta en Santa Marta con toda la familia, todos los amigos. Esas son de esas fiestas que uno tiene que celebrar con la familia y los amigos cercanos, así que fue una rumba buena. Lo importante fue que la gente que quiero y la gente que me quiere fue”.

¿Y cómo se siente?
“Bien. Ya les dije a todos mis amigos, ya pasé la mitad del río. La idea es llegar hasta los 80, hasta allí está bueno, para qué le vamos a pedir más a Dios”.

SANGRE VERDE
El ‘Pibe’ se las arregla bastante bien sin el balón. Desde el 2004 goza de buen retiro y afirma que no consideró la opción de que lo llamaran a ser técnico de la Selección Colombia cuando renunció ‘Bolillo’ Gómez.

“No, yo no estoy en la lista. Yo estoy tranquilo así. Ya escogí mi vida, es otra vida, y así estoy bien, gracias a Dios. Le hago fuerza a la Selección Colombia desde la barrera”, dice el que fuera el corazón y capitán del equipo tricolor.

Según el periodista Fabio Poveda Ruiz, Valderrama “ya se sacó esa espinita de ser técnico”, luego de probar como asistente de Lucho Grau en el Junior.

Pero fanáticos del fútbol y del Deportivo Cali, el equipo donde ‘El Pibe’ se creció hasta alcanzar una dimensión internacional, sueñan con que ‘El Pibe’ algún día dirija el cuadro ‘verdiblanco’.

Como Henry Romero, un admirador de ‘El Pibe’ que jamás pudo acercarse a él. Lo más cerca que estuvo fue en Montevideo, cuando lo premiaron como el Mejor Jugador de América Latina. “Estuve a dos metros”, dice.

Pero Romero se fue a probar fortuna a Tampa, Estados Unidos. Y grande sería su dicha cuando a los seis meses entró su ídolo, como cualquier parroquiano, a su restaurante a comprar pan aliñado y buñuelos, los preferidos del jugador samario.

Fue el comienzo de una gran amistad, que se prolongó gracias a la pasión compartida por el deporte y los buñuelos. “A través de su señora, él me dio la bienvenida en su casa, su número de teléfono y me advirtió que si se lo daba a otra persona, hasta allí llegaba la amistad. Pero él vio que yo no iba detrás de ningún otro interés, sólo mi admiración por él”, dice Romero, quien organizaba en Tampa un torneo de equipos de las colonias latinas, incluido el suyo, ‘La Típica Colombiana’. Siempre les decía que un día él iba a llevar a ‘El Pibe’ a jugar allá. Nadie le creía.

Hasta que llegó con Valderrama a una final del torneo, tras una cita concertada con un año de anticipación. “‘El Pibe’ vistió el uniforme de ‘La Típica Colombiana’, hizo gol, ganamos 7-1 a un equipo ecuatoriano y nos coronamos campeones”, recuerda este fanático caleño.

Romero regresó a Cali hace cuatro años y montó el restaurante China del Sur, con su hijo Stiven Romero. Gratos recuerdos de Tampa vienen a su mente: la imagen de ‘El Pibe’ cargando a su nieta cuando él la llevaba a la cancha. Y ese cumpleaños improvisado para el genio de la pelota, con pastel y buñuelos. No recuerda cuántos cumplía, pero le pusieron una velita con el número 20 como edad simbólica.

O cuando coincidían en El Zodíaco o en Palladium para ver partidos y departir con la misma sencillez con la que lo saludó hace un mes, cuando vino a Cali con la campaña de Samsung y Romero fue a verlo. El abrazo largo y efusivo lo dijo todo, rematado con un “eche, ¿y tú qué haces con esa camisa roja?”, porque Romero vestía ese día la casaca del Benfica.

Es que a ‘El Pibe’ le corre sangre verde por las venas, según su propia expresión. Así el astro de ‘Pescaíto’ sea hincha confeso del Unión Magdalena, el equipo de sus sueños de niño y de sus inicios de su carrera.

Y si le tocan el tema del Deportivo Cali, ahí sí habla bastante y duro: “Los hinchas también sienten y saben de fútbol, la hinchada del Cali es exigente y ve que los directivos tienen desorden en el equipo, que venden los jugadores de la camada pero no le traen refuerzos, que traen un técnico y a los seis meses lo echan porque pierde dos partidos. Así es muy complicado, el problema es de directivos y si ellos quieren el equipo de verdad, que hagan una buena inversión, traigan jugadores para que el equipo vuelva a los primeros lugares”, sentencia ‘El Pibe’.

El tema de un número 10 que lo reemplace también lo pone a vibrar y a hablar. “Si los técnicos no lo ponen, ¿no ve que tienen miedo?, entonces, ¿cómo va a salir un 10 así? Antes éramos Berna, Alexis García, Álex Escobar, la ‘Gambeta’ Estrada, ‘El Pibe’... Ahora no”, reclama.

Para él, Michael Ortega y James Rodríguez tienen talento y saben jugar en esa posición. Y Giovanni Moreno. “El problema no es de los número 10, sino de los técnicos que no quieren jugar con el 10, no los ponen en esa posición sino más adelante, y los pelados, para no salir del equipo, lo aceptan”, comenta.

Así de claro y contundente sigue siendo ‘El Pibe’. Un hombre que sólo vibra por la redonda. Si tuviera que repetir algo en su vida, volvería a ser jugador de fútbol. Pero no se devolvería tan rápido de Europa. “Me vine muy temprano. Me hubiera quedado más tiempo por allá”. Quizá ese fue el único ‘autogol’ que se metió en la vida.

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