Noticias de Cali, Valle y Colombia - Martes 21 de Octubre de 2014

Los costeños, ¿son como los pintan?

Las telenovelas inspiradas en la Costa Caribe despiertan la ira costeña. ¡Echeee!

Por: Isabel Peláez Domingo, Agosto 15, 2010
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Las historias

Habla del amor entre Chepe Fortuna, un pescador de El Tiburón y Niña Cabrales, la novia de un delfín político. Dirigida por Mario Ribero (‘Yo soy Betty, la fea’ y ‘Los Reyes’).

Andrés Huertas, el libretista, resume la historia del vallenato a través de cuatro generaciones. La primera: la de Emiliano Larios (Beto Villa) y Blanca Moscote (Matilde Lemaitre).

Los costeños, ¿son como los pintan?

‘Tierra de Cantores’ se diferencia de ‘Chepe Fortuna’ en que su hilo conductor es la música y no es sátira sino una novela costumbrista.

Elpais.com.co

Los hijos de la Costa Caribe ‘cogieron rabia’ por ‘Chepe Fortuna’, telenovela que según ellos ‘manda cáscara’ porque no los deja ‘bien parados’.

“Nos llevan a extremos caricaturescos, nos pintan como balurdos y atravesados. ¿Quién dijo que todos los costeños hablamos como corronchos?”, escribió un televidente indignado en una página web que hace referencia a la producción grabada en Santa Marta, y que protagonizan la ex Señorita Colombia, Taliana Vargas (samaria), y el ex modelo y expedicionario barranquillero de ‘La isla de los famosos’, Javier Jattin.

Basta escribir en el buscador de Google el nombre de la novela para que se desplieguen decenas de mensajes de protesta de Facebook y de diferentes páginas web contra lo que los caribeños llaman: “La corronchera 2010”.

Así la define un costeño que considera una ofensa “un elenco de 70% de cachacos que se creen costeños, que nos dejan como corronchos y ridículos, como si todos habláramos como el cartagenero vendedor de pescado y bollo o la vendedora de alegría, cocada, caballito y enyucao”.

Para otros, como el productor y director de cine y Tv. barranquillero Alfredo Sabbagh, no es más que “otro ejemplo de la ambientación de la Costa bajo el estereotipo de machista, plutócrata, escandalosa y poco desarrollada, que se enquistó en el imaginario nacional sin oportunidad de reivindicación”.

Es que, aunque varias telenovelas colombianas recientes se han inspirado en la Costa Caribe, para el escritor David Sánchez Juliao, de Lorica, Córdoba, “de ninguna manera” han sido un reflejo de los habitantes del Caribe. “El resto del país, ante todo el país andino –el que maneja los medios de comunicación con actitudes centralistas— no goza de la suficiente perspicacia para entender un mundo tan rico culturalmente como el Caribe”.

“¿Bullosos, parranderos, mujeriegos, toma trago, flojos? ¡Jamás!”, sentencia la pluma detrás de la novela ‘Pero sigo siendo el rey’, adaptada para Tv. por Marta Bossio: “Mucho de lo de mostrar al mundo, incluso científicamente, procede de la grandeza del Caribe. Si esos estereotipos respondieran a la realidad, esa grandeza sería imposible”.

Para el cantante Peter Manjarrés, de Valledupar, “hombres mujeriegos y toma trago y mujeres celosas hay no sólo en la Costa Caribe sino en todas las regiones del país”. Lo exclusivo de los costeños, según el intérprete de ‘Estoy tragado de tí’, es lo solidarios, amables, sinceros, leales, buenos amigos, excelentes anfitriones, espontáneos y alegres que son. Cualidades que sí resaltó la que según él es la mejor historia en Tv. sobre el Caribe, ‘Escalona’: “Narró la vida y obra del compositor más grande del vallenato, muchos de sus personajes existieron en la provincia de Padilla (Cesar y La Guajira), y Carlos Vives interpretó impecable al enamorador, respetuoso, detallista y amigo sincero”.

A propósito, una de las caracterizaciones que más ha disgustado a los costeños es la que señala el preparador actoral Gian Carlo Portillo: la de ‘Aníbal Conrado, el hombre honrado’, “por sobreactuado”. Los actores de ‘Chepe’, a juicio del sociólogo samario Édgar Rey Sinning, “abusan del golpeao, impostan y se exceden en los ademanes”.

El problema de la pobreza interpretativa sobre el mundo costeño, a juicio de Sánchez Juliao es que “hay muchachitos de escasa talla cultural al servicio de los canales, que escriben sobre un Caribe que no podrían entender, por ignorantes y por andinitos”.

El escritor destaca telenovelas que reflejaron bien la cultura Caribe, como ‘La Pezuña del Diablo’, ‘Gallito Ramírez’ y ‘San Tropel’, “donde estuvieron ausentes los estereotipos que se endilgan al Caribe. O buenas series como ‘Escalona’ y ‘Alejo’. Aquello sobre Diomedes no me permitió acercarme al televisor”.

Para otros como el periodista sucreño Jorge Hanna, ‘Chepe’ molesta a la “rancia sociedad”: “Nos burlamos de los delfincitos de Bogotá, pero no vemos que detrás de las vacas sagradas de la Costa están los Aníbal Conrado”.

Tal vez ‘Chepe Fortuna’ sea una telenovela “burlesca, cómica, charra y hasta mañé”, dice Hanna, “pero tiene verdades, como que en la misma cuadra el costeño tiene de vecinas a sus tres amantes, y abre puerta detrás de su casa para pasar a donde ellas”. Por esta misma vía la actriz Maribel Abello, de ‘Tierra de Cantores’, de Caracol, admite que “la costeña acepta hasta a las amantes de sus hombres con sus hijos”.

Aunque ‘Tierra de Cantores’ se estrenó esta semana, ya hay opiniones como la de la presentadora Patricia Villalba, que valora la fotografía y calidad del guión.

A los costeños les pasó lo que a los caleños con ‘La Sucursal del Cielo’, dice el analista de medios Javier Santamaría, “nos pareció exagerado el acento y pintorescos los personajes. Pero la novela no está comprometida a ser reflejo exacto de una cultura. Para eso están los documentales”.

Su colega Mario Morales, dice que “el problema está en hacer una historia a manera de receta: una pizca de música, otra de amor y otra de cachos. El resultado: un ‘mix’ de matices culturales, sin hilo conductor y, si se exagera, muchos Chepes Fortuna”.

Él invita a los costeños a que asuman la novela como una caricatura: “puede que siga sin gustarles, pero deja de hacerles roncha. ¡Que la cojan suaaave!”.

En la Costa Caribe no se prende el bombillo, sino el foco. No se abre la llave del agua, sino la pluma. Nada se acomoda, se embute. No pegan un puño, lo zampan. Si están de afán: pullan el burro. No se cortan el pelo, se pegan la motilada. No hay protagonista de película, sino 'el chacho'. No se dan cuenta de las cosas, se pillan la jugada. No lustran los zapatos, los embolan. No trabajan, camellan.

No comen torta, comen pudín. No conocen el maduro, sino el plátano amarillo.

No se forman problemas, se arma el bololó; no hay fiestas con desorden, sino despeluques. No tienen grupo de amigos, sino el bonche. No hay señores, hay manes. No hay mujeres lindas, hay bollitos. No hay chinos, hay pelaos. A una mujer no se le dice que está bonita, sino “ta' buena”. No dan cambio sino vuelto, no reciben dinero suelto, sino menudo, y cuando no tienen plata están mondaos. No les da hambre sino filo, y cuando tienden calor prenden el abanico, no el ventilador.

Cuando pelean no dan una bofetada, sino una trompá. Las mujeres no usan capul sino china, ni diadema sino vincha, ni pantis sino morunos. No lavan platos, sino los chismes. Los hombres no tienen testículos sino chácaras. No conversan, hablan paja. No molestan, joden. Nadie se equivoca, mete las patas. Los hombres no tienen amantes sino una ‘quería’ o varias. No tienen amigos, tienen llaves. Y no se enojan, cogen rabia.

A los ‘pelaos’ en el estudio no los rajan, se las entierran; no hacen copialina, meten machete; no les dan una pela, sino una limpia. Los compañeros no son suertudos, son lechosos; los profesores no son cuchilla sino yardas.
Los costeños no son conchudos, son culo e’lisos. No salen en grupo, sino en combo; en las fiestas no hay gotereros, sino gorreros. Los costeños no son creídos, son fartos. No se meten una borrachera, sino una pea; no quedan jinchos, sino peaos.

Los costeños no hacen gestos, sino morisquetas. La gente no tiene el pelo crespo, lo tiene cuscú o apretao. No usan peineta, sino peinilla. Jugando fútbol un costeño no es un tronco, es un maleta; nadie es pelagato, sino un donnadie. No cuentan la plata en pesos, sino en barras. No consienten, pechichan. No se besa, se martilla. No quedan llenos, sino jartos.

Ellos se definen...

Así somos: David Sánchez

Juliao (escritor): “La mujer caribe padece de todos los rezagos de la sociedad colombiana. Pero sobresale por su capacidad creativa y por sus dotes intelectuales y artísticas. Es sufrida y trabajadora”.

Peter Manjarrés (cantante): “Nos distingue la alegría, amabilidad y espontaneidad, el respeto por la familia y los amigos, el arraigo por nuestras fiestas y tradiciones, la variedad gastronómica y la herencia musical”.

Javier Santamaría (crítico): “Su alegría, su jovialidad desbordante, su fama ganada de buena vida, locheros y mamagallistas, así como la capacidad de proyectar sus sentimientos y su manera de pensar a través de la música“.

Mario Morales (crítico): “Resalto el calor y el color en todas su variantes, su espíritu jacarandoso y jovial. La magia, el aire, la piel y la música que los ha narrado durante decenios”.

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