Noticias de Cali, Valle y Colombia - Jueves 30 de Octubre de 2014

Aquel día en que la muerte bajó del cielo

El 24 de octubre se cumplen diez años de una tragedia: un rayo mató a ‘Carepa’ Gaviria y Giovanni Córdoba, en el Deportivo Cali.

Por: Santiago Cruz Hoyos -Reportero de El País Domingo, Octubre 21, 2012
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24

años apenas tenía el delantero Giovanni Córdoba al momento de su muerte. Su sueño: Europa. 32años tenía Herman Carepa Gaviria al momento de su muerte. Hizo gol en el Mundial de 1994.

Dato clave

En detalle

En la velación de Herman ‘Carepa’ Gaviria, los jugadores del América, el rival de patio, le dieron las condolencias al Deportivo Cali, los acompañaron. Los hinchas del Cali, que en el estadio silbaban a los 'rojos', aquella vez le brindaron un aplauso atronador.

Es curioso: de las últimas palabras de ‘Carepa’ Gaviria fueron estas: “A mí no me va a partir un rayo”. Lo dijo mientras le entregaba al utilero del equipo su anillo, su cadena, su reloj, y se iba a la práctica bajo ese cielo gris del 24 de octubre de 2002.

‘Carepa’ Gaviria era hincha de Nacional; Giovanni Córdoba, del América. Son los rivales más tradicionales del Cali. Ambos jugadores, sin embargo, fueron figuras de los 'verdiblancos' caleños. Con el equipo resultaron campeones en 1998 del torneo nacional, finalistas un año después de la Copa Libertadores.

En ese 2002 Deportivo Cali era firme candidato al título. De hecho, era líder del torneo. La muerte de los jugadores, sin embargo, quizá fue lo que cambió la historia. Al final Medellín alzó el título.

Aquel día en que la muerte bajó del cielo

En la sede del Cali todo era caos, impotencia. En la ciudad sucedía algo parecido. La muerte de los jugadores recordaba la debilidad humana.

Archivo de El País, Rodrigo Cicery

Era jueves. 24 de octubre de 2002 exactamente. Freddy Hurtado, lateral del Deportivo Cali, trotaba alrededor de la cancha de entrenamiento del equipo. Estaba lesionado. Quizá, en todo caso, en esa práctica podría hacer algo de fútbol. Quizá podría ser titular el domingo.

El cielo era gris, nublado. De pronto empezaron a caer las primeras gotas de lluvia. Eran gotas gordas, pesadas, pero apenas eran gotas. Freddy recibió una orden de Hernando Arias, el preparador físico: hacer los ejercicios bajo techo, en el gimnasio. Estaba en tenis. Resbalarse por el pasto húmedo podría agravar la dolencia.

Obedeció. Mientras tanto, en la cancha, el equipo titular se enfrentaba al suplente. Las gotas seguían cayendo. El cielo se iluminaba debido a algunas descargas eléctricas. “Culebrillas”, escribió el periodista deportivo Francisco Henao. El balón, sin embargo, siguió rodando, nadie se preocupó. De repente se desató el aguacero. Estalló el trueno.

Freddy, ahora, está al teléfono. Freddy, ahora, juega para el Envigado Fútbol Club. Como regla, jamás permanece en una cancha cuando escucha un rayo, así el técnico de turno se pare en la cabeza y le exija lo contrario. Desde aquel jueves, explica, siente por la naturaleza un respeto reverencial.

El trueno, sí. Lo primero que hizo fue agacharse, cubrirse, como si el sonido fuera más bien el de una bomba, una que lo dejó aterrado. ¿Cómo explicarlo mejor? Así, como ese rayo de espanto, cree, debe sonar el fin del mundo. Lo primero que pensó fue justamente eso, que todo se había acabado.

Se repuso del susto y se asomó de inmediato por una ventana. Los 22 jugadores y el cuerpo técnico, liderado por Óscar Héctor Quintabani, estaban tirados en el suelo, aturdidos. Poco a poco se fueron levantando y corrían para resguardarse. Dos no se movían: Herman ‘Carepa’ Gaviria y Giovanni Córdoba. Ambos murieron. Córdoba jugaba con el número 22. Freddy Hurtado juega desde entonces con el número 22. Es un homenaje dominical y sagrado para quien fue su mejor amigo.

II

Algunos, cuando se les comenta el asunto, se sorprenden: ¿ya, tan pronto, pasaron diez años de la muerte de ‘Carepa’ y Giovanni? Resulta que existen algunas tragedias que pese al paso del tiempo no se van de la memoria.

El 24 de octubre de 2002 Cali era un caos. El aguacero, por un lado. El tráfico atascado por el aguacero. La noticia de la muerte de ‘Carepa’. La noticia de Giovanni Córdoba a punto de morir, apenas lo mantenían en este mundo las máquinas, apenas aguantó hasta el domingo. Giovanni Hernández, otra figura del equipo, también estaba en el hospital debido a un 'shock' nervioso. ‘Chumi’, delantero, se recuperaba.

Mientras tanto, en las redacciones de periódicos y noticieros se discutía: ¿vale la pena publicar la imagen de los cuerpos aporreados por el rayo? ¿Acaso no basta —pensando en las familias— contar la noticia sin primeros planos que mostraran uniformes y pieles chamuscadas, que mostraran humo saliendo de las narices?

También había hinchas que lloraban y con ellos gente que ni siquiera seguía al fútbol igualmente sorprendida por esas muertes insospechables. ¿A quién se le ocurre que va a morir por un maldito rayo mientras corre en un campo de fútbol?

La ciudad, entonces, estaba tan aturdida como las víctimas del trueno. La noticia emitida una y otra vez nos hacía recordar lo débiles que somos, lo efímeros que somos. Además, que un ídolo desaparezca de tal manera, tan de repente, de un solo golpe, asusta aún más, la sensación de desprotección crece. El rayo recordó lo que dicen los viejos: para morir simplemente basta con estar vivo, respirar un poco.

III

En honor a Herman ‘Carepa’ Gaviria, dice su hermano Farley, fundó una escuela de fútbol en Apartadó, Antioquia, que lleva su nombre. Es una manera de homenajearlo, conservarlo en la memoria del país, sobre todo en las nuevas generaciones de futbolistas.

En honor a Giovanni Córdoba, dice su hermano Jefferson, familia y amigos juegan un partido cada 31 de diciembre. Un partido en honor a Giovanni y a Hernán Córdoba, otro de los hermanos, futbolista, que murió el 20 de septiembre de 2009 también de forma trágica. Ese día jugó con el Atlético Huila, marcó un gol, fue figura, en la noche iba manejando su auto desde la ciudad de Neiva hasta el municipio de Rivera, cuando se estrelló con un bus y el carro se incendió. En el accidente falleció otro jugador: Mario Beltrán.

En vida, recuerda Jefferson, ambos hermanos organizaban ese juego de fin de año. Un equipo, ‘Los casados’, lo lideraba Giovanni. El otro, ‘Los solteros’, lo lideraba Hernán. Mantener la tradición es, también, mantener la memoria. En las camisetas de los equipos, es la idea para diciembre próximo, estarán estampadas las fotos de los futbolistas.

En todo caso, para este décimo aniversario de muerte, las familias Córdoba y Gaviria no han planeado nada especial. No es que se olvide la fecha, no, por supuesto, pero no hacer nada es una manera de ignorar la tragedia, seguir de largo a pesar de todo. Además, es preferible recordar cómo eran en vida sus seres queridos que recordar el fatídico rayo. ‘Carepa’ era salsero, dice Farley; Giovanni, fan de Michael Jackson, dice Jefferson y sonríe.

IV

En la historia aún hay un capítulo que no termina. La viuda de Herman Gaviria, Noemí Guerra, demandó al Deportivo Cali por la muerte de su esposo.

Según la demanda, la institución fue negligente. La cancha, en las instalaciones de Pance, donde entrenaban los jugadores, no tenía pararrayos el día en el que sucedieron los hechos. Además, se continuó con la práctica deportiva a pesar de la lluvia.

De lado y lado los argumentos son contundentes: ‘Carepa’ murió en su lugar de trabajo; que alguien muera por el poder de la naturaleza se sale de todo control.

El Deportivo Cali fue absuelto de pagar la indemnización, once mil millones de pesos. El abogado de la viuda, Aurelio Jiménez Callejas, instauró, sin embargo, un recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia. El fallo definitivo, calculó, se conocerá en diciembre.

Se trata, el abogado, de un hombre valiente. Habló del caso muy tranquilo, muy lúcido, cuando apenas faltaban dos horas para que lo operaran del corazón.

V

‘Geo’ era un hombre callado. Hablaba lo necesario, pero cuando lo hacía, era para hacer reír a todo el mundo.

Freddy Hurtado, su mejor amigo, sigue en el teléfono. Un año entero, dice, soñó con Giovanni después de su muerte, un año.

Y la tragedia fue una lección para el fútbol. En los entrenamientos de los equipos colombianos, en los partidos, se suspenden las prácticas cuando el cielo se ilumina con las descargas eléctricas. Freddy dice que al profesor Quintabani lo marcó para siempre ese jueves. La basta ver nubes oscuras, amagos de lluvia, para que termine los entrenamientos.

En la sede de entrenamiento del Deportivo Cali, por cierto, está prohibido entrenar en días de truenos. Cuando eso pasa, cuando se avistan las descargas eléctricas, suena una alarma. Esa alarma es advertencia, pero también memoria de las glorias desaparecidas.

El profesor Fernando ‘Pecoso’ Castro hace lo mismo. Incluso, en un partido oficial, cuando dirigía al América, salió furioso del banco, manoteando, sacando a sus jugadores del campo hacia el camerino, mientras increpaba al árbitro. Era domingo, había una tormenta en Cali y, sin embargo, el juez seguía adelante con el juego. Ante la reacción de ‘Pecoso’, el árbitro, ese ‘dios todopoderoso’ de la cancha, bajó la cabeza.

Giovanni Córdoba

Se crío en el barrio Olímpico de Palmira. Deportivamente se inició en el Ziruma. Después pasó por la Escuela Carlos Sarmiento Lora. Como profesional debutó en Cortuluá. También jugó, además del Cali, en Nacional y Liga Deportiva de Quito, donde marcó doce goles. Era delantero.

Herman ‘Carepa’ Gaviria

Nació el 27 de noviembre de 1969. Jugó en Nacional de Medellín, Deportes Tolima, Shonan Bellmare de Japón, Atlético Bucaramanga y Deportivo Cali.
Con la Selección Colombia jugó la Copa Mundo de 1994, eliminatorias, y la Copa América de 1993, 1995 y 1997. En total, con la Selección, disputó 40 partidos y marcó 5 goles.

Frase

“Lo que pasó es un asunto que no se entiende, pero hay que seguir”, Jefferson Córdoba - hermano Giovanni Córdoba.

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