El 23 de abril se celebra el Día del Idioma. Los expertos analizan la relación de los jóvenes con la lengua y la ortografía, por cuenta de las nuevas tecnologías.
Las redes sociales son el lugar de la escritura hoy. Como nunca antes, hay gente escribiendo y publicando a través de ellas, destaca la comunicadora María Juliana Soto.
”Esta generación se comunica a través de un chat interminable, transformando el idioma por la velocidad en la que viajan las palabras –¿cuánto se esperaba por una carta?– por la naturaleza de los lugares virtuales en donde se almacenan los textos –en vez de diarios íntimos, tenemos un espacio en los servidores de Silicon Valley– “, plantea.
Y sobre todo, la facultad multimedia en donde el idioma no es más que uno de los elementos, tan importante como la imagen y el sonido. Los errores de las nuevas generaciones como el de la ortografía los atribuye al sistema educativo preocupado por la nota y no por brindar a sus estudiantes lecciones con sentido.
Cuando Juanes escribió en su cuenta de Twitter ‘Ahí les va: H1J0D3PU7A’, refiriéndose a un supuesto PIN del presidente venezolano Hugo Chávez, muchos puristas del idioma se rasgaron las vestiduras.
Pero no se trataba de un mensaje gramaticalmente 1NCoRR3C7o. Era sólo un reflejo de nuestro cambiante idioma español.
Antes del apogeo de redes sociales (RS para estar a tono con el tema) como Facebook y Twitter, otras herramientas ya iban transformando el idioma. Es el caso del Messenger, que se ideó con el afán de volver la comunicación más rápida, instantánea. Con él, llegaron dos modas: la contracción de las palabras y los emoticones.
Pero las RS no necesariamente violentan el idioma que con tanto esmero cultivó Miguel de Cervantes Saavedra, sostienen los twiteros: “Nos obliga a escribir en pocas palabras, con lenguaje limpio y sentido completo”, dice una fanática de esta red.
El periodista y blogguer Víctor Solano, señala como una de las tendencias más marcadas el uso de los ‘hashtag’ o etiquetas en Twitter: una palabra o frase precedida del caracter # (numeral) para agrupar a los twiteros que opinan en torno a un tema. Pero los colombianos le han dado usos muy particulares, graciosos o coloquiales.
Por ejemplo, bajo el rótulo de #calisinagua o #yonomebañe, los caleños criticaron en Twitter o comentaron todas sus peripecias del pasado miércoles, día en que la ciudad se quedó sin servicio de agua. Todo en 140 palabras, porque si a algo han contribuido las RS es a abreviar las formas de comunicación.
El de hoy es un lenguaje pragmático, con menos variedad de sinónimos y más vocablos propios de la web. “Es que de ahora en adelante no todo va a ser texto. En lugar del lenguaje oral, la gente se comunica con mensajes mucho más cortos, pero más profundos”, dice Solano Franco.
Germán Alberto Gallego, director del plan de Comunicación Social de la Universidad Autónoma, piensa que la mayor modificación que las RS le están causando al idioma es en la sintaxis: “Por la tendencia de ir a lo más directo, las frases se reducen, los textos se comprimen con ideas que van al grano”.
La contracción de las palabras es la regla entre los jóvenes de hoy, que intercambian palabras como ‘Tkro’ (te quiero), ‘bn’ (bien), ‘ps’ (pues), ‘pls’ (please), ‘dsknc’ (descanse), ‘xq’ (porque).
Es casi un retorno a la primigenia del jeroglífico. Y qué decir de la costumbre moderna de reemplazar las vocales por números, una obsesión ‘supergeek’.
El fenómeno no debe atemorizar ni a los más ortodoxos de la Academia de la Lengua.
“Simplemente, dice Gallego, estamos frente a un nuevo formato de escritura que apenas emerge, de la misma manera que existe la carta, el reportaje, la crónica”.
Para Solano, es prematuro hacer juicios sobre esta metamorfosis idiomática: “Hoy lo vemos como negativo, pero es posible que en el futuro ésta sea considerada una época de transición para la transformación del lenguaje”.
Gallego, especialista en tecnologías ‘on line’ y ‘off line’, lo ratifica: “No estamos ante un escenario apocalíptico del idioma. Simplemente estamos en un momento en que se bifurcan las formas de expresión del ser humano”.
A quienes ven una amenaza en los nuevos lenguajes, Gallego les da parte de tranquilidad. “Seguirán existiendo los formatos que conservan esa rigurosidad del idioma como el ensayo, la crónica, el reportaje y las RS simplemente nos llevan a otro formato donde se organizan de manera diferente las palabras”.
Igual opina Solano. Los 80.000 vocablos del idioma de El Quijote se usarán menos. “Como el idioma es un organismo vivo, el ser humano le da vida: aparecerán nuevas palabras que combinen no sólo dos idiomas –como ocurre hoy con la mezcla inglés y español (spanglish)– sino muchos más lenguas y vocablos de la tecnología informática”.
María Juliana presume que en el futuro “las lenguas van a condensar la verdadera intención comunicativa que tanto nos ha inquietado durante siglos. El aspecto formal (ortografía, gramática, morfología, sintaxis, fonética) quedará reducido a una mera anécdota histórica. Y será el sentido y el peso de nuestras ideas lo que determine la forma de comunicarnos”.
Esta generación se ‘habla’ con siglas como FTW (muy bueno) o WTF (qué m... es esto). O #FF (Follow Friday), que es el saludo de viernes. “Es una cortesía que sólo se envía a quien se admira o se respeta mucho. Por ello, es símbolo de estatus, recibir bastantes #FF”, dice un joven.
Pero, ¿se escandalizaría Cervantes con ésto? Gallego responde: Qué habrán pensado cuando la humanidad pasó de la oralidad a la imprenta, ¿que dejaríamos de hablar? Qué habrán pensado cuando apareció la radio: ¿que dejaríamos de leer?
Todas esas formas de comunicación están vivas hoy. Así que no hay que andar invitando a la defunción del español por las RS. La lengua se transforma como el camaleón, pero no está en vía de extinción como el reptil.
El 'spanglish' impone vocablos como day, party, beauty, please, nice, ugly, true, lie, porque son más cortos. El especialista en periodismo electrónico Germán Gallego, dice que los lenguajes electrónicos son formatos que llevan a otras unidades de sentido como los hipervínculos o links, porque los nuevos medios están hechos para ser visibles, no legibles; sus textos son para ser vistos, no leídos como el impreso. Gallego opina que la tendencia es a “un proceso de construcción de ‘lexia’ (unidad de sentido) cada vez más corta, en las que debemos expresar una idea completa, con sentido total sin sobrepasar un número de vocablos”. María Juliana pregunta es por la construcción de sentido. ¿Qué huella estamos dejando, de qué hablamos, qué compartimos o comentamos? Es la narración de nuestros días, la que se teje con los hilos de cada uno y no con los grandes acontecimientos que reseña la historia”.
Trinos
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